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“La Sader no se puede lavar las manos, impidió acciones de protección a la vaquita”: Yolanda Alaniz Pasini

Dinero al pescador. Se usaron mil millones de pesos para repartir entre pescadores que prometían no salir al mar... no se invirtió en nuevas fuentes de empleo ni en investigar nuevas técnicas ecológicamente sanas

“La Sader no se puede lavar las manos, impidió acciones de protección a la vaquita”: Yolanda Alaniz Pasini | La Crónica de Hoy

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La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) no puede lavarse las manos en el desastre de la vaquita marina, señala la doctora Yolanda Alaniz en entrevista con Crónica, y agrega que no puede echarle la bolita a la Semarnat.

Indica que los órganos responsables de regular la pesca, adscritos a Sader, han tenido una visión sólo productiva de esta actividad, poniendo en jaque a la vaquita marina en el Alto Golfo de California; han sido, asegura, el principal obstáculo para echar a andar acciones de protección. Pero en su análisis no perdona tampoco la “debilidad” y errores de Semarnat.

En particular, señala, hubo un punto crítico cuando Pesca se separó de la secretaría responsable de los Recursos Naturales y pasó a la Secretaría responsable de la agricultura y la ganadería. “Los peces no son vacas, deben tratarse como recursos naturales, no los produces, se reproducen en su habitat”.

–¿La carta del secretario Villalobos a su par de Semanart sería injusta?

–Creemos que la queja de Sader, si bien es cierta en el sentido de que no se ha hecho nada para evitar el embargo de productos de la pesca, omite reconocer que las autoridades pesqueras, la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca) y su brazo de investigación, el Instituto Nacional de la Pesca, han sido responsables de bloquear tanto internamente como al exterior cualquier medida real y significativa de conservación de la vaquita.

–¿Qué significaría el embargo?

–EU tiene el Acta de Protección de Mamíferos Marinos, además de la enmienda Pelly que establece que el país podrá prohibir la importación de pescados y mariscos que provengan de lugares donde se obtengan con impactos severos a mamíferos marinos. Éste es el caso. Y entonces el embargo significa que EU no importará productos que son obtenidos con redes en el área de vaquita y que provoquen su muerte. Las especies son el camarón, curvina, sierra y chano obtenidos en el hábitat de vaquita. Las autoridades pesqueras mexicanas no se pueden lavar las manos de lo que han provocado.

Actualmente hay una sobrepesca en el Alto Golfo de California, con aumento del número de embarcaciones autorizados a pesca, y aumento de las cuotas de pesca.

Conapesca en la realidad ha fomentado y autorizado el aumento del esfuerzo pesquero, que ha llegado a ser del 68 por ciento en la pesca de escama y un 66 por ciento en el número de embarcaciones para pesca de curvina golfina tan sólo de 2013 a 2016.

–¿Y en cuanto a Semarnat?

Semarnat ha provocado y fomentado un mercado nacional de totoaba hasta entonces inexistente. En medio de una crisis, autorizó la creación UMAS y la captura de al menos 60 totoabas adultas con fines de reproducción para comercialización de carne en 2013.

Este hecho agrava la posible identificación de venta de carne de totoaba ilegal. Además intenta legalizar el comercio internacional de totoaba cuando no tiene el mínimo control sobre ningún proceso. Intentar legalizar la venta de totoaba complica su conservación y la de la vaquita mucho más de lo que la ayuda, ya que confirma un círculo vicioso. La razón es que al momento no existen condiciones ni control por parte de la autoridad para emprender las acciones apropiadas para el manejo legal y hay tan pocas vaquitas que no es factible otro experimento más.

–¿Qué pasó con las acciones posteriores a 2012, cuando se llamó la atención otra vez sobre la vaquita?

Hubo soluciones falsas: las compensaciones.  El sexenio pasado optó por compensaciones para no pescar. Es decir, se dio dinero a los pescadores, por no salir a pescar. Pero se sabe que aun con la compensación salían a pescar.

De un total de 17 mil 52 personas inscritas en el padrón, sólo 13 individuos acapararon el 20 por ciento de todo el dinero repartido en 2015, y se desconoce cómo lo repartían, la gran mayoría de personas recibieron 4 mil pesos mensuales, mientras que  una sola persona recibió al mes 2 millones 227 mil pesos.

Además la estrategia se enfocó en el rescate de redes dentro del mar sin tomar acciones directas de prevención, entendidas como evitar que las redes llegaran al mar. Las redes se exhibían en traspatios, y se vendían en el mercado. Ése era el tema, o al menos debía de serlo.

Se creó un círculo vicioso de prohibir redes en el mar, dar dinero para ello, recibir las redes en el mar y retirarlas cuando ya no hay culpables visibles, y después empezar de nuevo.

Las decisiones y acciones emprendidas por el gobierno mexicano han sido erráticas y no abonaron a evitar la extinción, sino a oscurecer el camino apropiado.

–¿Podemos salvar a la vaquita?

–Aún se pueden tomar acciones para salvar a la vaquita. A pesar de su número es una población sana biológicamente, y que está respondiendo con enormes esfuerzos por no desaparecer. Las hembras, que habitualmente se reproducían cada dos años se han empezado a reproducir cada año.

La conservación de vaquitas in situ, es decir en su propio hábitat, siempre ha sido la mejor opción. Las organizaciones sabemos que mientras se escuche un clic, que son sus vocalizaciones, seguiremos luchando.

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