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Los planetas fuera del Sistema Solar similares a la Tierra son bastante comunes

Actualmente se conocen más de 4 mil exoplanetas gracias al mejoramiento de técnicas de detección, señala la mexicana Gisela Ortiz, quien emplea la radioastrometría para buscarlos

Los planetas fuera del Sistema Solar similares a la Tierra son bastante comunes | La Crónica de Hoy

El sistema TRAPPIST1, localizado a 39 años luz, cuenta con planetas muy similares a la Tierra. FOTO:ESO

En diciembre pasado, sorprendentes y descorazonadoras imágenes mostraron el inevitable desplome del radiotelescopio de Arecibo, alguna vez el más potente de su tipo en el planeta. Fue el fin de una era que deja una estela de importantes descubrimientos y avances astronómicos, como la detección del primer planeta “alienígena”, ubicado fuera del Sistema Solar. Aunque desde épocas precientíficas se vaticinaba la existencia de estos cuerpos estelares, que fueron nombrados exoplanetas o planetas extra solares, no fue sino hasta 1992 que se hicieron las primeras observaciones desde el radiotelescopio de Arecibo por Aleksander Wolszczan y Dale A. Frail, quienes realizaban observaciones de un pulsar. Para su sorpresa hallaron un pequeño sistema planetario alrededor de este faro cósmico. 

Unos años después, en 1995, se hicieron las primeras observaciones de un exoplaneta orbitando una estrella, hallazgos en los que participaron los científicos James Peebles, Michael Mayor y Didier Queloz, quienes en 2019 recibieron el Premio Nobel de Física por sus investigaciones pioneras.  

A partir de estos descubrimientos, los astrónomos han descubierto más de cuatro mil exoplanetas, algunas decenas similares a la Tierra. Las técnicas de observación han mejorado, aunque siguen siendo indirectas, lo que permite a la comunidad astrofísica develar cada vez más exoplanetas y sistemas, como el sorprendente sistema TRAPPIST1; muchos de esos planetas giran alrededor de estrellas como nuestro Sol, aunque no es la regla, sin embargo, hay otras estrellas que generan dudas sobre su potencial para albergar planetas, como las enanas cafés. Ésta es el área de investigación de la mexicana Gisela Ortiz León, quien realiza una estancia posdoctoral en el Instituto Max Planck para la Radioastronomía, en Bonn, Alemania, después de doctorarse en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, campus Morelia. 

La joven académica obtuvo el Premio a mejor tesis de doctorado de 2017 en el área de Astronomía Fundamental, que otorga la Unión Astronómica Internacional, y es una de las más destacadas en su campo, merecedora del reconocimiento en el área y de los pioneros de la radioastronomía en México: Luis Felipe Rodríguez y Susana Lizano, miembros del instituto y de El Colegio Nacional, desde donde la invitaron a participar en el ciclo Noticias del Cosmos, con la conferencia “Exoplanetas: una nueva manera de encontrarlos”. 

“Estamos viviendo y experimentando una revolución exoplanetaria, ya es más o menos común hallar noticias en los diarios sobre el descubrimiento de un nuevo exoplaneta o un sistema planetario. Esta revolución se observa en detalle con la cantidad de nuevos planetas que se han descubierto cada año hasta el 2020”, señaló en la videoconferencia.  

La especialista añadió que desde hace un par de años se disparó de forma significativa la detección, por lo que hoy se conocen cuatro mil 41 exoplanetas confirmados. “Este auge se debe al mejoramiento de instrumentos para su búsqueda, así como el análisis de datos, porque cada vez hay más gente en la astronomía y en áreas afines interesados en esta investigación”. 

Esto se debe, dijo, si bien por el desarrollo mismo de la ciencia, también porque hay una relación estrecha con una pregunta que desde siempre se ha planteado la humanidad y de las que parten otras más: ¿hay vida más allá de la Tierra? De ser así, ¿dónde está localizada?, ¿qué forma tiene?, ¿es similar a la terrestre o ha evolucionado al grado del desarrollo de civilizaciones con tecnología avanzada? Y, de ser así, ¿podemos hacer contacto con ella? 

“En esta búsqueda las posibilidades de éxito podrían ser mayores si no nos limitamos a buscar vida en nuestro Sistema Solar, sino en planetas que giran en torno a estrellas fuera del Sistema Solar”.

Para ello se requerirá buscar planetas en zonas habitables, una región en el espacio alrededor de la estrella donde la temperatura no es ni muy cálida ni muy fría como para mantener agua líquida en la superficie. Las características de esta región estarán determinadas por las propiedades de las estrellas, es decir, por su masa y temperatura. 

“Actualmente se conocen decenas de exoplanetas con propiedades similares a las de la Tierra en zona habitables, como el sistema TRAPPIST1 -- localizado a 39 años luz-- que se conforma por siete planetas, cinco de los cuales tienen tamaños similares a nuestro planeta y tres de ellos se encuentran en la zona de habitabilidad. De estudios similares se ha llegado a la conclusión de que planetas como la Tierra son bastante comunes, más de lo que se pensaba hace algunos años. Esta conclusión ha sido producto de esta revolución exoplanetaria”. 

RADIOASTROMETRÍA. 

Gisela Ortiz León participó en el grupo de astrónomos que detectó un exoplaneta similar a Saturno, que gira alrededor de una estrella enana café en una órbita parecida a la de Mercurio alrededor del sol. Se trató de la primera estrella localizada mediante radioastrometría.

Para la detección de exoplanetas se emplean métodos indirectos como los llamados “tránsitos”, donde se observa la estrella a la cual se resta la pequeña luminosidad cuando pasa el planeta por el disco estelar. Así, se infiere el tamaño del planeta de acuerdo al cambio de brillo que sufrió la estrella, su densidad y, con ello, su estructura interna, explicó la científica.  

Otro de los métodos comunes es el de “astrometría” que mide el “bamboleo” estelar. “Las estrellas no están fijas rotando en su eje, sino que además describen un movimiento apenas perceptible, bamboleo. Si observamos una estrella en una época a lo largo de un año o varios y detectamos un movimiento similar podemos concluir que la estrella tiene al menos un objeto de masa pequeña que gira en torno a ésta. Con la medición de la magnitud del bamboleo podemos inferir varias propiedades del sistema, como su masa; el bamboleo es más grande a medida que la masa del planeta es mayor. También orbita porque mientras más alejado se encuentre el planeta de su estrella mayor será el efecto que producirá en el movimiento de la estrella alrededor del centro de masa”. 

La mexicana, originaria de Oaxaca, se ha especializado en astrometría, pero a través de radiotelescopios, método por el cual es posible detectar exoplanetas orbitando estrellas enanas cafés. 

Debido a que sus masas son muy bajas son capaces de generar campos magnéticos muy intensos que generan emisiones muy intensas en las ondas de radio. Estos objetos son muy abundantes en la galaxia y por ello son idóneos para buscar exoplanetas, apuntó la científica.  

“El mayor número de exoplanetas se han detectado girando en torno a estrellas similares del Sol; esta cantidad disminuye conforme vamos hacia estrellas más o menos masivas”. El exoplaneta que su grupo de investigación detectó cae en la región de enanas cafés, de las cuales no se han detectado muchas, se piensa que se debe a su poca capacidad de formar planetas. “Para saberlo se necesitan descubrir planetas similares porque no hay tantos como en el caso de estrellas más masivas”. Cuando las respuestas lleguen será sin duda en parte por el trabajo pionero de esta científica y otros radioastrónomos mexicanos.

 

La conferencia “Exoplanetas: una nueva manera de encontrarlos” puede consultarse en la página de YouTube de El Colegio Nacional. 

 

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