Opinión


Un anticuado sistema de elegir presidente

Un anticuado sistema de elegir presidente | La Crónica de Hoy

Dentro de exactamente dos semanas, los estadunidenses elegirán a su nuevo gobernante. En juego está si Donald Trump se queda cuatro años más o si lo reemplaza Joe Biden. Sin embargo debido a su peculiar y anticuado sistema electoral, no necesariamente ganará la Casa Blanca el que tenga más votos. Esa tarea le corresponde al llamado Colegio Electoral, cuyos delegados son en realidad los que deciden los cargos de presidente y vicepresidente de este país.
Bajo este sistema, cada estado tiene cierto número de delegados electorales, designados por los partidos políticos de acuerdo al número de representantes que tienen en el Congreso, incluyendo Cámara de Representantes y Senado. Además de tres que se le permiten al distrito de Columbia. El número de delegados puede cambiar de acuerdo al censo de población cada diez años. 
Una vez concluida la votación ciudadana, los 538 miembros del Colegio Electoral emiten su voto, generalmente a favor de quien logre el mayor número de votos populares en su estado y el candidato que obtenga más de la mitad, es decir 270 votos de los delegados electorales, resulta triunfador. Si ninguno obtiene esa mayoría, la Cámara Baja elige al nuevo mandatario como ya ha sucedido dos veces en la historia: Thomas Jefferson en 1800 y John Quincy Adams en 1824.
De modo que no existe ninguna garantía de que quien obtenga más votos del electorado será presidente. Así sucedió hace cuatro años cuando la candidata del partido Demócrata, Hillary Clinton, obtuvo casi tres millones más de votos directos o populares, pero Donald Trump resultó ganador porque así lo decidió el Colegio Electoral. Una institución establecida en la Constitución de 1787 que hoy día es una fuerte barrera a la verdadera democracia. 
No existe en el mundo otro sistema democrático que decida su presidente de esta manera y sólo algunos otros tienen una forma similar para llenar el cargo. Esos son Botswana, Micronesia, las Islas Marshalls. Nauru, Sudáfrica y Surinam. Los suizos lo eligen indirectamente pero a través del parlamento. De las 125 democracias que existen en el mundo, más de la mitad, 65, incluyendo a México, eligen mandatario por votos de sus ciudadanos.
Algunas historiadores argumentan que el Colegio Electoral fue creado como parte de un compromiso entre quienes querían un presidente designado por el Congreso y los que estaban a favor de que el mandatario fuera electo por el voto del pueblo. 
Los llamados padres fundadores de este país, que crearon las leyes, daban por hecho que los delegados electorales serían hombres prudentes y bien informados que podrían hacer a un lado el voto popular  y rechazar la llegada al poder de candidatos que no merecían el puesto. Alexander Hamilton decía que  “la gente debe escoger al presidente, pero es igualmente deseable que la elección la realicen hombres con más capacidad de analizar las cualidades de los aspirantes”.
En otras palabras, el Colegio Electoral tiene el poder para cambiar los resultados, pero eso en realidad nunca ha ocurrido. Designados por su partido, los delegados  están comprometidos con él y por lo general simplemente votan por quien más votos tuvo en su entidad. 
Los estados con mayor número de delegados electorales son California (55), Texas (38), Nueva York (29) e Illinois (20). En las entidades mayormente demócratas se da por hecho que ahí ganará Biden, mientras las controladas por republicanos seguro irán por Trump. Es por eso que ambos están dedicando el más tiempo y dinero posible en hacer campaña y convencer en lugares como Arizona,  Michigan, Pennsylvania y Florida que pueden irse hacia un lado u otro.
Este sistema ha sido impopular aquí por mucho tiempo. Una reciente encuesta Gallop en septiembre pasado reveló que 61 por ciento de los estadunidenses quiere abolir el Colegio Electoral. Con 89 por ciento de los demócratas, 69 por ciento de los independientes y sólo 23 por ciento de los republicanos, a favor de elegir presidente por voto directo.
El tema ha sido objeto de cerca de 700 propuestas de reformas constitucionales, más que para ninguna otra materia, buscando que se modifique  o se elimine ese sistema y se permita que los estadunidenses elijan directamente a su presidente, como ocurre en tantos otros países democráticos. 
Sin embargo, todo indica que pasará mucho tiempo antes de que eso se logre. Mientras tanto lo que ocurrió en 2016 cuando Trump ganó pese a que la mayoría del electorado no votó por él, podría suceder otra vez.

 Twitter@Conce54

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