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Al menos 56 muertos en las protestas contra la violencia policial en Nigeria

Amnistía Internacional denuncia que el gobierno nigeriano no solo usa a la policía y al ejército sino que también ha reclutado a paramilitares para reprimir a los manifestantes.

Al menos 56 muertos en las protestas contra la violencia policial en Nigeria | La Crónica de Hoy

Manifestante en Lagos piden el fin de los asesinatos a manos de la policía (EFE).

La ola de violencia que se ha desatado en Nigeria contra la brutalidad policía suma ya 56 muertos desde que comenzaran las protestas el pasado día 8, confirmó hoy Isa Sunasi, responsable de medios de Amnistía Internacional (AI) Nigeria, quien urgió a las fuerzas de seguridad a "actuar con moderación y precaución" y a respetar "el derecho a la libertad de reunión y circulación" de los nigerianos.

Entre el total de víctimas mortales se incluyen manifestantes -al menos 12 perdieron la vida el martes en Lagos, la mayor ciudad del país, donde militares abrieron fuego contra los congregados-, miembros de las fuerzas de seguridad y paramilitares contratados por las autoridades, detalló AI.

La violenta represión del martes se produjo dos semanas después del inicio de estas protestas bajo el lema "End SARS" ("Acabar con SARS"), siglas por las que se conoce al Escuadrón Especial Antirrobo de la Policía nigeriana -ahora ya disuelta- y acusada de arrestos arbitrarios, torturas y asesinatos extrajudiciales.

"La gente quiere sentirse protegida. Los nigerianos quieren desesperadamente el fin de la brutalidad policial", resumió AI a sobre el sentimiento general en las calles.

Según informa hoy el periódico local Premium Times, uno de esos paramilitares habría acabado con la vida del joven diseñador de software Okechukwu Obi-Enadhuze, asesinado de una puñalada en su casa, en el estado de Lagos -según relata su hermano y testigo de los hechos- después de que desconocidos se infiltraran y saquearan su vivienda.

"Las protestas han sido pacíficas y deben seguir siendo pacíficas en todo momento", instó el vocero de AI, cuya organización pide al Gobierno "medidas tangibles y viables" que aseguren a los nigerianos que "la Policía ya no los torturará o matará".

Por su parte, el gobernador estatal de Lagos, Babjide Sanwo-Olu, anunció a la televisión local Arise TV que el Ejército había ofrecido desplegarse en el estado para proteger de los disturbios a establecimientos comerciales y gubernamentales, pero no matizó si finalmente se va a producir esa movilización.

Sanwo-Olu adelantó que el toque de queda que rige desde el martes en el estado para contener las protestas podría suavizarse mañana, como muy pronto, con el fin de permitir a los residentes de Lagos comprar alimentos y otros artículos de primera necesidad.

"Una vez que veamos que las calles están despejadas y que toda la agitación y los nervios han disminuido, podríamos ralentizar el toque de queda para mañana (viernes) o el día siguiente (sábado) a más tardar", dijo el gobernador.

Mientras se vive una calma precaria en Lagos, el presidente Buhari, lamentó hoy que "vidas humanas se han perdido" como resultado de las protestas violentas, pese a que el Gobierno accedió a la exigencia de los manifestantes de eliminar el SARS.

"Me duele profundamente que se hayan perdido vidas inocentes. Estas tragedias son injustificadas e innecesarias", remarcó Buhari en un mensaje dirigido a la nación.

"Lamentablemente, la rapidez con la que hemos actuado (para desmantelar el SARS) parece haber sido malinterpretada como un signo de debilidad y tergiversada por algunos por sus intereses egoístas y antipatrióticos", aseveró el gobernante, al advertir de que no tolerará cualquier intento de sembrar el "caos".

Este jueves se sumaron nuevas voces de condena ante la creciente crisis social que atañe a la nación más populosa de África, con más de 195 millones de personas -la mitad de ellas menor de 18 años- hastiadas de la alta tasa de desempleo, la corrupción y la creciente inseguridad, sobre todo, en el norte del país.

El secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, condenó hoy en Twitter "enérgicamente los incidentes de fuerzas militares que dispararon contra manifestantes desarmados en Lagos. Los involucrados deben rendir cuentas ante la ley".

La indignación se ha extendido también por la rica esfera cultural de Nigeria, con voces tan sonadas como la de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie o la del Nobel de Literatura Wole Soyinka, pronunciándose al respecto en sendas columnas de opinión.

"Este movimiento exigió el fin de la brutalidad por parte de todos los cuerpos de seguridad del Estado, centrándose en la notoria unidad conocida como SARS", recapituló Soyinka en un texto publicado anoche titulado "Déjà vu", al exigir la retirada de soldados movilizados en las calles para dispersar las protestas.

"Pero, por supuesto, el SARS simplemente representaba el carácter parasitario de la gobernanza en sí misma y de todas sus ramificaciones", añadió el prestigioso intelectual sobre un movimiento muy vivo respaldado por abogados, grupos feministas, tecnócratas, estudiantes y artistas nigerianos. 

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