Escenario


Yo Fausto: la esquizofrénica experiencia de vivir el momento

Entrevista. Compitiendo por el Premio Mezcal en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, Julio Berthely presenta su opera prima en la que visualiza los estragos que desencadenan una enfermedad mental

Yo Fausto: la esquizofrénica experiencia de vivir el momento | La Crónica de Hoy

Fotos: (Especiales) La cinta es protagonizada por el actor Christian Vázquez.

“Yo esperaría que la corrección política no limite las historias, ya que esto generaría una autocensura que iría en contra de la libertad de expresión”

En una búsqueda por alejarse de la opresión personal y profesional de su padre, Fausto viajará a Barcelona con el objetivo de estudiar y ejercer la carrera de fotografía, conociendo a Carmen, con quien regresará a México debido a un inesperado embarazo que volverá a unir a una familia, previamente fragmentada por una enfermedad que acecha constantemente la mente de Fausto.

Fausto, personaje clásico de la literatura alemana, fungió como punto de partida para desarrollar una historia que era interés del cineasta Julio Berthely, como pretexto para abordar las desventuras que puede vivir una familia en su día a día, así como indagar en el mundo y consecuencias de la esquizofrenia:

“Originalmente quería contar la historia sobre una familia disfuncional, la cual se fragmentaría a partir de un suceso derivado de la decisión de uno de los personajes, mostrando la parte oscura de los núcleos familiares, que están lejanos de ser perfectos y en ocasiones pueden ser autodestructivos”, contó el director a Crónica Escenario.

“A la par, yo había revisitado el Fausto de Goethe, interesándome en hacer una migración del mito fáustico a la historia familiar que quería contar, sin hacer necesariamente una adaptación de la obra literaria o el uso sus elementos fantásticos; fue con esta última parte donde decidí que el protagonista tuviera esquizofrenia para que la alegoría fáustica sucediera en la cabeza del personaje principal, lo cual se transformó en el eje dramático de la película”, agregó el realizador sobre la construcción de su figura principal en la trama.

Las presiones sociales que envuelven nuestra cotidianeidad son vertidas en las voces esquizofrénicas que la mente de Fausto sufre en la cinta de Berthely, llevándonos a una poderosa reflexión del daño psicológico y emocional que padece el ser humano en su día a día.

“Estoy realizando un retrato especifico de un estrato social, así como de una familia mexicana, sin embargo, al participar en diversos festivales en el mundo he podido notar que termina siendo una historia universal, conectando con una amplia gama de públicos y generando una empatía para cualquier núcleo familiar”, denotó Berthely.

Yo Fausto es un trabajo que utiliza a una familia con poder adquisitivo para contar un drama familiar que puede suceder en cualquier nivel socioeconómico del país; sin embargo, la corrección política puede coartar, en ocasiones, la forma de contar historias en el cine, siendo un tema sobre el cual opina el realizador.


“Se convirtió en el verdadero reto a partir de mucho trabajo de mesa realizado, así como de investigación en conjunto con Christian, para entender a profundidad el padecimiento”.

“Yo esperaría que la corrección política no limite las historias, ya que esto generaría una autocensura que iría en contra de la libertad de expresión; a mí no me interesa tomar una postura política ni social, ya que el cine de protesta no llama mi atención. Me parece que el cine debe ser imparcial, llevando al público a sacar sus propias conclusiones”, expresó el cineasta sobre las posturas que el espectador ha tomado sobre algunos temas retratados en la pantalla grande.

“Siempre debe existir la posibilidad de contar las historias desde el punto de vista que el autor quiera, con la responsabilidad de hacerlo bien, sin hacer una caricatura de ello, algo que no siempre se logra; los que somos realizadores estamos en un constante ejercicio de prueba y error, lo cual siempre nos lleva a un terreno de subjetividad en nuestro trabajo”, destacó.

Por otro lado, la ópera prima de Berthely nos deja una lectura de la naturaleza machista que puede palparse a diario en nuestro país, siendo otro de los puntos medulares que complementan el desarrollo de los personajes en la cinta.

“El machismo de los personajes lo coloqué de forma consciente, pero sin una idea de establecer una crítica, sino como un simple reflejo de la sociedad en la que vivimos. Me interesaba hacer una película en la que los personajes fueran lo más realistas posibles, y la forma más verosímil que encontré fue abordar a los protagonistas usando un juego de poderes desde la naturaleza del patriarcado, lo cual puede transformarse en algo criticable o lograr cierta identificación con el espectador”, señaló.

La esquizofrenia construye un punto de tensión importante en el personaje interpretado por Christian Vázquez, siendo la propia enfermedad uno de los cimientos del guion escrito por Julio, jugando un rol protagónico.

“Nos interesaba que se observara una evolución de Fausto previo a los síntomas de la esquizofrenia y posterior a ellos, remarcando que lo afectaba internamente, lo cual se convirtió en el verdadero reto a partir de mucho trabajo de mesa realizado, así como de investigación en conjunto con Christian, para entender a profundidad el padecimiento”, concluyó el director.

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