Opinión


Inicia el proceso electoral

Inicia el proceso electoral | La Crónica de Hoy

Pablo Xavier Becerra Chávez*

En los primeros días de septiembre iniciará el proceso electoral más grande de la historia reciente. Con el Consejo General del INE ya completo, gracias al nombramiento recién realizado por la Cámara de Diputados, y con los consejos generales de los OPLEs ya en la conclusión de su renovación, se hará frente a la cita electoral de mitad del sexenio.

Cerca de 95 millones de ciudadanas y ciudadanos tendrán la posibilidad de acudir a las urnas para votar en elecciones federales y locales. Además de la elección federal intermedia, en la cual se renovarán los 500 asientos de la Cámara de Diputados, 300 de mayoría y 200 de representación proporcional, habrá comicios locales en las treinta y dos entidades federativas. 

En quince estados estará en juego la gubernatura: las dos Baja Californias, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. 

Se disputarán 1,063 diputaciones (642 de mayoría y 421 de representación proporcional) en treinta entidades. Solamente Coahuila y Quintana Roo no renovarán sus congresos locales. Finalmente estarán en disputa los ayuntamientos de 1,926 municipalidades (o alcaldías en la Ciudad de México). Solamente en Durango e Hidalgo no habrá elecciones municipales.

Llegamos a este conjunto de procesos electorales sin haberse concretada las tan anunciadas reformas en materia del INE y los OPLEs, ni la relativa a la disminución del financiamiento público de los partidos políticos. La coalición gobernante nunca logró ponerse de acuerdo en esos cambios que anunciaban la drástica reducción del gasto electoral, por lo que el proceso electoral a punto de iniciar se realizará en lo fundamental con las mismas reglas del juego que los del pasado reciente. 

El gobierno surgido de la elección de 2018 se enfrenta a la prueba de las urnas. La coalición gobernante ganó una mayoría absoluta en dicha elección en la Cámara de Diputados y posteriormente la convirtió en calificada gracias a la absorción del PVEM, antes aliado del PRI, y de buena parte de los legisladores del PRD que migraron a sus filas. En el Senado la coalición gobernante tiene el 60% de los legisladores. Eso le ha permitido aprobar algunas reformas constitucionales y otorgarle la comodidad necesaria al gobierno del Presidente AMLO. La gran incógnita es si logrará repetir esa hazaña y mantener esa cómoda mayoría en la cámara baja en la segunda mitad del sexenio, lo que le permitiría empujar otras reformas constitucionales importantes para el Presidente.

Para la oposición el gran reto es tratar de mantenerse con vida. El gran dilema es si se presentarán por separado o harán alguna coalición. El Presidente AMLO denunció en una de sus mañaneras un supuesto plan conspiracionista para formar un Bloque Opositor Amplio (BOA), en el que involucró a partidos, intelectuales y hasta funcionarios electorales, como si la formación de una coalición opositora fuera un hecho delictivo, olvidando que el actual gobierno es resultado de una coalición entre tres partidos (Morena, PT y PES). En la realidad, sin embargo, parece muy difícil que los partidos que hoy integran la oposición (PAN, PRI, PRD y MC) puedan desarrollar una coalición amplia. De hecho, tres de ellos (PAN, PRD y MC) se presentaron coaligados en 2018 y no les fue muy bien. Además, el PAN difícilmente olvidará el sabotaje a su candidato presidencial por parte de la PGR del gobierno priista de Peña Nieto. Y por lo que hace a los partidos nuevos que obtengan su registro en estos días (al menos unos tres), hay que recordar que en su primera elección no pueden participar en coaliciones electorales.

En el nivel de la política local, entre las elecciones de 2018 y las de 2019, el partido del Presidente ha logrado ganar siete gubernaturas: Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Morelos (en alianza con el PES), Puebla, Tabasco y Veracruz. Diversas encuestas indican que tiene gran probabilidad de ganar un buen número de gubernaturas, con lo cual podría tener más de la mitad de esas posiciones de poder local. Francamente parece muy difícil que el PRI retenga las gubernaturas que aún tiene hoy, y no se diga el PRD, que aún tiene Michoacán. Tal vez el PAN sea más competitivo y logre retener algunas gubernaturas, incluyendo algunas que ganó en coalición con el PRD en el pasado.

En el terreno de los congresos locales hay que recordar que la elección de 2018 le permitió a la coalición encabezada por Morena tener la mayoría en 19, a los que hay que sumar los dos que logró en 2019, lo que le ha permitido tener una mayoría de congresos locales que puede aprobar cualquier reforma constitucional. El objetivo de Morena evidentemente es mantener o ampliar sus mayorías locales. 

Este conjunto de procesos electorales, el federal y los locales, se produce en el contexto de tres grandes crisis que hoy azotan a nuestro país. La crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19 establece un marco muy complicado para realizar los trabajos de preparación y organización de las elecciones, como ya vimos con las que habrían tenido lugar en Coahuila e Hidalgo en junio y que han sido trasladadas al mes de octubre. El inicio del año electoral tendrá lugar cuando la mayor parte del país está en semáforo naranja y rojo. Sin lugar a dudas, se trata de un reto organizativo para el INE y los OPLEs.

Las otras dos crisis que constituyen el contexto de las elecciones son la económica, que tiene postrada a la planta productiva y ha lanzado al desempleo a una gran cantidad de mexicanos, y la de seguridad, que a pesar de la pandemia no ha dejado de incrementar la cifra negra de homicidios en todo el país. 

En fin, arranca el proceso electoral 2020-2021. 

*Académico de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa.

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