
Es el cazador perfecto, camina sobre la hojarasca, pero sus pasos no se escuchan, con su pelaje amarillo como el sol y sus rosetas negras como estrellas, se pierden entre la selva, nosotros no lo vemos, pero él siempre nos observa.
El jaguar (Panthera onca) o “tigre” como se le conoce desde la llegada de los españoles a México, es el tercer felino más grande del mundo (después de los tigres y los leones) y el de mayor tamaño en América, siendo la única especie del género Panthera que habita en el continente americano. Su nombre proviene de la lengua Tupí – Guaraní y significa: “el que mata de un solo salto”. Los mayas lo conocían como “balam”, para ellos era un ser poderoso y lo relacionaban con el cielo nocturno y las estrellas, así como con la agricultura y la fertilidad. Era una criatura mítica y peligrosa, que estaba relacionada con los dioses del inframundo y los lugares donde el ser humano no puede llegar, como las profundidades de la selva y las obscuras cuevas. Los mayas también tenían la creencia de que sus rosetas representaban el cielo estrellado, ya que al moverse en la obscuridad tenía un vínculo muy fuerte con la noche.
Enclavado en la Península de Yucatán, se encuentra el bosque tropical más extenso del continente americano solo por detrás del Amazonas: “La Selva Maya”, que se extiende hasta el sur de Belice y el norte de Guatemala. Esta selva representa uno de los sistemas ecológicos de mayor importancia a nivel mundial, cuenta con una superficie de más de 30,000 km2 bajo alguna categoría de protección. Del lado de la frontera mexicana, la Reserva de la Biosfera Calakmul (RBC), en el estado de Campeche abarca una superficie de 723,185 hectáreas, es de carácter federal y la administra la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Adyacentes a Calakmul se encuentran además dos reservas estatales del estado de Campeche, Balam Kú con 4,092 km2 y Balam Kin con 1,109 km2; ambas reservas estatales apoyan la protección del bosque continuo, por su parte en Belice, aporta Gallon Jug con 445 km2 y Río Bravo con 934 km2, mientras que en Guatemala se encuentra la magnífica Reserva de la Biosfera Maya (RBM) con 20,834 km2, que en conjunto forman la Selva Maya. Esta gran masa forestal, sirve de hábitat principal del jaguar, pues en un estudio del 2005 se consideró que en la región de Calakmul, habitaba la población más grande de jaguares de todo el país con cerca de 480 jaguares.
En México, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, el jaguar se encuentra en la categoría de riesgo: “En Peligro de Extinción” (P), mientras que a nivel internacional la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) clasifica a los jaguares como “Casi Amenazados” (NT). Por otra parte, de acuerdo a la lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), en todos los países en que se encuentra la especie, se prohíbe su comercio en todas sus formas (e.j. piel, carne, hueso, dientes).
Existen varias amenazas que perjudican la conservación del jaguar, una muy latente en la región de Calakmul es el conflicto con ganaderos. A pesar de que en el pasado esta especie fue una deidad, en los últimos años, el jaguar es visto como un “enemigo” que causa miedo y pérdidas económicas, para los que se dedican a criar animales domésticos como medio de subsistencia en la zona. Esto causa un enojo en los ganaderos ya que significa una pérdida económica, y en muchos de los casos se ven forzados a tomar la decisión de cazar al jaguar o utilizar métodos de control letales (envenenamiento) para no tener más pérdidas. En el pasado, en la región los afectados contrataban a un cazador conocido localmente como “tigrero”, quienes eran personas muy experimentadas en el rastreo de jaguares para matarlos, una vez que mataban al jaguar vendían la piel y los colmillos a visitantes o turistas.
En los últimos años, la RBC ha sumado esfuerzos con diversos actores para trabajar en conjunto con las comunidades rurales, que ahí habitan e implementar acciones y estrategias para conservar a esta especie, una de estas acciones, consiste en facilitar al productor el acceso al Seguro de Muerte por Ataque de Depredadores de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), un programa de seguro nacional que cubre las pérdidas económicas de los propietarios de ganado por los ataques de depredadores. Si bien la estrategia ha sido debatida en diversos foros e incluso cuestionada por su efectividad, en Calakmul contribuye a reducir las represalias contra depredadores como los jaguares y pumas (Puma concolor). En caso de existir alguna depredación los productores deben llamar al número telefónico de la CNOG (+52 5591269400), donde deberán contar con información básica como nombre del dueño, nombre del predio, ubicación, clave única de registro de población (CURP) y un número de contacto.
Otro de los métodos utilizados para disminuir eventos de depredación en la región de Calakmul son los cercos eléctricos solares, estos cercos cuentan con una fuente de energía (que suele ser un panel solar), una fuente de almacenamiento (batería), un energizador (pulsador), que manda el pulso eléctrico a los alambres que cubren el cerco, de tal forma que cuando el depredador toca uno de los alambres, sentirá una descarga eléctrica que no es mortal. Esta medida ha demostrado ser muy efectiva para disuadir a los depredadores silvestres (entre ellos el jaguar) de posibles nuevos ataques al ganado bovino, ovino o porcino. Con ello se logra prevenir el conflicto entre ganaderos y fauna silvestre, que redunden en caza ilegal en la zona, disminuyendo casi por completo los eventos de depredación y la oportunidad de que genere el tráfico de partes de jaguar.
El estudio de los jaguares no es nada sencillo, pero los avances tecnológicos han permitido el uso de nuevas técnicas como son las cámaras-trampa, dispositivos remotos automáticos usados para capturar imágenes fotográficas de animales en vida libre, en la RBC. Una vez que hemos establecido un cerco eléctrico, colocamos una cámara-trampa, que nos permite documentar y evaluar el funcionamiento de los cercos, y así proponer nuevas alternativas para coexistencia de los jaguares y las personas.
La Selva Maya al ser tan basta y contar con la mayor población de jaguares de México, es un tesoro que debe protegerse, por eso es fundamental promover la coexistencia entre los habitantes de las comunidades y el jaguar, que ese respeto y admiración que por siglos existió, resurja. Pero también es necesario que como conservacionistas entendamos las necesidades de los productores rurales, el hecho de que un productor pierda un borrego o una vaca por un evento de depredación ocasionado por un jaguar, significa una gran pérdida económica para ellos, por lo que no podemos convertirlos en los villanos de la historia por realizar este tipo de prácticas. Por el contrario, es nuestro deber, fomentar la coexistencia con carnívoros, buscar un equilibrio: como en algún tiempo lo tuvieron nuestros antepasados mayas.
El jaguar es el rey de la Selva Maya, y de nosotros depende que lo siga siendo por muchas generaciones.
1. Reserva de la Biosfera Calakmul/CONANP. Calakmul, Campeche, México. mendez.blue93@hotmail.com (GM-SM), danieljesus_esp@outlook.com (DJ-E), khiavettsanchez@gmail.com (KGS-P).
2. World Wildlife Fund Inc México. Calakmul, Campeche, México.
fernandom28@hotmail.com
*Autor de correspondencia
Therya ixmana 2(1):6-7
https://mastozoologiamexicana.com/
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