Opinión


El desafío de garantizar el derecho a la educación en tiempos de pandemia

El desafío de garantizar el derecho a la educación en tiempos de pandemia | La Crónica de Hoy

Debido a la pandemia por coronavirus (Covid-19) nos ha tocado vivir la mayor amenaza que se le ha presentado al destino de la educación de más de 290 millones de alumnos en 194 países, de acuerdo a datos proporcionados por la UNESCO y la UNICEF.

Como parte de las alternativas para frenar la letalidad de la pandemia, y ante el cierre de escuelas a nivel mundial, las naciones adoptaron enfoques de educación a distancia e implementaron el aprendizaje en línea, soportado principalmente en plataformas tecnológicas, redes sociales e innovaciones digitales, no obstante, esto evidenció las brechas digitales entre países, incluso en los de altos ingresos, y, penosamente, las deficiencias en países de ingresos medios y bajos, demostrando la existencia de  índices de conectividad, por medio internet, menores al 50 %, además de un gran porcentaje de alumnos que carece de dispositivos para acceder al aprendizaje en casa.

Para ayudar a la educación en países donde el acceso a internet es limitado, una alternativa ha sido el uso de tecnología convencional, como la televisión. Una mirada histórica refiere que, desde el inicio de la segunda mitad del siglo pasado, tanto en países de ingresos altos, como en los de ingresos medios y bajos, este medio de comunicación ha cumplido una importante función educativa. Hoy, en medio de la pandemia, la televisión es un recurso que recobra interés y transcendencia ante un vertiginoso aprendizaje por internet; muestra de ello es que, en muchas partes del mundo, desde el pasado mes de marzo, han recurrido a la educación televisada, con una variedad de estrategias y contenidos que muestran esfuerzos locales y nacionales.

Así, encontramos que en diversas zonas de China (país de referencia por ser donde se originó la pandemia y que generó gran interés debido a las afectaciones e implicaciones en el sistema educativo), se implementó una combinación de clases en línea y televisadas. Luego de unos meses sin clases, en ese país se inició un regreso gradual, sin embargo, debido a un nuevo brote del virus se vio obligado otra vez al cierre de los centros educativos. Actualmente los estudiantes continúan con sus actividades desde la casa.

En Estados Unidos la educación es asunto de las entidades que integran la Unión Americana, por lo que los gobernadores tienen la facultad de decidir el regreso o no de las actividades presenciales en universidades y escuelas; algunos de ellos han dado poca atención al aprendizaje a distancia, buscando reabrir los centros escolares; otros, han trabajado en desarrollar programas ambiciosos en línea, tratando de vencer las dificultades del acceso a internet en casa, situación que prevalece entre los estudiantes negros, latinos e indígenas.

En Europa, Francia es el caso más significativo en el uso de plataformas digitales en educación, donde los alumnos, desde el preescolar hasta la secundaria, acceden a un sistema interactivo de aulas virtuales con clases sincrónicas. Tras una intensa lucha contra la pandemia, el gobierno francés reabrió las escuelas (dos días después nuevos brotes del Covid-19 obligaron a su cierre), siendo una de sus prioridades el regreso a clase de alumnos de estratos sociales más humildes, por su nulo o escaso acceso a las tecnologías para la educación a distancia.

Por su parte, Italia cerró todas las aulas a partir del 4 de marzo y los estudiantes tuvieron que seguir clases desde sus domicilios apoyados en el internet.  Días después el gobierno decidió que, de no reabrirse las aulas, todos los estudiantes acreditarían automáticamente los curso con el fin de terminar con éxito el año escolar.

En el caso de España, las acciones se enfocaron a la difusión de contenidos audiovisuales en formato web, app y televisión para niños de entre 3 y 10 años; para el resto del alumnado con mayor edad, se han utilizado básicamente dos plataformas para la educación a distancia.

En Alemania, durante las siete semanas de cierre total, imperó la enseñanza por vía digital, pero con resultados desiguales, pues esta potencia mundial tiene aún graves carencias en digitalización. En el mes de mayo, con estrictas reglas de higiene y distancia interpersonal, de una manera anómala se dio el regreso escalonado a clases presenciales: tres horas de clase en un sólo día a la semana, en grupos reducidos e impartiendo únicamente asignaturas claves y troncales. Todo indica que esto continuará así, y el resto de la enseñanza seguirá siendo por internet.

En nuestro país, para la gran mayoría de los alumnos, la jornada escolar ya no inicia con la algarabía de los compañeros de clases, sino con el encendido de un televisor, sin embargo, cabe destacar el compromiso de muchos maestros para mantener el contacto con los alumnos, cumpliendo su misión y vocación educativas en las que ha imperado el humanismo, como se ha demostrado cuando, aún en comunidades lejanas, les llevan hasta sus casas materiales, tareas y libros, incluso donándoles celulares, tabletas, computadoras o televisores que han adquirido a través de colectas o con sus propios recursos.

También muchos maestros han demostrado su esfuerzo con sensibilidad e inventiva para superar el reto que implica las clases en línea: en el desarrollo de sus labores docentes han recreado las aulas como escenarios para hacer sentir la esencia de un contexto educativo, a través de la televisión y de los dispositivos digitales.

En este sentido, la actual  estrategia nacional “Aprende en Casa II”, que puso en marcha la Secretaría de Educación Pública, además de extender una red de contenidos a los estudiantes mexicanos mediante la televisión, también reconoce la labor y la entrega de cada maestro que, aunadas a los esfuerzos institucionales y al compromiso social de las televisoras privadas y los sistemas de radio y televisión en cada entidad, contribuyen al objetivo de ampliar la cobertura educativa en todas las comunidades del país. Adicionalmente se han dispuesto herramientas digitales para docentes, alumnos y familias, así como copias en línea de todos los libros de texto de las diferentes materias y niveles de educación.

En este contexto, y ante la disyuntiva de iniciar nuevos ciclos escolares, la mayoría de los países prevén una reapertura de los centros escolares cuando las condiciones así lo permitan, y han anunciado la operación de modelos híbridos, con lo que se puede ampliar el alcance, impacto y efectividad de la programación televisiva ante una limitada conectividad a internet.

La educación en línea y las lecciones por televisión se han convertido en un elemento esencial para evitar el rezago educativo y aminorar los impactos negativos en la educación que, pese al papel crucial que tiene para el desarrollo social, ha sido el primer servicio en ser suspendido y será el último que se restablezca en la nueva normalidad

Debemos aceptar que en esta etapa de la humanidad resulta impostergable contribuir, creativa y decididamente, a garantizar el derecho a la educación como uno de los más importantes derechos humanos fundamentales, en cualquier circunstancia y en todas latitudes, ya que esta vez la educación no sólo nos hará libres, sino conscientes de que compartimos un planeta con otras especies y formas de vida, y que a pesar de ser tan vulnerables como ellas, seremos también sabedores de nuestra propia capacidad de sobrevivencia.

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