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| Nada se sabe de Ilse Michel. Foto: Archivo
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El 29 de octubre de 2008, Ardelia Martínez denunció formalmente la desaparición de su nieta Ilse Michel. A un año de la pérdida de la menor, primero del Albergue Temporal de la Procuraduría capitalina y luego de la casa hogar Casitas del Sur, no se ha recuperado a la menor ni a otros 10 niños sustraídos del mismo albergue.
Familiares de la niña reconocieron los avances en el caso para descubrir una red internacional de tráfico de infantes, tráfico de órganos y pornografía infantil, amparados desde la propias instituciones de gobierno; sin embargo, no se ha podido recuperar a ninguno de los 11 menores desaparecidos.
A pesar de la lentitud con que se han realizado las investigaciones, la abuela de Ilse anunció nuevas demandas en contra de aquellas autoridades judiciales locales que estuvieron a cargo del proceso de guardia y custodia de su nieta.
Ardelia Martínez informó que las propias autoridades de la PGR que han procedido en contra de los pastores de la Iglesia Cristiana Restaurada han sido amenazadas por personas anónimas que han llamado a sus teléfonos, por lo cual la información que han dado a conocer ha sido más limitada y controlada.
Recordó que en el mes de septiembre de 2008 ella ganó el juicio para tener la custodia de Ilse, aunque el caso tiene sus antecedentes en 2005 cuando el abuelo paterno de la niña, Sergio Curiel, y su madre biológica, Mayra Martínez, fueron acusados de violación, y aunque dichas acusaciones nunca procedieron la niña, quien quedó bajo custodia de la PGJDF, jamás regresó a su lado.
A mediados de 2007 Ilse fue trasladada a la casa hogar Casitas del Sur, donde la situación se agravó, pues aquí ya no les permitían verla bajo el argumento de que la niña estaba sometida a tratamiento psicológico y cualquier contacto con su familia podría perturbar su estado psicoemocional. Desde esa fecha ya no volvieron a ver a la menor.
Lo que comenzó como un problema común por falta de comunicación entre una pareja de jóvenes casados en el año 2005 se convirtió en un martirio para su nieta Ilse Michel, que ahora tiene 11 años, de los cuales tres y medio los vivió entre peritos, médicos legistas, psicólogos, Ministerios Públicos, jueces y albergues, y uno más desaparecida, en lo que se presume una adopción ilegal. |