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Acontrapelo de lo que los mexicanos entendemos por investigación (que casi siempre termina en alguna acción punitiva de dudosa factura e intención), la investigación de accidentes de aviación tiene un espíritu correctivo mucho más que punitivo y su función esencial es encontrar las fallas sistémicas que desembocan en un accidente para evitar que en el futuro se vuelvan a repetir.
Este espíritu parte de la premisa que en un accidente intervienen una serie de factores que —concatenados y en fatal secuencia— culminan en un evento fatal. Antes de llegar a ello fueron muchos los factores que debieron y pudieron haber sido detectados, porque el hecho de que existan implica que muchos de los involucrados tuvieron descuidos, negligencias o fallas técnicas susceptibles de ser mejoradas o evitadas.
En el caso de la investigación del accidente en el que pereció Juan Camilo Mouriño y 16 personas más, los factores que se encuentren como contribuyentes o directamente responsables del fatal acontecimiento deberán ser motivo de una seria reflexión que cimbre a todo el sistema de control de tránsito aéreo y de operaciones de la aeronáutica civil en nuestro país, toda vez que —como sucede en todo accidente pero en especial tratándose de un personaje tan importante como debiera ser el secretario de Gobernación— ello habla de multitud de factores que no fueron atendidos o lo fueron de manera muy poco sistemática y segura.
El hecho de que un piloto o dos de la aviación ejecutiva carezcan de la suficiente capacitación en un equipo determinado, y que éste sea precisamente el avión para el que sean contratados a volar a través de una empresa —supuestamente no certificada adecuadamente— que presta servicios aéreos para una dependencia pública que, además, también carece de estándares de seguridad adecuados para cuidar a sus funcionarios, habla de un país que no se toma en serio ni a sus funcionarios ni a su sistema de transporte aéreo.
Que, además, en dicho país exista un sistema de Control de Tránsito Aéreo donde puedan modificarse los procedimientos de aproximación al principal aeropuerto que, además, se encuentra en una de las tres zonas metropolitanas más pobladas del mundo y que tiene serias limitaciones orográficas, de obstáculos físicos y condiciones de estrechez como las que mantiene hoy en día el Aeropuerto Benito Juárez y que dichos procedimientos sean no sólo rechazados por quienes deben operarlos debido a su dificultad y aún así continúen vigentes, también habla de que algo muy malo está sucediendo.
Que, por si fuera poco, dicha molestia y dificultades hayan sido denunciadas sistemáticamente durante más de dos años ante sus jefes directos, los jefes de sus jefes y los jefes de sus jefes de sus jefes (léase desde el director del Seneam hasta el Presidente de la República) sin que haya sucedido nada, ni se hayan reforzado los adiestramientos, capacitaciones, contratación de más personal y equipos suficientes, de plano muestra que lo que le ocurra al público usuario del transporte aéreo (incluyendo funcionarios) y a los habitantes de la ciudad de México tiene a nuestros políticos literalmente sin cuidado.
Quizás dentro de unos años, cuando hayan pasado ya los peores momentos de presión que vive un Presidente de la República, el panista Calderón se pregunte si pudo haber hecho algo mejor por recordar la muerte de uno de sus mejores amigos y colaboradores. Si acaso tuviera la visión de adelantarse a esos aciagos días de la revisión a posteriori, pudiera hoy hacerle un gran servicio a esta nación replanteándose lo que ocurre con el transporte aéreo mexicano.
Una política de largo plazo, un grupo de profesionales (que los hay y por montones actualmente en este país) reunidos para planear con seguridad y eficacia al sector, y una voluntad real de darle recursos, seriedad, solidez a la aviación mexicana serían suficientes. No se le pide gran cosa, sólo que deje su torre de marfil y se asome al mundo real. Un par de profesionales -aún los más sabios- no son responsables únicos de los males que aquejan a nuestra aviación. Este país se merece más respeto
raviles_2@prodigy.net.mx |