
Rossana Arroyo Verástegui recibió este lunes 24 de marzo el Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga 2025, reconocimiento otorgado por ser una de las investigadoras líderes en México y el mundo en el estudio de la patogenia molecular de la tricomoniasis.
El trabajo de la doctora Arroyo Verástegui ha derivado en el desarrollo de un prototipo para un nuevo kit de inmunodiagnóstico para el agente patógeno de la tricomoniasis y la identificación de blancos terapéuticos para esta infección de transmisión sexual desatendida, de la cual es la mujer quien más padece las consecuencias graves de salud.
Sus contribuciones han sido reconocidas con premios nacionales e internacionales. Química farmacobióloga, maestra y doctora en Biología Molecular, su trayectoria ha dejado una huella importante en la investigación científica. Como profesora Cinvestav 3D, ha publicado más de 95 artículos en revistas científicas internacionales y 15 capítulos de libros, contribuyendo así al conocimiento global.
Su compromiso con la ciencia ha sido distinguido con reconocimientos como el Premio para Mujeres en la Ciencia de L’Oreal y la Academia Mexicana de Ciencias, en conjunto con la oficina de la UNESCO en México y la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO, así como el Premio Internacional UNESCO Guinea Ecuatorial en 2012. En 2019 ganó el concurso Infectious Diseases Hub. Además es investigadora nacional emérita y forma parte de la Comisión Transversal de Tecnología en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).
Lorena Giacomán, asistente de Educación de la Compañía de Jesús en México, señaló la importancia de distinguir trayectorias como la de la doctora Rossana: “Soy consciente de lo que representa estar aquí, del simbolismo y del mensaje de esperanza que esto significa para muchas mujeres que han luchado por abrirse camino en ámbitos tradicionalmente ocupados por hombres (…). Su carrera es testimonio de perseverancia, compromiso y excelencia, y nos recuerda que la ciencia y la tecnología son territorios donde las mujeres han estado, están y seguirán estando: innovando, transformando y dejando huella”.
INSPIRACIÓN.
Arroyo manifestó que este premio sirve para dar mayor visibilidad al trabajo que realizan las mujeres investigadoras: “¿Y qué impacto va a tener? Lo pienso como ser visualizada como un role model de las mujeres, que sepan que, aunque se pueden tener contratiempos, se pueden ir superando y mostrar que nuestro potencial puede llegar al máximo”.
“¿Qué mensaje le quiero dar a las niñas, a las jóvenes, a las estudiantes? Que sí se puede llegar hasta donde se hayan propuesto llegar, hasta donde tengan sus sueños, siempre y cuando se cuente con el apoyo de la familia, de la pareja, de la sociedad (…). Pueden llegar hasta donde he llegado ahora, hasta donde quieran llegar y hasta donde nos alcance la vida”, dijo.
Luis Alfonso González Valencia, SJ, rector de la Ibero León, manifestó que la dedicación de la doctora Rossana es fuente de inspiración para la comunidad universitaria, y para las mujeres y niñas que, “a pesar de la falta de oportunidades y los obstáculos de género, siguen soñando con contribuir al mundo a través de las ciencias”.
“Es alentador saber que, como comunidad universitaria, seguimos cultivando espacios donde más jóvenes puedan inspirarse en figuras como Ada Byron y en mujeres brillantes como la doctora Arroyo Verástegui. Queremos que sigan superando las barreras que el entorno les presenta, que sigan explorando con iniciativa y creatividad el mundo de la tecnología, y que lo hagan con una sensibilidad profunda hacia las necesidades de la sociedad”.
Como parte de este reconocimiento, Rossana Arroyo recibió 100 mil pesos. En la premiación de este año estuvieron rectores de universidades del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), entre ellos Alexander Zatyrka, SJ, del ITESO, así como representantes de AstraZeneca, AT&T y BanBajío, empresas que se sumaron como patrocinadoras del premio, y representantes de Movimiento STEM.
INVESTIGACIÓN.
La tricomoniasis, infección de transmisión sexual, se puede considerar un problema de salud en México y en el mundo, puesto que es una enfermedad común en personas en edad reproductiva, quienes pueden padecer la condición sin saberlo y continuar su propagación, sostuvo la investigadora del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav.
Arroyo Verástegui señaló que hasta 90 por ciento de las personas con tricomoniasis, causada por el protozoario parasito Trichomona vaginalis, no presentan síntomas; es un padecimiento común tanto en hombres como en mujeres, ocurre en todos los niveles socioeconómicos, y en el panorama mundial cada año se presentan 176 millones de casos, sin embargo, es una enfermedad curable.
Las personas con la enfermedad pueden presentar inflamación de la próstata o de la vagina, tener mayor susceptibilidad al virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH), al cáncer cervical y también al prostático; en mujeres embarazadas ocasionaría partos prematuros, bebés con bajo peso e incluso con presencia de infecciones urinarias o respiratorias, además de presentar deficiencia en el desarrollo mental.
Para evitar las complicaciones en los recién nacidos, es muy importante diagnosticar esta enfermedad oportunamente e iniciar el tratamiento con el objetivo de evitar que los recién nacidos tengan problemas, en las mujeres embarazadas se recomienda empezar la medicación después del primer trimestre de la gestación.
La Trichomona vaginalis es un parásito muy móvil y eso se aprovecha para hacer un diagnóstico rápido siempre y cuando las muestras de las secreciones del paciente se observen al microscopio inmediatamente después de obtenerlas, si se dejan “descansar” hasta realizar otro tipo de análisis, ya no es posible hacer la determinación, porque pierde el movimiento debido a la temperatura, además su tamaño se parece mucho a los leucocitos, presentes en las secreciones derivadas de la inflamación que ocasiona.