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A raíz de que la delincuencia organizada asesinara cuatro policías en la ciudad de Puebla el mes pasado, el gobierno prometió reforzar las medidas preventivas en la zona metropolitana. Sin embargo, permanecen fuera de circulación al menos medio centenar de patrullas nuevas de la Policía Estatal Preventiva por supuesta falta de recursos económicos para la compra de llantas.
En contraste, una de las escasas 11 patrullas que circulan, al mano del comandante José Lázaro Trinidad, es utilizada para el transporte de sus hijos e incluso para la compra del mandado en su casa.
Todo lo anterior, según denunciaron ante este medio fuentes confiables de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, quienes recordaron que desde hace dos años el gobierno no entrega dotación de nuevos uniformes a los casi cuatro mil policías estatales preventivos.
Los vehículos nuevos referidos se encuentran parados, detenidos en el cuartel general de la Policía Estatal Preventiva, desde hace cuatro meses, porque las autoridades respectivas aseguran no tener dinero para la reparación de llantas.
Otra grave incongruencia es lo relativo al armamento. Y es que, aunque existe una dotación fuerte de armas en los almacenes policiacos poblanos, tales no se utilizan para la seguridad preventiva de la ciudadanía. En las bodegas existes suficientes “armas de asalto” o HK G-36E, desde hace tres meses. A la par, en esos mismos sitios de resguardo existen pistolas tipo 9 mm o Pietro Beretta. Sin embargo, y en los hechos, los uniformados recorren las calles, en el mejor de los casos con revólver 38 especial.
A la par, los cuatro mil policías estatales preventivos, desde hace dos años salen a las calles para efectuar recorridos... con el mismo uniforme. La Secretaría de Seguridad Pública Estatal les prometió la entrega de dicho material, pero es fecha en que no llega.
Desde entonces, la simple petición de aumento salarial justo llevó a varios acuerdos, muchos de los cuales quedaron pendientes, porque según el gobierno no tenía recursos para cumplir. |