|
La noche del martes y desde horas antes, miles de rockeros se dieron cita en el Auditorio Nacional para disfrutar de una noche llena de música metalera en un fastuoso concierto por parte del grupo Apocalyptica. No fue raro ver a jóvenes niños y ancianos emocionados por poder presenciar un concierto en donde las canciones, más que sus músicos, fueron los principales protagonistas de la velada.
A las 20:30 comenzó a vibrar el escenario, con la actuación del pianista inglés Scott Lavender, quien fungió como telonero. Sus interpretaciones fueron temas de la banda Iron Maiden, tras su breve, pero intensa actuación. Los cuatro jinetes del Apocalipsis, como se hacen llamar, y el gran Mikko (baterista) se dejaron ver entre humo y luces azules. A lo lejos se oía el claro sonido de un chelo, era el de Perttu. Los cuatro se desplazaron sigilosamente a sus lugares e iniciaron el éxtasis auditivo más impactante.
“Path” se dejó oír a todo volumen; los cuatro chelos provocaron un sonido tan estridente que era lo único que se podía escuchar, por encima de gritos y aplausos. Algunas voces que sabían la letra de la canción poco a poco comenzaron a escucharse mientras la batería acompañaba la evolución de las rolas. Continuaron con: “Master of Puppets”, “Somewhere Around Nothing” y “Fight Fire With Fire”, con la cual la banda empezó a prenderse más. Prosiguieron con “Faraway” y Life Burns”, “Unforgiven”, “For whom the Bell tolls” (éstas dos últimas, covers de Metallica).
El momento más excitante del concierto fue cuando los fineses interpretaron el cover de Metallica, “Seek and Destroy.Life Burns” y “Refust/ Resist”. Fueron la novedad y sorpresa para todos los fans, quienes no esperaban que ocurriera tal situación. “Creeping Death e Inquisition Symphony” terminaron por enloquecer a los presentes. El nivel de exaltación estaba al máximo, todos brincaban, aplaudían y hacían todo lo que sus cuerpos, que llevados por el apasionante sonido de los chelos, les indicaban a cada segundo.
Casi dos horas más tarde, la banda se retiraba dejando sus chelos en el suelo. Nadie entendía si ya había concluido el concierto o qué pasaba. Poco después aparecieron nuevamente los cuatro, cada quien en su sitio, para interpretar dos rolas más: “Enter Sandman” y “Hall of Mountain King”, con lo cual dieron por terminada su presentación en nuestro país. |