Opinión


La Moralidad

La Moralidad | La Crónica de Hoy

Lo más importante para nosotros debe ser la educación moral, porque ni el dinero ni ningún otro ídolo al que nos aferremos trascienden. La actitud moral sí lo hace.

Creo en el mensaje de moralidad de todas las religiones y pienso que los conceptos vertidos en sus directrices son similares entre todas ellas y que son los correctos para tratar de encauzar al ser humanos hacia el bien. Siento que las creencias religiosas son valiosas porque nos aportan cobijo, dirección y esperanza. Pero también creo que es el hombre mismo quien ha distorsionado los conceptos morales a su conveniencia y ha marcado la separación entre todas ellas. 

Creo en el poder de la oración individual o colectiva, en particular de las que no son aprendidas de memoria, sino las propias, surgidas del fondo del corazón.

Respeto todas las creencias, aún a los ateos.

Creo que toda la moralidad y todo el bien están a nuestro alcance, pero también lo están la inmoralidad y el mal.

Yo pregunto: ¿Que pasaría si se acabara con la creencia de la existencia de un ser con cola y cuernos creador del mal, y simplemente asumiéramos sin excusas que nosotros somos los responsables y creadores del mal y, por lo tanto, a través de nuestro libre albedrío decidiéramos cambiar este concepto de nuestra mente y actuar en consecuencia por el bien de la humanidad?

Para que la sociedad avance en moralidad, los buenos debemos trabajar por y para el bien, porque los malos hacen mucho ruido, pero los buenos somos más y no debemos ser pasivos, sino activos, cada quien en su campo de acción expandiendo la moral, el bien, el amor.

Ayudar a nuestros semejantes y colaborar con ellos en equipo nos dará la sensación de pertenencia con todo el conglomerado humano.

Si avanzáramos más en moralidad requeriríamos menos leyes, pues todo el mundo sabría cómo comportarse sin dañar a los demás.

Las leyes humanas han sido creadas con el propósito de que podamos convivir civilizadamente, en armonía, y sin infringir los derechos de los demás. Pero estas leyes siempre son volubles, cambian y se modifican, porque las sociedades varían y el hombre adapta y adopta todas las creencias a su propia conveniencia. Por eso en moralidad siempre es bueno referirnos a las leyes universales de la creación y de la naturaleza. Aquellas que nunca cambian, que son inmutables y que han sido establecidas con el fin de mejorarnos moralmente y hacer que nuestro espíritu evolucione. Dichas leyes el hombre ya las conoce, porque las trae grabadas en el alma.

En todas las épocas y en todos los tiempos han existido seres muy avanzados en moralidad. Son aquellos quienes poseen un carácter universal y atemporal, como Mahatma Ganhdi, Leonardo Da Vinci, Galileo Galilei, Aristóteles Platón, Sócrates   y muchos otros; Personas de este tipo regían sus actos por la sinceridad, la lealtad, la fidelidad a sí mismos, a sus ideales, a sus afanes de superación y grandeza, por ello se convirtieron en seres plenos y de espíritu inquebrantable.

 

Mail: corzoalma17@yahoo.com

 

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