Metrópoli


¡Qué Osota! Conmemoran los 19S con el gigante de los Soldominios

El gigantesco edificio de departamentos, dañado en el terremoto de hace 35 años y en el de hace tres, está de pie, sólo le faltan detalles, pero lo usarán de escenario significativo en un 19 de septiembre sin megasimulacro

¡Qué Osota! Conmemoran los 19S con el gigante de los Soldominios | La Crónica de Hoy

Claudia Sheinbaum irá esta sábado, muy temprano, hasta uno de los edificios que osó llamarse Soldominio, un conjunto de departamentos esbelto que aparentaba tocar el cielo. Fue construido al inicio de la década de los setenta del Siglo XX mexicano, cuando todo debía ser enorme para satisfacer a un nacionalismo ansioso de decir “México tiene la Plaza de Toros máaaas grande del mundo”; “México tiene el Estadio Olímpico Máaaas grande del mundo”… y muchos más “máaaas”.

Al igual que en relato bíblico de la torre con la que los hombres pretendieron tocar el cielo de Dios, los Soldominios sufrieron la ira suprahumana de los terremotos de 1985 y de 2017. En el último sismo, los vecinos aseguraron muchas veces haber hecho lo correcto con sus preciosos edificios: los cimientos fueron drenados con rigurosidad y el mantenimiento a las estructuras fue constante. No fue suficiente y los daños provocaron que se les demoliera para levantar nuevas versiones de los edificios de departamentos.

El soldominio emblemático que será usado de escenario conmemorativo se llamó Osa Mayor; se llamará igual desde mañana, aunque es una osota nueva, nueva, a la que le faltan apenas algunos detalles, como pisos y otros acabados, pero que ya luce alta y tan engreída como la original, dominando a la colonia Doctores, la de casitas destartaladas y vecindades en las que se adivinan señoríos de hace un siglo.

La Nueva Osa Mayor fue construida después de tirar la anterior, de destripar los cimientos, aquella ingeniería que los arquitectos mexicanos herederos de una gran tradición modernista planearon para que su obra durara mucho tiempo. Lograron que los edificios no cayeran, pero tanto la Vieja Osa Mayor, como su hermano, Centauro a un costado, no pudieron seguir albergando habitantes ante lo incierto de su futuro comportamiento y la ineficacia humana para predecir temblores.

La nueva osa es enorme, aunque ya sin ánimo de decirse la mayor en un país lleno de megaedificios que incluyen fusilli de inspiración asiática, obras toscas (esos sí, vecindades paradas) con minidepartamentos y otras edificaciones en las que el arquitecto a cargo probablemente evitó dejar una placa con su nombre.

La Osa está de pie, sin simulacro, con un nuevo aniversario y con vecinos que lucen contentos después de tres años de espera.

 

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