Cultura

Es el mundo que describe en su última novela, ‘La costurera de Chanel’, llena de protagonistas femeninas con la que rinde homenaje a las mujeres que estuvieron siempre en la parte trasera de la Historia

Wendy Guerra: La moda siempre ha sido una forma de resistencia

Novela
libro. La escritora cubana Wendy Guerra . (Archivo)

La escritora cubana Wendy Guerra cree que “la moda siempre ha sido una forma de resistencia”, un mundo que describe en su última novela, ‘La costurera de Chanel’, llena de protagonistas femeninas con la que rinde homenaje a las mujeres que estuvieron siempre en la parte trasera de la Historia.

‘La costurera de Chanel’ comienza en un verano en Arcachon, pequeña ciudad de provincias francesa, donde Simone Leblanc, con ayuda de Teresa Lenormand de Mezy, su ama de llaves y confidente, de madre cubana y padre francés, trabaja en la remodelación del taller de costura de su abuela, y al inicio de la temporada sus diseños ya están expuestos en el escaparate y el local vuelve a llenarse de clientes.

Pero Simone aspira a más, se libera del corsé, aligera los vestidos, prefiere el lino y el algodón a la seda, experimenta con los trajes de baño, crea patrones simples con géneros rompedores para su época, hasta que una veraneante parisina, Gabrielle Chanel, irrumpe en la tienda y, con su gran ojo para reconocer el talento, le propone trabajar juntas.

Revolución en la moda de Chanel

La novela retrata esa revolución que supuso Chanel en la moda con una acción argumental que lleva al lector a un balneario de la costa atlántica francesa, al París de la Primera Guerra Mundial, la Francia ocupada por los nazis o la Cuba de los años treinta.

En una entrevista, Guerra, que desde hace cinco años vive en Miami (EUU.), explica que quería “romper con muchos prejuicios, y por eso está dedicada a todas esas mujeres que se soltaron el corsé, a todas esas manos que están detrás de cualquier prenda de vestir”.

Además de la popular Coco Chanel, en ‘La costurera de Chanel’ aparecen personajes históricos como Stravinski, Diáguilev, Christian Dior o Madame Boucicaut, propietaria del hotel Lutetia, que frecuentaron Picasso, Matisse, James Joyce o Samuel Beckett.

“Se habla también de Napoleón, de la resistencia de las parisinas ante la ocupación alemana, que tuvieron que cambiar su atuendo en tiempos de conflicto para trabajar en las fábricas, se habla de las guerras, en las que mujeres adquirieron un protagonismo, y de la moda, siempre marcada por los grandes procesos históricos”, explica la autora cubana.

A su juicio, “el espacio de libertad casi siempre empieza por el alma pero termina con el cuerpo”.

La escritora piensa que ésta es su “novela más universal”, hasta el punto de que una productora española y un director muy conocido -no quiere revelar el nombre todavía por superstición- están interesados en hacer una serie televisiva sobre este libro; y “aunque hable de un tema aparentemente frívolo, la novela es profunda, dura y a la vez sublime”, apunta.

Primera novela desde el exilio

Guerra ha escrito su “primera novela en el exilio”, por eso es “más caribeña que cubana”, pero se ha tejido e hilvanado, por utilizar términos de la costura, frente al mismo mar que riega su Cuba natal y la España que la catapultó como novelista.

El punto de partida de la historia tiene algo de autobiográfico, pues Guerra se casó con un pianista cubano de origen francés, “de una familia que tenía misterios no desvelados, que después de la Segunda Guerra Mundial salió de Francia por razones desconocidas hasta ese momento, y con una abuela casada con un conde polaco, en definitiva una historia envuelta en papel de regalo para una narradora”.

A eso se suma una pregunta, “¿qué diablos hacía Chanel en un desfile en La Habana, con todos esos edificios decadentes?”.

En una Cuba de barbudos dominada por los hombres, siempre vestidos de color caqui, “la ropa era también una cuestión política, estaba mal visto vestir bien, que era considerado como de burgueses, y coser un simple vuelo a un viejo vestido de los años 50 era cometer un sacrilegio”, recuerda.

La autora anuncia, sin poder todavía dar muchos detalles, que en junio se proyectará en “un gran festival” una película con su primer guion cinematográfico.

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