Opinión


El litio en América Latina: otra ruta hacia el desastre

El litio en América Latina:  otra ruta hacia el desastre | La Crónica de Hoy

Aleida Azamar Alonso*

En las últimas décadas, Asia Oriental se ha convertido en el principal polo de innovación tecnológica en los procesos industriales basados en el uso del litio, mineral que se orienta a la creación de soluciones energéticas de bajo costo y alto desempeño que no solamente rivaliza, sino que se perfila para remplazar a otras propuestas basadas en hidrocarburos.

Esta cuestión es de suma importancia principalmente para dos países: China y Estados Unidos. Durante este siglo, ambas naciones se han convertido en las mayores consumidoras de petróleo, carbón y gas natural, pues con estos recursos alimentan su sector industrial, así como su maquinaria bélica y su crecimiento urbano. Solamente en el año 2018, el consumo diario de barriles de petróleo por parte de estos dos gigantes fue de 680 mil y 500 mil, respectivamente.

No es ningún secreto que el crudo es un negocio en declive, la escasez de éste, el cada vez más costoso proceso de obtenerlo y el rechazo social al uso intensivo de este recurso han empujado la búsqueda de otras alternativas, entre ellas se encuentra la extracción y la posible utilización del “litio”.

Si bien China es el mayor consumidor de hidrocarburos en el mundo, también es el país que más ha invertido en la creación de proyectos supuestamente “sustentables”, lo que limitarían su dependencia externa energética. Por ello, una de las propuestas para reducir el consumo de hidrocarburos por parte de China, en conjunto con Japón y Corea del Sur ha sido poner una fecha límite para la venta de automóviles de combustión interna, tratando de impulsar su sector eléctrico basado en el uso de baterías de litio. Esta estrategia confronta a la de Estados Unidos, ya que actualmente busca reimpulsar su sector minero de carbón y mantener su apogeo petrolífero a través del fracking. Sin duda, cualquiera de los dos países (China o Estados Unidos) que logre imponer su estrategia será quien va a establecer la orientación económica del mundo hasta el fin de este siglo.

El problema es que ni la propuesta China, ni la de Estados Unidos están planteadas en términos sustentables y mucho menos son respetuosas con la soberanía mundial. Respecto a la intención de nuestro vecino del norte, no solamente es anacrónica sino suicida en términos económicos y ambientales. Pero, la idea del gigante asiático también es ilusoria en el mejor de los casos.

Si bien el litio es muy abundante en el mundo con poco más de 17 millones de toneladas de reservas conocidas a la fecha. De acuerdo con BP esta cantidad solamente va a alimentar la demanda actual durante máximo 15 años por el alto consumo de las empresas, por ello este modelo de extracción es insostenible.

Por otro lado, China, consciente de esta situación, ha fortalecido sus inversiones en América Latina donde actualmente controla a la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), la principal empresa privada de aprovechamiento de litio en este país, cuyas reservas alcanzan 8 millones de toneladas (47% de las que se conocen). Con la misma intención de dominio el gigante asiático ha beneficiado económicamente a los gobiernos de Argentina, Bolivia y Brasil, que en conjunto con Chile podrían poseer hasta 85% del total de reservas mundiales. Si China es capaz de afianzar su presencia en nuestro Continente se volverá virtualmente dueño de casi la totalidad de este mineral en todo el planeta, dominando la agenda de desarrollo moderna.

Ahora bien, este proyecto es ilusorio en el mejor de los casos, porque es imposible mantener la demanda futura mundial con los recursos actuales, por lo que será necesario acelerar la exploración para aumentar las reservas de este mineral. Pero, es importante mencionar que la extracción de litio en América Latina no es inofensiva, en realidad tiene un alto impacto hídrico. Este proceso se realiza a través del aprovechamiento de las salmueras (corrientes líquidas) que se ubican en los salares de Argentina, Bolivia, Chile y Brasil. Por lo que el consumo intensivo de agua llega a ubicarse hasta en 640 litros por segundo en concesiones mineras que pueden durar al menos 15 años (Fornillo, 2019). Este dato no es baladí, se trata de una amenaza para las comunidades cercanas a estos proyectos que ya están provocando éxodos masivos debido a la carestía de este líquido. Es decir, el agua va a escasear para las personas, los animales y las plantas porque se utilizaría en los proyectos de litio, lo que implica que es probable que se queden sin agua o que se presenten disputas por dicho bien.

Por otro lado, en 2019 en México se descubrió un nuevo yacimiento de litio con un alto potencial para este recurso, por lo que es necesario que se tomen decisiones a favor del bienestar colectivo tratando de ignorar el canto de las sirenas; es decir, evitando proyectos que generan más perjuicios que beneficios. Lo que sucede actualmente en Sudamérica es el vivo reflejo de lo que podríamos atravesar en breve si se llega a impulsar de forma irreflexiva un proyecto que a lo mucho tendría entre 15 a 30 años de beneficios económicos, los cuales seguramente no se quedarán en este país, como ha sucedido con otros proyectos extractivos.

Es necesario evitar caer en el mismo error del petróleo, rechazar la reprimarización de la economía y marcar una línea basada en el principio precautorio ya que, hasta la fecha, existen pocos estudios que demuestren los impactos reales del litio, pero sí hay evidencia empírica que prueba que existen altos costos socioambientales. Por ello, es fundamental hacer un llamado a las autoridades en cada país de la región Latinoamericana para detener o moderar estos proyectos que además son parte del juego geopolítico de China y Estados Unidos. Bastantes retos nos quedan por enfrentar antes de pensar en participar en este “juego de energéticos”. 

*Profesora-investigadora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana y presidenta de la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológica

Correo: gioconda15@gmail.com

 

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