Opinión


Z: Una generación de enseñanza, desafío y porvenir

Z: Una generación de enseñanza, desafío y porvenir | La Crónica de Hoy

La pandemia generada por COVID-19, sin duda, ha representado un tiempo invaluable de reflexión respecto a un sinnúmero de aspectos (que de otra forma o en otro momento nos hubieran parecido triviales), pero sobre todo y en específico sobre las formas en que han respondido ante ello los diversos segmentos de la población, y la manera en la que las nuevas generaciones enfrentan desde hoy los nuevos desafíos.

El confinamiento social ha dado lugar al imperio de la conectividad de internet, a las nuevas tecnologías y a la comunicación a distancia; hoy, quien no se haya adaptado al uso de dispositivos digitales, y no ha participado en conexiones en línea, está en el rango del analfabetismo digital, lo que, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), abarca el 20 % de las familias mexicanas, las cuales no poseen una computadora, no sólo por motivos de  escasez de recursos, sino porque desconocen su funcionamiento y utilidad.

En este contexto, la juventud, que siempre ha sido un signo de aspiración social, símbolo de libertad, poder y propuestas, ha sido el punto de enfoque para los retos del porvenir. Para varias generaciones de la población, durante estos meses, se han profundizado las desigualdades sistémicas en educación, empleos, accesibilidad, seguridad y bienestar.

Y en consecuencia se prevé que a los niños y jóvenes de la llamada Generación “Z” (consideradas en ella, tanto por demógrafos e investigadores, a las personas nacidas desde la mitad de la década de 1990 hasta 2010, que ya suman en México cerca de 27 millones), y aunque han utilizado internet desde muy temprana edad y se sienten cómodos con la tecnología y las redes sociales, los acecha un futuro aún más adverso.

Al igual que con las generaciones denominadas “X” y “Y” o Millennials, la Generación “Z” tiene su propias personalidades y distinciones. De esta forma se dice que esta última nace en la era digital, sus integrantes son, precisamente, nativos digitales con conectividad omnipresente, información global y nuevos ciclos de 24 horas por 7 días. Con frecuencia se dice que tienen “miedo de estar fuera de línea”, (FOMO, Fear of Missing Out). Esta Generación creció a la par de teléfonos inteligentes e información accesible con un sólo clic.

Los resultados de encuestas sobre sus procesos de aprendizaje indican que, a diferencia de los Millenials -que combinan el modelo educativo tradicional con las nuevas tecnologías-, la Generación “Z” prefiere modelos y técnicas digitales, realidad virtual y realidad aumentada. La mayoría de sus capacidades y habilidades las han adquirido a través tutoriales de corte digital.

Se menciona a esta generación como aquella que explora alternativas educativas donde es posible aprender observando y hacer algo más que escuchar y leer; tiene un alma inquieta y curiosa, quiere disponer de su espacio, su tiempo, sus talentos y sus vidas, aunque signifique romper las normas y desafiar las expectativas de otros.

Los miembros de la Generación “Z” suelen ser visionarios, pragmáticos y previsores; les gusta tener un proyecto de vida claro para su progresiva construcción. Le apuestan a la multiplicidad de ideas y modos que se conjugan para formar un todo valioso. Creen en una comunidad abierta y dinámica donde todos puedan beneficiarse.

De igual manera, aspiran a la justicia; son sensibles ante las incongruencias del mundo, las señalan y buscan aportar lo que esté a su alcance. Tienen un alto nivel de consciencia social, ecología y de equidad, aunque muchas veces carecen de herramientas, espacios e información para actuar en consecuencia.

Asimismo, son más plurales; el respeto y tolerancia a las diferencias no son negociables para ellos. Por un lado, son más horizontales y menos jerárquicos; por el otro, tratan de ser más inclusivos hacia las diferentes preferencias sexuales e identidades de género.

Y quizá uno de los aspectos más sobresaliente, es el hecho de que, desde su nacimiento, el contexto social los ha formado como personas combativas, resilientes y adaptables ante un entorno caótico, en crisis y en constante cambio.

Al reiniciar las actividades después de la pandemia, la Generación “Z” se encontrará con retos y desafíos muy grandes, que para resolverlos y enfrentarlos habrá que realzar ese original carácter colectivo y comunitario.

Durante esta dolorosa pero enriquecedora experiencia, hemos podido meditar y razonar que, en la nueva realidad, por su complejidad y exigencias, no basta únicamente el conocimiento, acceso y manejo del internet, sino el de contribuir contantemente a la formación de mayores competencias y a la democratización del bienestar, para lograr el bien ser personal y el bien ser colectivo.

El porvenir, desde ahora, representa un reto importante para todas las generaciones de la humanidad, pero en especial para la Generación “Z”, en donde las tecnologías de la información y comunicación, se erigen como esas grandes aliadas para lograr disminuir y cerrar las pronunciadas brechas de desigualdad, y generar todo un ecosistema capaz de dignificar la condición humana que le permita lograr el bienestar del individuo, de la pareja, de la familia y de la sociedad, para alcanzar, a su vez, una fecunda transformación social.

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