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Comercio con vida silvestre

Comercio con vida silvestre | La Crónica de Hoy

                           La mexicanísima Noche del Grito suele incluir cuanta arenga

insultante contra “los gachupines” salga de los pulmones.

Para peor y como si algo faltara, el presidente López Obrador

la tiene emprendida no sólo contra los conquistadores, sino

ahora, a la par, contra los empresarios españoles.

Hasta aquí sé que de un enojo emborrachado o de carácter

político esto no pasa, pero, lo que entonces no se entiende por

incongruente, es que de esas mismas voces enfurecidas contra

la Madre Patria, salga también la defensa a ultranza de un

“espectáculo” ibérico que a más de cruel es decadente,

máxime cuando es defendido como una “tradición” que para

vergüenza ya sólo se practica en 7/8 países, contando México.

¿Dónde ver tanto odio a los colonialistas y no existir un solo

legislador que ni por asomo le entre a la prohibición de tan

primitivo “entretenimiento”?

¡Caray!, ni por la admiración que dice sentir por Benito Juárez

el mandamás en la 4T es que se toma al toro por los cuernos.

 

 

En los ocho días transcurridos para volvernos a encontrar en este espacio, se dieron a conocer tres asuntos de importancia en la materia que me ocupa y preocupa. Uno legislativo que se venía trabajando desde el pasado febrero, pero del que me ocuparé hasta su publicación en la Gaceta Oficial. Me refiero, sí… a la reforma a la Ley de Protección a los Animales de la CDMX por la que se permitirá una actuación más efectiva a la Brigada de Vigilancia Animal cuando se esté cometiendo en flagrancia maltrato contra un animal no humano. Los otros dos son relativos a mamíferos marinos. Uno terrible sobre el que todavía no puedo opinar a partir de desconocerse la causa de la muy lamentable muerte de 137 Lobos Marinos de California, todos machos menos una, lo que amplía mi curiosidad y desasosiego que se suma a que sus cadáveres no presentaban marcas de origen antropogénico o lesiones que pudieran determinarse a vista, así que… será hasta que los estudios de laboratorio arrojen resultados que se podrá comentar tan penoso descalabro, descubierto desde principios de mes a lo largo de 130 kms de Playa San Lázaro, Bahía de Ulloa, Municipio de Comondú, Baja California Sur, y que con todo y tratarse de algo tan aciago sorprende que sean tan pocas y débiles las voces que se han pronunciado al respecto. Esperaré por el veredicto que supongo hará público la PROFEPA, aunque ya se sabe cómo se las gasta la dependencia apostándole al olvido, como lo está haciendo con la condición que guarda el Oso 34 de Chipinque.

El otro asunto concerniente obedece a la liberación para nuestro México del documental titulado EL SECRETO DETRÁS DE SU SONRISA, que yo clasificaría más bien como un testimonial abrumador cuyo punto base, a decir de la Dra. Yolanda Alaniz, Consultora Científica de la Asociación Civil Conservación de Mamíferos Marinos de México (COMARINO) y como tal parte protagónica del mismo, es que exhibe la dura experiencia de una ex entrenadora mexicana de delfines que hace un llamado especial a sus pares y a quienes se deslumbran ante la posibilidad. Lorena López les quita la venda de los ojos. Para esto…

A pesar de mi cercanía con Yolanda, quien ha dedicado gran parte de su vida especialmente al estudio e investigación sobre ballenas y delfines, incluso teniendo ya en su haber dos libros sobre delfinarios, vine a saber mientras ayer comentábamos el documental producido por la World Animal Protection, que lejos de lo que yo creía que pasaba dada la conciencia ambiental que se ha logrado a nivel mundial, “están proliferando los delfinarios y hay más delfines cautivos que nunca”, y que es la gente que pudiera pensarse como la más preparada y/o la que cuenta con dinero suficiente, quien con su visitas al espectáculo o nadando con ellos o dejándose tomar el pelo con las terapias asistidas, patrocina estos crueles recintos. No exagero.

Quien conoce el comportamiento y requerimientos particulares de estas inteligentísimas y sensibles criaturas, poseedoras además de una cultura ancestral, no puede menos que condolerse por su condición artificial, sin omitir que su reproducción forzada en México puede resultar hasta criminal, tanto por un posible acumulamiento como por la factibilidad de fomentar tráfico ilegal de semen puesto que ningún mamífero marino puede ser importado, exportado o reexportado a o desde nuestro país y al igual sus productos o subproductos, como no se trate de algo rigurosamente científico.  Continuaré…

producciones_serengueti@yahoo.com

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