Opinión


Donde nos ves, te verás. Los expresidentes.

Donde nos ves, te verás. Los expresidentes. | La Crónica de Hoy

El fracaso de la estrategia de contención de la pandemia, lamentablemente, es estrepitoso. 62 mil muertos en las cifras oficiales y sumando. Esto es una lápida muy pesada, que se reflejó en la baja de popularidad de AMLO en los meses de febrero a junio y el peso se incrementará conforme avance el sexenio y el presidente pierda fuerza. A esto hay que agregar el anuncio de la caída del PIB y la proyección poco alentadora para el 2021.

El abandono gubernamental de la población a su propia suerte en materia de prevención a la salud, atribuir las causas de la mortandad a los problemas de obesidad y a las empresas de la industria alimenticia y la terquedad de no usar el cubrebocas para mandar un mensaje claro a los mexicanos serán facturas políticas que pagará el Presidente más temprano que tarde y esto es lo que le preocupa de cara a las elecciones.

La caída de la popularidad y la evidencia del fracaso ante las crisis sanitaria y económica, que son más difíciles de ocultar cada día que pasa, reducen la estrategia político electoral a dos líneas de acción: el ataque a los expresidentes con acusaciones genéricas que atizan el fuego del odio y el resentimiento a través de una consulta popular que los conduzca al patíbulo mediático como la principal vía de combate a la corrupción y el reforzamiento de las alianzas clientelares con sindicatos tradicionales y con los hombres y mujeres más ricos de este país mediante el otorgamiento de contratos (tren maya, Istmo de Tehuantepec, LICONSA y refinería Dos Bocas).

La venta de ilusiones no viables financieramente es el sello de agua de la 4T que servirá hasta que se acaben los ahorros públicos, se desboque la inflación y no alcance el presupuesto para pagar todo lo prometido. El discurso falaz no es una estrategia, es una forma de ser.

En este panorama, el respaldo mayoritario a la consulta popular para determinar la procedencia del enjuiciamiento de los presidentes del neoliberalismo es el principal capital político del gobierno de la 4T para obtener el triunfo electoral en julio del 2021. No importa si la SCJN la autoriza o la rechaza por su inconstitucionalidad. El Presidente es un ganador seguro, en cualquier escenario, sólo por promover la consulta. La eficacia jurídica es cuestionable, pero eso no importa porque es un hecho que va a redituar muchos votos e incrementar la popularidad del líder y autodesignado vocero único del pueblo bueno y sabio.

El prietito en el arroz es el efecto de todo esto, el 1 de octubre del 2024, cuando quien sustituya a AMLO en la titularidad del Poder Ejecutivo, aun siendo su protegido(a) o pupilo(a), elabore una narrativa propia y rompa con el primer gobierno de la 4T. En este momento, lo que hoy señala la oposición como delitos o traiciones atribuibles al Presidente actual cobrarán fuerza y serán materia de futuras persecuciones judiciales con el mismo tinte de revancha política que tiene la consulta popular aclamada hoy.

Donde nos ves, te verás dicen los expresidentes conocedores del olvido y repudio casi inmediato que sufren todos los que dejan el cargo público más importante de este país. Lo que se visualiza como excepcional, único en la historia de México, un paso hacia adelante en la vida política de este país, puede ser el origen de una inestabilidad de tal magnitud que las diferencias de proyectos y propuestas políticos acaben dirimiéndose en los juzgados penales.

Todo gobernante lleva a cabo actos que no agradan a grupos de poder y deciden reservarse la revancha para las elecciones o para el fin del mandato. Quienes hoy se inclinan y vitorean al Presidente, mañana serán sus primeros verdugos.

De ahí la trascendencia, como afirmó el Senador Ricardo Monreal, de anteponer el respeto a las instituciones constitucionales al clamor popular que es veleidoso y, por lo tanto, incierto. Toda persona, sin importar el cargo que haya desempeñado o desempeñe que cometa una irregularidad en el ejercicio del poder debe ser investigada y, en su caso, perseguida y encarcelada con el respeto al debido proceso y las leyes que nos hemos dado como sociedad política.

El revanchismo político como sustento de una campaña política suele ser contraproducente para quien lo promueve cegado por la oportunidad de aumentar el número de votos a favor de sus incondicionales -que por cierto dejarán de serlo cuando la dirección del viento cambie.

El combate a la corrupción debe ser firme en el cauce legal, que exige más trabajo, pero que reditúa mayores frutos sociales y que da certidumbre a la ciudadanía y a las actuales y futuras autoridades que sus actos no serán motivo de un linchamiento público sin derecho de audiencia. Como los ves, te verás.

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