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A nivel mundial, el cáncer cérvico-uterino ocupa el quinto lugar como causa de muerte, y cada año se diagnostican casi 500 mil casos, con una mortandad de 50 por ciento, alertó la investigadora Marcela Lizano Soberón.
Al dictar la conferencia “Virus del Papiloma Humano: vacuna y sus implicaciones”, en la Facultad de Medicina de la UNAM, señaló que en México este padecimiento ocupa el sitio número uno en mortalidad en mujeres en edad reproductiva, y el primero en incidencia, junto al cáncer de mama.
Este carcinoma, refirió la investigadora del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), se ha definido como una enfermedad de transmisión sexual, porque requiere de la infección por el virus del papiloma humano (VPH).
Sin embargo, no se trata de un contagio pasajero, sino persistente, por un periodo de dos a cuatro años, precisó.
Destacó que entre personas sexualmente activas, la transmisión del VPH es común y se estima que más del 70 por ciento de las mujeres se infectarán en algún momento de su vida.
Prácticamente, explicó, todos los tumores cérvico-uterinos portan el virus del papiloma humano; no obstante, sólo una pequeña proporción, menos de cinco por ciento, son de alto riesgo que derivan en cáncer.
El VPH es una causa, pero no la única, se requieren otros factores de riesgo o asociados, como un alto número de parejas sexuales, inicio de una vida sexual a edad temprana, haber padecido otras enfermedades de transmisión sexual y múltiples partos, entre otros, recalcó.
El grupo de riesgo para desarrollar cáncer cérvico-uterino empieza de los 40 años en adelante, aunque es en mujeres jóvenes, menores de 30, donde se encuentra la más alta prevalencia de infección por VPH. (Notimex)
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