Opinión


El Carácter

El Carácter | La Crónica de Hoy

Nuestro carácter tiene altas y bajas, por lo cual no podemos ni debemos estigmatizarlo o calificarlo de una forma definitiva con ningún apelativo como gruñón, pasivo, bipolar etc. ya que todas sus variantes son tan constantes que en realidad todos podríamos llamarnos multipolares a nosotros mismos. Ninguna actitud nuestra es permanente. Y qué decir de nuestra mente y nuestros pensamientos. Todos ellos cambian a una velocidad incesante, a gran celeridad.

En cuanto a nuestros actos, los realizamos de diferente manera en cada etapa de nuestra vida, de ahí que reflexionando sobre ellos   podríamos esbozar la verdadera personalidad de cada individuo, ya que nuestro carácter se determina por la suma de nuestros actos. Hay hechos aislados, tanto heroicos como de cobardía que solemos realizar, pero eso no nos determina. Somos como una figura de lego, estamos compuestos por muchas partes diferentes que interactúan aleatoriamente, por eso somos impredecibles. Por lo tanto, juzgar a alguien por un único acto o juzgar sólo por lo que vemos es superficial y por tanto riesgoso. Si observamos la continuidad en los actos de una persona podremos hacer un juicio más certero sobre ella.

Todo nos abarca y lo que criticamos en otros también nos acompaña, por eso nuestros juicios jamás pueden ser del todo objetivos. De aquí se desprende que el juicio más importante que debemos estar llevando a cabo día tras día, es el de nuestro propio comportamiento.

Es el carácter también el que logra que planeemos o realicemos un proyecto con dirección y meta y que, por consecuencia, organicemos nuestros actos conforme a ello y tengamos la persistencia para no rendirnos sin lograr nuestros objetivos.

Sería bueno profundizar para ahondar y determinar qué es lo que origina nuestras acciones y no tratar de andar descifrando las motivaciones de los demás, en realidad, si nos comprendemos a nosotros mismos, por añadidura estaremos comprendiendo mejor a los otros.

 

HE AQUÍ ALGUNAS CONTRADICCIONES DEL CARÁCTER.

 

Una cosa es tener paz interior y otra ser inactivo.

Una cosa es ser dulce y comprensivo, y otra ser débil e inconstante. Se puede ser cortés, pero al mismo tiempo valiente para defender tus creencias y tus ideales.

Se puede ser suave en el trato con tus semejantes, pero firme y aguerrido cuando te agreden.

Una cosa es la alegría exterior y otra la alegría interior.

Una cosa es ser condescendiente y otra blandengue. Hay que ser firme cuando tienes que decir NO.

Una cosa es ser protector con los que amas y otra permitir que ellos abusen de tu persona.

Por todo esto, debemos saber qué, convivir con los otros puede ser llevadero, pero convivir con nosotros mismos es una hazaña. Nuestra meta debe ser que nuestros pensamientos y propósitos sean inclinados hacia el bien. Tomar el timón del barco de nuestra vida y cuidar de no realizar acciones de las que tengamos que avergonzarnos.

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