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Muchas veces se me acerca la gente y me pregunta, “Ana, ¿por qué me siento tan cansado si no hago esfuerzo físico, lo único que hago es estar en la oficina y me siento como si hubiera corrido todo el día?”.
La respuesta es muy sencilla, no haces ejercicio. Muchas veces ponemos como excusa el exceso de trabajo, y por consiguiente, la falta de tiempo para no hacer ejercicio. Pero, lo que la mayoría ignora es que ejercitarse influye favorablemente en el rendimiento laboral, entre otras virtudes.
Y es que cuando se hace ejercicio físico con regularidad, las personas están más alerta, disminuyen los accidentes laborales, la sensación de fatiga, el grado de agresividad, la ira, la ansiedad, la angustia, la depresión y el estrés mental.
Cuando hablo de ejercicio físico no hablo de alto rendimiento, sino del grueso de la gente que lo practica por el solo hecho de sentirse mejor. Es decir, que al terminar de realizar una actividad física recreativa, más allá del cansancio físico, uno percibe un cambio notable en el estado de ánimo.
Cuando decimos que el deporte es salud, hay que decirlo convencidos, ya que hay algunas razones muy claras y de fácil interpretación:
El cuerpo (cerebro, hipófisis y tejidos) produce diversas endorfinas, que reducen las sensaciones de dolor y producen una mejora notable en el estado de ánimo. Durante la actividad, utilizamos un tiempo libre que nos permite distraernos de las situaciones estresantes, de los problemas de trabajo, y de las preocupaciones diarias; esto genera una disminución importante en uno, ya que los niveles de ansiedad bajan de forma notoria.
Teniendo en cuenta que las actividades se deben realizar a una intensidad entre el 65 y 70 por ciento de la capacidad cardiovascular, con una frecuencia de 3 veces como mínimo por semana, durante 30 minutos por lo menos, para empezar a ver los resultados, la tarea se tiene que sostener durante 12 semanas siempre realizando chequeos médicos que nos permitan realizar el ejercicio aeróbico sin poner en riesgo nuestra salud.
Algunos de los ejercicios que podemos hacer son andar en bicicleta, caminar, trotar, remar, nadar, andar en patines, etc., realizando estos ejercicios se puede mejorar considerablemente la tensión y el agotamiento. El ejercicio físico mejora la función mental, la autonomía, la memoria, la rapidez, la “imagen corporal” y la sensación de bienestar, se produce una estabilidad en la personalidad caracterizada por el optimismo, la euforia y la flexibilidad mental. En la interacción del cuerpo con el espacio y el tiempo a través del movimiento, se construyen numerosos aprendizajes del ser humano. Esta construcción se realiza a través de una sucesión de experiencias educativas que se promueven mediante la exploración, la práctica y la interiorización, estructurando así el llamado esquema corporal. |