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| Atenciones. Barack Obama y Michelle Bachelet, presidenta de Chile. A la derecha, el mandatario estadunidense charla animado con su homólogo de Nicaragua, Daniel Ortega. Fotos: AP
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De cumbre borrascosa, como anticipaban Hugo Chávez y aliados como el nicaragüense Daniel Ortega, nada. La V Cumbre de las Américas cerró ayer con la confirmación de que el presidente de EU, Barack Obama, puede seducir al más antiimperialista. El resultado, por tanto, un éxito para la Casa Blanca y el comienzo de una nueva era de relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, basada en el respeto y la cooperación.
“La cumbre regional más positiva a la que he asistido. El encuentro fue todo un éxito”. La declaración fue del mismísimo Chávez, quien llegó a Puerto España con la amenaza de un veto a la Declaración de Trinidad y Tobago, y salió ordenando recomponer las relaciones diplomáticas con EU.
Al final, el venezolano y sus aliados no estamparon su firma por no hacerse una condena explícita al embargo a Cuba, pero brilló más su encuentro con el estadundiense: se fotografió con Obama, bromeó con él y le dijo que quería ser su amigo.
Pasado el “encantamiento” tras su primer encuentro con Obama, y ya de regreso a Caracas, Chávez reinterpretó los logros de la cumbre como “uno de los más grandes éxitos” de su gobierno revolucionario.
“Pareciera que los cambios que comenzaron en Venezuela en la última década del siglo XX han comenzado a llegar a la misma Norteamérica”, se atrevió a declarar.
“Una puerta que no existía”. El presidente hondureño, Manuel Zelaya, reconvertido recientemente al “chavismo”, se mostró encantado de que Obama haya “venido a abrir una puerta de diálogo que no existía”.
Incluso el nicaragüense Daniel Ortega, quien antes de llegar a Puerto España dijo que sentía “vergüenza” de participar en una cumbre donde aún no se sienta Cuba, dijo que su encuentro con Obama significó “pasos positivos” para una nueva etapa de relaciones con EU.
Más explícito fue el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien anotó: “Los que pensaban que esto iba a ser una pelea y una gritería han salido defraudados; se ha notado un nuevo espíritu muy positivo”.
Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que se va de Puerto España “extremadamente sorprendido” por las cosas positivas que ocurrieron en la reunión, ya que EU y los demás países del continente crearon “una nueva forma de vencer las divergencias y debatirlas con madurez”.
“Aprovechar la oportunidad”. Para Obama este deshielo con sus mayores crítico en la región se traduce en lo siguiente: “Aprovechar esta oportunidad no será siempre fácil. Habrá desacuerdos, pero vamos a trabajar con nuestros respectivos equipos para alentar la puesta en marcha” de esta nueva relación, y subrayó que a partir de ahora “lo importante son los hechos, no las palabras”. |