La Eichhornia crassipes, comúnmente conocida como lirio acuático, es una planta exótica originaria del Amazonas que invadió distintos cuerpos lacustres de México desde su llegada durante el Porfiriato, afectando directamente a la flora y fauna endémicas.
Entre las zonas afectadas por esta planta se encuentra la laguna de Tecocomulco, último remanente de la Cuenca del Valle de México, que es lugar de nidificación para aves migratorias provenientes del norte del país, Estados Unidos de América (EUA) y Canadá; así como el hogar de dos especies en peligro de extinción: el ajolote y la rana Moctezuma.
Para combatir esta problemática, Regula Nallely Hernández Hernández, doctorante de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), desarrolló, en conjunto con Rosa Ángeles Vázquez García, profesora investigadora del Área Académica de Ciencias de la Tierra y Materiales, un bioplástico a partir de la raíz del lirio acuático cuyo método de extracción puede aplicarse a cualquier cuerpo de agua del país que presente la misma situación.
La alumna y científica Garza puntualizó que el crecimiento descontrolado de esta planta amazónica se debe, en gran medida, al enriquecimiento de los cuerpos de agua por los escurrimientos de las aguas ocupadas para actividades agrícolas, domésticas e industriales. Estas, a su vez, contienen altas cantidades de elementos como nitrógeno, fósforo o potasio, los cuales provocan el crecimiento desmedido de las plantas.
Durante el trabajo de investigación de Hernández Hernández, se percató de que, a pesar de los esfuerzos de las poblaciones ribereñas de la zona por acabar con esta plaga, poco se ha logrado al respecto, debido al crecimiento descontrolado, la falta de recursos y de conocimiento sobre el uso o beneficio que puede traer consigo el lirio.
Para atender la problemática, las y los pobladores cercanos a la laguna, de los municipios de Tepeapulco, Singuilucan, Apan, Cuautepec de Hinojosa y Almoloya de Juárez, suelen extraer en su totalidad la planta para posteriormente depositarla a cielo abierto o quemarla, provocando daños al medio ambiente a largo plazo, como la erosión del suelo y la contaminación del agua.
La estudiante del posgrado en Ciencias de los Materiales de la UAEH se enfocó en buscar una alternativa ecológica y sustentable que permita aprovechar las propiedades del lirio, mientras disminuye su impacto negativo en la laguna, y, en conjunto con estudiantes de la Licenciatura en Economía de la casa de estudios hidalguense, brindar un provecho económico a la población.
Para ello, se realizaron experimentos referentes a la extracción de la celulosa, con el objetivo de generar un proceso más sustentable y amigable con el medio ambiente, en comparación con los medios de extracción tradicionales.
“Una de las características más importantes del bioplástico es que es 100 % biodegradable. En condiciones de biodigestor casero se degrada de 11 a 13 días, y en condiciones de laboratorio, en caja estéril, de tres a cinco días”, puntualizó Hernández Hernández.
La mayoría de bioplásticos, materiales biodegradables u oxobiodegradables requieren de condiciones específicas para poder descomponerse, como someterse a altas temperaturas, inyección de oxígeno, así como llevar a cabo el proceso en una composta industrial.
El material biocomposito o biopolimérico que se obtuvo, tras casi cinco años de investigación, puede ser utilizado en embalajes y cajas, algunas portadas de libros o contenedores especiales. Sin embargo, aún se buscan mejoras en las propiedades de barrera y permeabilidad que les permitan ser empleados en la industria de alimentos, en donde se emplea la gran mayoría de plásticos de un solo uso.
Regula Nallely Hernández Hernández recalcó que es necesario un trabajo coordinado entre la sociedad, la industria, el gobierno y la academia para implementar acciones eficaces que ayuden a disminuir el impacto que tiene el ser humano en el medio ambiente.
Esto lo sustenta con las encuestas que aplicó durante los estudios previos de su investigación con el público en general, las cuales revelaron que, después de la pandemia, se incrementó el uso de plástico, sobre todo en los servicios de envío de alimentos a domicilio.
“Imagínate que la mitad de la población empezara a hacer algo diferente, como separar residuos, consumir menos productos envasados y compostar los desechos orgánicos del hogar. Tal vez así podríamos cambiar algo”, enfatizó.
Hernández Hernández señaló que actualmente se está viviendo una era antropogénica, en la cual se ven las consecuencias del impacto humano en el medio ambiente desde la época de la Revolución Industrial. Para hacerle frente, es necesario optar por acciones contundentes que propicien este cambio social y cultural.
Cabe destacar que, a partir de este trabajo de investigación, un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Economía de la UAEH desarrolló un modelo de negocio para facilitar la transferencia de tecnología y conocimientos sobre los bioplásticos. La propuesta Garza fue ganadora del Premio ILAN a la Innovación Universitaria 2024.
Actualmente, el método de extracción de celulosa que desarrollaron las científicas Garza se encuentra en proceso para obtener una patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Por otra parte, Regula Nallely Hernández Hernández también brinda charlas sobre educación ambiental y divulgación científica. Quienes deseen conocer más sobre su trabajo, investigaciones o el cuidado ambiental pueden contactarla por el correo electrónico: h43588@uaeh.edu.mx o en su Instagram: @biobased_materials.
“Quiero invitar a la población joven que va a elegir una carrera a que opten por la parte de la ciencia, porque México necesita científicos y científicas que estén comprometidos con el medio ambiente y con el país”, concluyó.