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Diana Grecia Alamilla Martínez, investigadora del CICATA Qro realizó un estudio sobre contaminación en el Valle del Mezquital

Politécnica estudia el mezquite para revelar la contaminación del aire

Politécnica destacada Diana Alamilla reside actualmente en Querétaro, es originaria de La Estancia, municipio de Chilcuautla, estado Hidalgo. (IPN)

La politécnica Diana Grecia Alamilla Martínez, perteneciente al pueblo originario Hñähñu, también conocido como otomí del Valle del Mezquital, realizó un estudio del impacto de la contaminación atmosférica y calidad del suelo sobre árboles de mezquite ubicados en la ciudad de Querétaro.

Aunque Diana Alamilla reside actualmente en Querétaro debido a sus estudios de doctorado en tecnología avanzada en el Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas y Tecnología Avanzada (CICATA), Unidad Querétaro, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), es originaria de La Estancia, municipio de Chilcuautla, estado Hidalgo.

CULTURA OTOMÍ.

Hidalgo es uno de los estados donde se concentra la mayor parte del pueblo otomí. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de México, en 2023 la población otomí en el país era de 350 mil 368 personas, lo que los convierte en el quinto pueblo indígena más numeroso del país. Sin embargo, a pesar de ser una de las comunidades indígenas más grandes del país, la cultura otomí enfrenta desafíos para su conservación y promoción.

En un esfuerzo por preservar la lengua otomí, la madre de Diana Alamilla trabaja hasta el día de hoy como profesora de educación preescolar en el medio indígena. Su dedicación y compromiso con las niñas y los niños otomíes sentaron las bases para la futura trayectoria de Grecia, quien hoy se destaca en el campo de la investigación medioambiental en temas urgentes como la calidad del aire en México.

CALIDAD DEL AIRE EN EL PAÍS.

Los pueblos originarios han vivido en armonía con el medio ambiente durante siglos y la contaminación del aire afecta su conexión ancestral con la tierra. Aunque la calidad del aire varía depende de la ubicación y la época del año, en el país es un tema alarmante. Durante 2024, la calidad del aire fue deficiente, hubo 116 días con mayor concentración de ozono, uno de los contaminantes que perjudican la calidad del aire.

Esto se traduce en un problema de salud pública y afecta gravemente a la población, esto incluye a las comunidades indígenas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), año con año hay siete millones de muertes prematuras por la contaminación del aire a nivel global.

Por otra parte, se ha demostrado que los árboles urbanos brindan diversos servicios ecosistémicos a las ciudades, entre ellos la purificación y la regulación del clima, sin embargo, se ven afectados al igual que los humanos de manera negativa por las altas concentraciones contaminantes en el aire, y depende de la especie que pueden desarrollar mecanismos de resistencia y tolerancia. El mezquite, es un ejemplo de cómo los árboles pueden desarrollar estas estrategias de supervivencia.

BAJO LA SOMBRA DEL MEZQUITE.

El árbol del mezquite que Grecia ha seguido desde su nacimiento, especialmente significativo da nombre al Valle del Mezquital.

Aunque el mezquite (Netulma laevigata) no es endémico de Querétaro, sí es nativo, su amplia distribución en la ciudad y sus alrededores hizo que fuera el objeto de estudio perfecto para investigar los efectos de la contaminación del aire en esta especie.

Durante la investigación se analizaron ejemplares en diferentes sitios dentro de la ciudad de Querétaro y se realizaron determinaciones bioquímicas de concentración de clorofila, de ácido ascórbico, contenido relativo de agua y pH, para clasificar a los árboles de acuerdo con el Índice de Tolerancia a la Contaminación del Aire (APTI, por sus siglas en inglés), una metodología que valora a los árboles en una escala de muy sensibles a tolerantes.

Se encontró un valor promedio de APTI de 5.1, esto indica que los árboles de mezquite son sensibles a la contaminación del aire, por lo que no son los primeros candidatos para ser utilizados como biofiltros, ya que pueden ser afectados fisiológicamente con concentraciones altas de contaminantes en el aire. Además, se determinó la densidad estomática, que son las pequeñas aberturas que se encuentran en las hojas y en algunos tallos jóvenes, durante un periodo de un año en intervalos de cada dos meses, se obtiene una densidad estomática máxima de 335 estomas por milímetros cuadrado (mm2) durante el mes de noviembre de 2023 y una mínima de 225 estomas/mm2 durante el mes de mayo.

Finalmente, se observó que este comportamiento en las estomas estuvo relacionado con las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3) en el ambiente, a mayor presencia de estos gases contaminantes, la densidad estomática se vio reducida, tanto el valor de APTI como la respuesta estomática a las concentraciones de contaminantes, se sugiere que es una especie que podría ser utilizada como un indicador biológico de la calidad del aire.

INDICADORES BIOLÓGICOS.

Actualmente, en México existe el programa que utiliza árboles como indicadores biológicos de la calidad del aire nombrado el Proyecto de Investigación sobre la Calidad del Aire en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Es importante destacar que la utilización de árboles como indicadores biológicos de la calidad del aire es solo una herramienta más para monitorear y evaluar la calidad del aire, y debe ser utilizada en combinación con otros métodos de monitoreo para obtener una visión completa.

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