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Más de cuatro décadas de carrera y 150 películas respaldan la carrera del primer actor Ernesto Gómez Cruz, quien fue homenajeado en el Centro Cultural Contempo del Distrito Federal.
Agradecido por la distinción, Gómez Cruz habló de su vida y trayectoria, pues —explicó— es la manera en que se puede entender su pasión por el arte escénico y por qué dejó su natal Veracruz en busca de un sueño en la capital del país.
“Yo quiero la profesión y me vine a la ciudad de México para estudiar y no ser un improvisado. Cada actuación la realizo como si fuera la primera vez y con el mismo respeto”, comentó el histrión
Destacó que si algún día el cansancio llega a él, espera que sea cuando ya no pueda levantarse, pues sólo así desistiría de estar parado en un escenario, ya que “a mis 75 años me siento como de 30”.
Al preguntarle cuál de sus personajes es el más entrañable, Gómez Cruz no dudó en decir que a todos los quiere, aunque en algunos casos, como le ocurre con la película Los Caifanes, los recuerdos se agolpan.
“Los Caifanes fue mi primer trabajo y esa película la hice por dinero, pero también para demostrar lo que sabía, porque vine a estudiar teatro, pero nunca me imaginé que estaría en la pantalla grande”, dijo el primer actor, quien también ha intervenido en películas como El crimen del padre Amaro, La ley de Herodes y Bandidas.
Expresó que actualmente está bien de salud, tras haber estado hospitalizado hace unos meses. “Estoy bien y con muchos proyectos en puerta, de los que no hablaré”.
De lo que sí quiso platicar fue de la participación de Sabine Moussier en la obra Aventurera, a quien defendió de las críticas, pues aseguró que está haciendo su mejor esfuerzo.
“La veo muy bien, es una actriz con talento, está dando lo mejor y hay que esperar a que se familiarice más con el elenco”, señaló el actor, quien dedicó su reconocimiento a sus hijos y padres, estos últimos ya fallecidos. |