Opinión


La pérdida del permafrost

La pérdida del permafrost | La Crónica de Hoy

Uno de los efectos producidos por el calentamiento global y el cambio climático es el derretimiento de los casquetes polares y la perdida del hábitat, y es algo que hemos observado claramente en las imágenes de osos polares parados en pequeños trozos de hielo flotante y que da cuenta del veloz calentamiento del ártico.
Aunque la atención esta puesta en el hielo marino, se están produciendo grandes cambios en tierra firme y en un sitio denominado permafrost, que es una capa de subsuelo de la corteza terrestre que se encuentra congelada de manera permanente, sin embargo, no se encuentra todo el tiempo cubierta de hielo o nieve y se presenta en regiones muy frías, tiene una edad de más de 15 mil años y se divide en dos capas: una superficial y otra profunda, siendo la primera la más susceptible a descongelarse; de los casi 6.5 millones de km cuadrados de permafrost se podría perder hasta el 40% para fines de siglo, generando consecuencias catastróficas. 
El permafrost no es hielo, es suelo congelado pobre en roca o arena y rico en materia orgánica que puede tener agua congelada, por lo que al descongelarse quedan grandes extensiones de lodo, limo y turba; los riesgos asociados al derretimiento del permafrost son variados, como la liberación de enormes reservas de gases de efecto invernadero que incluyen metano, dióxido de carbono y óxido nitroso que han permanecido almacenados durante siglos y si se derritiera por completo la atmósfera acumularía cinco veces mas de carbono del que tiene en la actualidad; esto a su vez, favorecería el calentamiento del planeta convirtiéndolo en un círculo vicioso. 
El ártico tiene cientos de sitios de perforaciones exploratorios de gas y petróleo que ahora se encuentran inactivos o en el peor de los casos se convirtieron en almacenamiento de residuos peligrosos depositados en las décadas de los 70’s y 80’s por lo que los residuos tóxicos del petróleo que se suponía estaban contenidos, están migrando a los ecosistemas de agua dulce cercanos. 
El deshielo afectará la dinámica de flujo de lagos y arroyos transportando sedimentos, nutrientes y microorganismos que ademas de degradar la materia orgánica presentan un enorme riesgo como generadores de enfermedades; estos patógenos son  capaces de matar al buey almizclero, el caribú y las aves de la zona; el hielo permite que los microorganismos permanezcan en estado de latencia por miles de años, esto hace que cepas que hace muchos años exterminaron poblaciones enteras, pueden activarse nuevamente y acabar con la fauna local, también existe el riesgo de que estos patógenos migren a sitios poblados y desconocemos la implicación que pueda tener en las poblaciones humanas. 
Se ha detectado material genético del virus de la influenza española en el permafrost de Alaska en cuerpos bien preservados de nativos inuit por lo que la posibilidad de que otros virus y bacterias patógenas que se encuentran hoy atrapadas en el permafrost pueden llegar a liberarse causando efectos desconocidos en distintos organismos incluyendo el hombre; es por eso que los esfuerzos mundiales para frenar y hacer más lento el proceso de calentamiento global se centra en la disminución de gases de efecto invernadero y se tiene por objetivo aumentar un máximo de 1.5 grados centígrados la temperatura global, no parece mucho en las zonas tropicales pero en el ártico esta diferencia es cosa de vida o muerte.

*Presidenta de la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambió Climático y Protección Ecológica y Animal en el Congreso de la Ciudad de México

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