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“Buscamos conocer la función de proteínas que ayudan al maíz a formar más mazorcas”

Nuestros científicos: La investigadora del IPICYT, María Jazmín Abraham Juárez, agrega que el análisis de la función de proteínas de maíz no sólo podría ayudar a que las plantas produzcan mayor cantidad de mazorcas sino para que sean más resistentes a enfermedades.

“Buscamos conocer la función de proteínas que ayudan al maíz a formar más mazorcas” | La Crónica de Hoy

María Jazmín Abraham Juárez es investigadora de la División de Biología Molecular del IPICYT.

El sistema inmune de los animales es una fuente de moléculas que pueden ser de beneficio para la humanidad en los campos de salud, producción de alimentos y protección al medio ambiente. La doctora en Biotecnología, María Jazmín Abraham Juárez, investigadora de la División de Biología Molecular del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) trabaja con ratones y cobayos o cuyos de laboratorio para producir anticuerpos que posteriormente son utilizados en proyectos de ciencia básica en diferentes centros de investigación y  en la industria médica para pruebas de diagnóstico.
Antes de trabajar directamente con los animales, la doctora Jazmín realiza otros procesos  de laboratorio para conseguir la expresión de proteínas recombinantes en la bacteria Escherichia coli. Esas proteínas son usadas en inmunización de los roedores y así se pueden obtener los anticuerpos.
“La producción de proteínas recombinantes es un sistema de laboratorio que usamos, que es muy útil para obtener proteínas a pequeña y mediana escala; las purificamos y las usamos en la inmunización de animales para que produzcan anticuerpos. La ventaja de usar anticuerpos es que pueden ser muy específicos contra las moléculas que usamos como antígenos, con amplia utilidad tanto en diagnóstico médico como en investigación en plantas”, agrega la investigadora Cátedra-Conacyt.
La científica mexicana explicó que esta investigación de ciencia básica es útil para buscar antígenos que pueden ser usados en métodos clínicos como las pruebas de antígeno-anticuerpo que se hacen de COVID-19 para detectar proteínas del virus en sangre de pacientes, y anticuerpos contra el virus, que han producido las personas convalecientes.
“La importancia de esta nueva investigación es que estamos abriendo una nueva área en el Laboratorio Nacional de Biotecnología Agrícola, Médica y Ambiental (Lanbama), que está aquí en el IPICYT. Con este trabajo podremos colaborar con investigadores de otras instituciones de México y el extranjero a quienes ayudaremos a producir sus anticuerpos de interés para que los usen en sus investigaciones aplicadas o de ciencia básica”, dice Jazmín Abraham, quien en 2010 obtuvo el grado de Doctora en Ciencias en la especialidad de Biotecnología de plantas en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Irapuato, bajo la dirección de la Doctora June Simpson.
CIENCIA Y MAÍZ. Antes de enfocarse en la investigación biotecnológica, María Jazmín Abraham Juárez se tituló como Ingeniera en Alimentos, en la Universidad de Guanajuato. Posteriormente su interés se fue enfocando a la comprensión y experimentación biotecnológica con microorganismos y modelos vegetales.
Después de obtener su grado como Doctora en Ciencias realizó varios posdoctorados; el primero fue en el laboratorio de la Doctora June Simpson para continuar su proyecto de doctorado acerca de la construcción y análisis funcional  del transcriptoma de Agave tequilana con un enfoque en el estudio de los genes involucrados en la floración y reproducción vegetativa.
Un segundo postdoctorado fue en el laboratorio del Premio Crónica, el doctor Luis Herrera Estrella en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), estudiando la interacción entre proteínas reguladoras de la respuesta a la deficiencia de fósforo en Arabidopsis.
Posteriormente dedicó más tiempo a la investigación de la planta de maíz. Viajó a Estados Unidos gracias a una beca posdoctoral de UC-MEXUS-Conacyt para una estancia en la Universidad de California Berkeley. Ahí laboró con el grupo de la Doctora Sarah Hake, donde estudió la correlación entre la coordinación de patrones de desarrollo y respuesta a estrés en plantas, usando maíz como modelo de estudio y la producción de anticuerpos específicos para el análisis de proteínas de maíz in situ.
Antes de mudarse a San Luis Potosí e incorporarse al IPICYT, María Jazmín Abraham realizó una estancia postdoctoral en la Universidad de Massachusetts Amherst en el grupo de la doctora. Madelaine Bartlett trabajando en el análisis de redes de interacción entre proteínas de maíz involucradas en la formación de la estructura floral.  Esta línea de investigación es la que ahora profundiza con el uso de anticuerpos generados por animales de laboratorio.
“Mi proyecto actual en el IPICYT, en el que aplico los anticuerpos, es el estudio de proteínas en maíz que forman en nuevos meristemos (tejidos con células con capacidad de división y de las cuales aparecen los demás tejidos), ya sea vegetativos o reproductivos. Esto nos ayuda a conocer la función de las proteínas necesarias para que una planta de maíz forme mayor cantidad de mazorcas o de espigas o de poder manipular el tiempo en el que lo produce”, explicó.
Desde noviembre del 2018 es Investigadora de Cátedras Conacyt, adscrita a la División de Biología Molecular del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, donde también trabaja en la consolidación de la capacidad científica del Laboratorio Nacional de Biotecnología Agrícola, Médica y Ambiental.
La investigadora del IPICYT agrega que el análisis de la función de proteínas de maíz no sólo podría ayudar a que las plantas produzcan mayor cantidad de mazorcas sino para que sean más resistentes a enfermedades.

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