Opinión


“Ser maestra, no es lo que hago, es lo que soy”: Jill Biden

“Ser maestra, no es lo que hago, es lo que soy”: Jill Biden | La Crónica de Hoy

Cuando Jill Tracy Jacobs conoció a Joe Biden en 1975, nunca se imaginó que  décadas más tarde, a los 69 años de edad, estaría a punto de convertirse en Primera Dama de los Estados Unidos. Una que, todo parece indicar, no usará la moda ni costoso vestidos de diseñador como escudo. Tampoco será la esposa trofeo recluida en una torre de marfil.
A lo largo de los 43 años  que ha sido la compañera inseparable del seis veces senador, exvicepresidente y actual Presidente Electo, nunca se sentó en sus laureles, sino que se dedicó a seguir estudiando, escribir libros y ser madre, pero sobre todo a su gran  pasión: ser maestra. Actividad que no hizo a un lado durante los ocho años que su esposo fue el número dos en la administración Obama y que  tampoco piensa abandonar cuando viva en la Casa Blanca.
Si bien ha demostrado  que es una ferviente seguidora de su marido, también ha dejado claro que es una mujer bastante independiente. Cuando Biden tome posesión el próximo 20 de enero, ella se convertirá en la Primera Dama que tenga empleo pagado y  salga de la casa diariamente de 8 a 3  para ir al trabajo. Esto pese a las casi seguras objeciones del Servicio Secreto sobre su seguridad.   
Después de todo esa ha sido su vida desde que empezó como profesora suplente en una primaria, más tarde enseñó inglés en una secundaria y después su asignatura fue historia. En total ha pasado 13 años trabajando en escuelas públicas, más recientemente en un community college, las instituciones de bajo costo que son una alternativa a las grandes y costosas universidades. Todo eso sin jamás dejar saber a sus alumnos la identidad del esposo. Adicionalmente acude a dar clases a niños en un hospital psiquiátrico.
Jill Biden nació en Hammonton, Nueva Jersey el 3 de junio de 1951. Su padre era cajero de un banco y su madre ama de casa dedicada a cuidar sus cinco hijas. A los 15 anos empezó a trabajar como mesera y a los 18 se casó con Bill Stevenson su novio en la preparatoria. La pareja abrió un bar, The Stone Balloon Tavern, en el campus de la Universidad de Delaware, que llegó a tener mucho éxito con presentaciones de artistas de la talla de Bruce Springsteen. Sin embargo el matrimonio no sobrevivió y para 1975 estaban separados. Ese mismo año, cuando tenía 24, en una cita a ciegas conoció a Biden, quien entonces tenía 33, era viudo con dos hijos y senador.
Los enemigos de la pareja insisten en que era su amante y la causa de su divorcio pero nunca se comprobó. Ella ha dicho que fue amor mutuo a primera vista y que el  tuvo que pedirle matrimonio en cinco ocasiones para que finalmente aceptara. Relata que para ese entonces adoraba a los niños y quería estar segura que si se casaban sería para siempre y no que perderían una segunda mamá. Eventualmente hubo boda, una pequeña ceremonia en Nueva York y la pareja se llevó a la Luna de Miel a los dos menores.
A pesar de la vida pública de su marido, siempre evitó los reflectores hasta esta última campaña presidencial, concentrada en cambio en sus propias ambiciones. Así, mientras el construía su carrera política e iba y regresaba cada noche por tren de Washington DC a Wilmington, ella siguió estudiando y atendiendo los que ya eran tres hijos. La hija de ambos, Asley nació en 1981.
Luego de dos maestrías, a los 55 años de edad obtuvo el ansiado Doctorado en Educación. Siempre usando su nombre de soltera. En Junio de 2012 publicó su primer libro, un texto para niños donde narra y trata de aliviar lo que los hijos de militares padecen cuando sus padres  van a la guerra. Su segundo libro La Historia de Joe Biden incluye fotografías y pasajes poco conocidos sobre él.  
Se describe como madre de un militar por el hijo de Biden que falleció de cáncer y que antes estuvo combatiendo en Iraq. Se dice que fue ella quien más ha sufrido su muerte. De ahí que sus prioridades una vez en la Casa Blanca ha dejado claro que serán las familias con miembros en las Fuerza Armadas, los derechos de la mujer, la prevención del cáncer y el rescate y protección de perros sin hogar. Una nueva definición al papel de Primera Dama.  
 

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