Opinión


Con todo respeto le digo que nunca más

Con todo respeto le digo que  nunca más | La Crónica de Hoy

Sin duda alguna contamos hoy con una generación que a nivel Planeta

está decididamente pujando, empujando y logrando un cambio sustancial respecto a nuestra relación humana con el resto de criaturas habitantes del único hogar que de momento compartimos. Que está trabajando intensa e informadamente, por lograr una mayor conciencia acerca del correcto trato

que debemos a todo ser vivo, actitud que por supuesto se AGRADECE, sí,

con mayúsculas, porque de primera mano sé lo que significan esos enormes retos y el extenuante trabajo que implica promover el rango de las especies animales no humanas, todas, buscando en primera instancia retirarlas de cualquier situación que les provoque sufrimiento, maltrato e indignidad.

Siendo así y más allá de irse contra la tauromaquia, la fauna en circos, las peleas entre gallos y perros, los zoológicos urbanos y los acuarios, se está yendo ahora, particularmente, sobre los “delfinarios”. Es por ello que…

No entiendo el desatinado (porque ya fue determinación ejecutada bajo protocolo); incongruente (porque tiene firmado un compromiso a favor de los animales no humanos); improcedente (porque es disposición de ley que bajo el principio de progresividad no puede ser derogada); absurdo (porque el Partido Verde Ecologista de México, rémora de Morena, es quien se atribuye el logro) y equivocado (porque los tiempos obligan radical cambio de marcha al respecto) pronunciamiento/posicionamiento del presidente Andrés Manuel López Obrador en relación a tema, además, ya concluido… con-clui-do… como es la prohibición, a nivel federal, del “uso” de fauna silvestre en espectáculos circenses, punto además sobre el que, ¡caray!, ni se le preguntó y sin embargo el presidente decidió malmetió en su mañanera del pasado 23 de diciembre, aprovechando los cuestionamientos que le hiciera señorita de apellido Fernández, según dijo, “periodista independiente”, “foto-documentalista por los derechos de los animales” y miembro de una “recién conformada red internacional de artistas e intelectuales por la abolición de la tauromaquia y parte del Movimiento Conciencia que condena toda forma de exaltación y normalización de la violencia, cualquiera que sea la víctima”, pero, que ya con la simple entrega del ave que de inicio solicitó le fuera cedida para llevarla a un “santuario (guajolote que le fue obsequiado al presidente durante su más reciente gira por Oaxaca) se dio por bien servida, sin dar cuenta de la gravedad y el ruido que a su provocación estaban haciendo las palabras del Ejecutivo sobre un muy delicado tema que en su momento causó enorme dolor y pérdidas tras las tantísimas muertes, ¿desapariciones? y abandonos de animales que provocó y que aún tratándose de datos que nunca fueron acreditados fehacientemente, quedaron así dispuestos en la imaginaria de la gente, sí, parte de ese “pueblo bueno y sabio” que no reconoce capacidad de sentir en los animales y al que de nueva cuenta tiene la intención de consultar porque, aseguró, es asunto que le cuestionan durante sus recorridos por el país… “lo de los animales en los circos”… algo que no se entiende por cuanto además, lamentablemente, tales empresas pueden seguir llevando consigo osos, tigres, leones, avestruces, elefantes, llamas, changos, etc. y exhibirlos, puesto que la prohibición (pésimamente dispuesta y peor ejecutada) aplica exclusivamente a que no realicen rutinas circenses con ellos.

AMLO tampoco jamás contestó directamente sobre otro pendiente que le planteara la referida sobre la conversión de los zoológicos en “santuarios” y mucho menos expresó postura sobre la tauromaquia. ¡Qué perdida de oportunidad más grande no haberlo replicado!, y…

EN TRISTE NOTA, la Secretaría de Medio Ambiente de CDMX boletinó el pasado 25 de diciembre que el día anterior falleció SWEENEY, hermoso lobo marino de California al que me tocó ver nacer en el Zoológico de Chapultepec, pero que terminó sus días en el de Aragón. Lo presumen como el más longevo registrado en instalaciones mexicanas, al haber nacido el 27 de julio de 1991, pero también se acreditó, en su momento, como la primera reproducción en cautiverio dentro del país, habiendo sido hijo del bello y enorme TOMÁS al que mañosamente arrebaté del tráfico negro para llevarlo todavía muy pequeñín a Chapultepec, donde terminó por entenderse muy bien con las 3 hembritas que a ese tiempo vivían, y tanto, que de romancear con alguna nació esta criatura muerta a causa de un cáncer metastásico. Cumplió con creces su esperanza de vida, más como bien me dijera en su momento el Dr. Abelardo Meneses, hoy al frente del InCan: “mientras más edad alcancen tus animales más cánceres se te presentarán”. Snif snif…

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