Opinión


La Universidad y los valores de la Ilustración

La Universidad y los valores de la Ilustración | La Crónica de Hoy

El jueves pasado, el doctor José Woldenberg, al recibir una distinción en la UNAM, recordó los valores que distinguen a la universidad en general y a la UNAM en particular.

Hizo ver que la universidad reúne en su seno los valores de la Ilustración. En primer lugar, en ella se crea y se trasmite el conocimiento, la posesión del conocimiento emancipa y ofrece la oportunidad de adquirir una visión racional –exenta de prejuicios y supersticiones—de la vida y del mundo. 

En segundo lugar, la universidad es, por definición, un ámbito de pluralidad, donde conviven distintas disciplinas, corrientes de pensamiento y métodos de investigación. Es un recinto plural. La universidad acoge el saber del mundo, en su diversidad y riqueza, por eso mismo es universidad.

En tercer lugar, la universidad se distingue por su autonomía. La autonomía en su doble significado: por un lado, como virtud personal y, por otro, como cualidad de ciertas instituciones democráticas. Un hombre es autónomo cuando piensa y decide por sí mismo y cuando su juicio no depende del juicio de los demás. 

La autonomía es, además, cualidad que distingue a algunas instituciones públicas de carácter democrático cuyas decisiones deben ser procesadas al margen de intereses políticos, económicos o culturales particulares. La UNAM, en tanto organismo autónomo, es una institución precursora de los demás organismos estatales autónomos que hoy existen. 

En cuarto lugar, la universidad pone en contacto a sus miembros con las artes y la cultura universal. Es, por definición, una institución humanista que enseña que todos los hombres, independientemente de razas, ideologías y creencias pueden convivir pacífica y armoniosamente.  

Sus palabras nos confirmaron que en México pueden existir y existen mexicanos ilustrados y tolerantes que no necesariamente está comprometidos con partido o facciones políticas. La universidad es la república del saber y de la tolerancia, un lugar donde las diferencias coexisten en paz y sólo se resuelven mediante la crítica y el diálogo. Pero no está de espaldas al país. Es una institución autónoma, sí, pero comprometida con México y con la idea de que en él deben triunfar la prosperidad y la justicia.

“En ese sentido, dijo Woldenberg, la universidad es por definición, un espacio anti dogmático, abierto a los nuevos tratamientos y descubrimientos, capaz de autocriticarse y conectado al mundo. Porque adjetivar a la ciencia y al conocimiento, como si fueran derivaciones de una determinada ideología ya ha arrojado, en otras latitudes, consecuencias devastadoras”.

Evocar estas ideas parece una reiteración de lo obvio. “¿Por qué entonces reiterar lo obvio? –dijo el doctor. Porque en el mundo soplan vientos anti ilustrados que o desprecian el conocimiento especializado o lo equiparan a consejas populares carentes de cualquier sustento científico. El ensueño de la Ilustración que creyó que el avance de la razón, el conocimiento y el humanismo irían derrotando al pensamiento mágico, las supercherías y los dogmas, no solo no se cumplió del todo, sino que parece que el oscurantismo adquiere un nuevo brío en el planeta”.

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