Cultura


Descubren una inusual arquitectura prehispánica en el sitio Cerro Barajas

La cultura que habitó la zona no tiene elementos escultóricos, pero edificó salones-atrios de grandes dimensiones, bodegas subterráneas y una muralla de 500 metros. Ocupó el sitio entre el 600 y 850 d.C

Descubren una inusual arquitectura prehispánica en el sitio Cerro Barajas | La Crónica de Hoy

Algunas de las piezas halladas en el sitio de Cerro de Barajas, Guanajuato.

Uno de los sitios que se extienden por el Cerro Barajas, en el municipio de Pénjamo Guanajuato, se llama Nogales y ahí arqueólogos mexicanos y franceses han hallado arquitectura poco registrada en el país: salones-atrios de grandes dimensiones con columnas de lajas, bodegas subterráneas para almacenar alimentos y una muralla de 500 metros.

La ocupación de dicho sitio fue a lo largo de 300 años, del 600 al 850 d.C., y de acuerdo con Gérald Migeon, investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, sus habitantes fueron sedentarios, con una forma de vida semejante a la de las sociedades mesoamericanas.
Durante el V Coloquio de la Arqueología de Michoacán y sus áreas vecinas, el también doctor en arqueología por la Universidad de Paris I-La Sorbona explicó que, hasta el momento, la característica de esta cultura es la ausencia de elementos escultóricos.

“A parte de la arquitectura que tiene cosas raras como las bodegas, que no hay en otros sitios, su característica es la ausencia de muchas cosas: figurillas, adornos, esculturas. No tenemos nada de eso, es decir, es una cultura sin bienes suntuarios, sin malacates, es una cultura muy burda. Lo único en común con otras civilizaciones es la cerámica. Lo que la hace peculiar es la parte defensiva con una muralla de 500 metros”, dijo.

En el sitio, los arqueólogos hallaron un palacio, un entierro con niños, un temazcal con pozos de agua, una plaza ceremonial y petroglifos asociados al agua. En la parte más alta se asentaron los grupos de élite y en la parte baja los grupos domésticos.

“En el Grupo A de Nogales —aún no lo hemos publicado y estamos trabajando para hacer una monografía del Barajas—, hay un temazcal que está debajo de una estructura que se llama A2, de la última etapa del 600 al 850, el temazcal está conectada con la fase antigua, es decir, con la fase del año 600”, comentó Gérald Migeon.

La cultura barajas nació entre el 600 y 650, añadió el investigador. “Después hubo un incendio en el sitio, el temazcal fue destruido y arriba se construyó la estructura A2. A partir de esa época se construyeron muchos edificios y se llenó todo el Cerro Barajas como una sociedad homogénea en los modos de construcción, con lajas, cerámica, agricultura y cultos al agua”.

Respecto a las bodegas halladas, Migeon destacó que están enterradas y que han registrado 80, cada una con una capacidad de 100 o 200 metros cúbicos.

“Tenemos muchas bodegas escondidas en todo el cerro y hay un control de agua: pozos y aguadas construidas en el grupo B de Nogales donde brotan manantiales y corren arroyos permanentes bajando del cerro. Las bodegas son subterráneas para almacenar alimentos”, precisó.

El Cerro Barajas se distingue por la construcción de salones-atrios, lugares con acceso controlado y restringido, seguramente, a reuniones de dirigentes.

“Pudieron ser escenarios públicos para asambleas para cubrir ritos ceremonias y actos colectivos. Hay asociaciones con el Sol, el fuego, el agua y los puntos cardinales. Siempre hay cuartos adyacentes y pensamos que son para almacenar  bienes, tributos y productos de intercambio”, destacó.

Migeon explicó que han contabilizado 10 estructuras con salones-atrios y pilares en forma de “L”, cuadrados o paralelepípedos, y una única estructura con columnas circulares y con un fogón central. En esa estructura —añadió—, encontraron varios tepalcates y copas casi enteras a manera de ofrendas.

“Estas copas las encontramos en este corredor que va desde el norte de Michoacán hasta Aguascalientes. La presencia de copas decoradas con negativo en un territorio extenso del centro-occidente de Mesoamérica podría ser el indicio de una idiosincrasia compartida por las élites durante ceremonias durante el Epiclásico”, dijo.

Sobre el ocaso de la cultura barajas, Migeon comentó que sólo tienen la evidencia de las entradas de los salones-atrios tapiadas al momento del abandono y ritos de clausura; el resto del sitio fue destruido.

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