Opinión


¿Será todavía posible que reaccionemos bien?

¿Será todavía posible que reaccionemos bien? | La Crónica de Hoy

Lo traté en diversas etapas de mi vida, pero, la última vez que coincidimos orgánicamente, fue durante un corto vuelo doméstico

en el que me entretuvo, a risa partida, contándome, además

con su característico hablar quedo, su repertorio de chistes cuyos protagonistas, me advirtió, serían “mis queridos animalitos”.

Hombre sensible, cordial, simpático, respetuoso, caballeroso y

sencillo lo fue sin duda nuestro absolutamente romántico

compositor Armando Manzanero, a quien se recordará por

siempre y para siempre en cada momento de amor y despedida.

Gran parte de la humanidad cerraremos mañana un ciclo más de vida, pero, sin poder concluir todavía si entendimos o no la lección de lo vivido durante el 2020, y si es el caso, si lo haremos conscientes y comprometidos al cambio que forzosamente será necesario y que deberá incluir el sentido colectivo del bien, extendido hacia todo lo vivo y lo aparentemente inerte, pero indispensable, que conforma el Planeta Tierra. Si se optara por el respeto… no intento… sino res-pe-to y armonía absolutos por la Naturaleza, por favor que no sea desde el exclusivo punto de vista antropocéntrico, sino abriendo la mente a la posibilidad de alcanzar una mejor y más plena convivencia con todo lo que nos rodea. Y es que…

Recordemos que el año que está a unas cuantas horas de terminar inició dramáticamente, precedido por un imbatible fuego que a final del 2019 arrasó el este australiano, no solamente llevándose consigo miles de vidas animales no humanas y kilómetros de carpeta vegetal, sino dejando huellas imborrables en la fauna sobreviviente como fue el caso de los carismáticos koalas, especie de por sí, considerada “funcionalmente extinta” para algunos estudiosos. Entonces, dada la magnitud del suceso, gente de diferentes partes del mundo se conmovió ofreciendo apoyos de toda índole, lo que permitió pensar en que ese cambio tan necesario llegaría para establecerse, sin embargo, pasado EL MOMENTO, la especie supuestamente racional volvió a exponer su cruel espíritu destructor, pues…   

Para cerrar este 2020, fuimos enterados, con toda rabia e impotencia, sobre la majadera e indecente pero abusiva e inaceptable cacería que en España, por las especies involucradas, suelen describir como “montería”, pero esta vez, tratándose de un hecho donde 540 ejemplares, mezclados entre jabalíes y grandes venados, fueron vilmente asesinados dentro de lo que se conoce como “cacería enlatada” o “cercada”, práctica deleznable entre las que haya, ya que los animales son puestos directamente frente a las miras, cual dianas de papel, sin la menor oportunidad de poder huir y sin importar si se trata de hembras en edad reproductiva o amamantando, especímenes jóvenes o gerontes. No puedo describir correctamente la sensación que tuve tan solo mirar en imagen esos cientos de cadáveres, tras los cuales asomaba el orgullo de algunos de sus 16 matones de origen español (pertenecientes al Club Monteros de la Cabra de Badajoz), que con desparpajo y ensimismados en un perverso y diabólico festín dieron cuenta de tales vidas, tocándoles casi 34 individuos por cabeza, suceso que precisamente por la dimensión de su crueldad y arbitrariedad levantó protestas y reclamos singulares desde todos los confines del orbe, provocando con ello que políticos y autoridades locales y ¡hasta los “cazadores serios y de abolengo”! se avergonzaran de lo acontecido, solicitaran investigación describiendo el evento como una vergüenza y deslindándose. Sí, me refiero a lo acontecido entre el 17 y 18 de diciembre dentro de la finca denominada Torre de Bela, ubicada en el municipio luso de Azambuja, muy cercano a Lisboa, Portugal, pero…

Aquí en México igualmente hubo lo suyo para cerrar año. Por cuestión de espacio por hoy sólo referiré el caso de “El Güero”, perro aparentemente joven de tipo pitbuloide, con manto blanco y manchas doradas, que por rumbos de Chimalhuacán y de forma totalmente irracional fue baleado en la cara destrozándole la quijada y, aunque GAD alcanzó a ser socorrido, los graves daños recibidos obligaron su eutanasia. Según entendí, el infeliz responsable está identificado y se procederá. Ya veremos…

Así las cosas, me pregunto si de verdad tendremos la capacidad de entender y cambiar para bien tras el encierro pandémico, ya que además y para rematar, reciente sentencia presidencial contra los animales augura ruda lucha legal. Es por ello que…

Deseo despertar de la pesadilla y que para este primero de enero a todos nos amanezca un mundo mejor y compasivo.

producciones_serengueti@yahoo.com

marielenahoyo8@gmail.com

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