Escenario

ENTREVISTA PREMIOS OSCAR. El cineasta australiano estrenó recientemente su filme que compite en los Premios Oscar a la Mejor Película de Animación

Adam Elliot hace una hermosa tragicomedia sobre la pérdida en ‘Memorias de un caracol’

El cineasta Adam Elliot (ESPECIAL)

Después de los grandes éxitos con su cortometraje ganador del Oscar, Harvie Krumpet (2003) y del largometraje Mary y Max (2009), el cineasta australiano Adam Elliot está de vuelta con otra de sus emotivas historias contadas a través de un stop motion único que caracteriza su estilo en Memorias de un Caracol.

La cinta formó parte de la selección de la pasada Muestra Internacional de Cine de la Cineteca y ahora aspira a competir como una de las mejores propuestas animadas del año en esta temporada de premios. En Crónica Escenario charlamos con él sobre esta tragicomedia sobre la pérdida.

“Crear esta cinta tomó ocho años de trabajo de guión y llega 15 años después de Mary y Max. No quise tardar tanto tiempo, pero la vida continuó avanzando y mi padre murió en ese intervalo”, dijo el cineasta.

“Además mis películas tardan tanto tiempo en financiarse y escribirse que son más rápidas en ese sentido que animarlas. Pero siempre hago un solo proyecto a la vez, no hago series de televisión ni trabajos comerciales, sino que me enfoco en uno solo”, reflexionó Elliot sobre el largo plazo que pasó de su anterior historia a ésta.

EL CARACOL COMO UNA METÁFORA

La sinopsis del filme es la siguiente: Australia, años 70. Grace Pudel es una niña solitaria e inadaptada, aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles y con una devoción profunda por las novelas románticas.

La muerte de su padre cuando tan solo es una niña, la lleva a tener que separarse de su hermano mellizo, Gilbert, lo que la aboca a una espiral de ansiedad y angustia. Sin embargo, la esperanza vuelve a su vida cuando conoce a una excéntrica anciana llena de determinación y amor por la vida llamada Pinky, con la que entablará una larga amistad que le cambiará la vida para siempre.

Parte de la preparación de Adam involucra mucho trabajo de investigación para, en este caso, centrarse en el caracol como una metáfora de lo que vive Grace, la protagonista.

“Hago mucha indagación, muchos gráficos y luego está la parte de que mis cintas son muy densas. Hay mucha complejidad en ellas, muchos temas desafiantes. Pero la verdadera dificultad es obtener ese equilibrio entre la comedia y la tragedia, la luz y la oscuridad, y eso también toma mucho tiempo de escribir y equilibrar”, explicó el australiano.

Algo que caracteriza al australiano es su enfoque en el que no teme tocar temas crudos a través del stop motion. “Realmente lo que estoy tratando de hacer es mirar todas nuestras vidas. No creo que nadie tenga una vida muy feliz ni completamente miserable”, destacó.

“Hay luz y sombra en todas. Es por eso que uso la montaña rusa en el filme, porque veo la vida así, a veces estás arriba y abajo, feliz, triste, y me encanta esa dualidad. Y eso viene desde la forma más antigua, donde la pérdida pasa a la tragedia y después a la comedia”, meditó el cineasta.

“Pero también tengo muchos amigos que son bastante excéntricos y han llevado vidas coloridas como Pinky, e igualmente otros que han enfrentado mucho trauma en su vida previa. Por eso tengo libros de experiencias muy detalladas que siempre estoy recogiendo. Soy como una esponja humana, siempre solo mirando alrededor de mí, absorbiendo la vida para luego ponerla en mis películas. Es hermoso”, agregó el nacido en la comunidad de Berwick.

UN FILME SOBRE LA PÉRDIDA

En esta ocasión, la pérdida es uno de los grandes focos de Memorias de un caracol. “Creo que Grace tiene que enfrentar este dolor todo el tiempo hasta que se encuentra con Pinky y todo cambia. Es interesante porque, mientras hacía este proyecto, mi padre falleció y su muerte fue el detonante para este filme. Él era un coleccionista de cosas y llenó sus garajes con todo lo que tenía”, confesó el reconocido director.

“Pero también estaba el factor de aquellos que, en mi investigación, descubrí que se robaban ciertos objetos y los juntaban por el alto nivel de trauma, pérdida y tragedia en su vida. Así que encontré muy fascinante ese aspecto donde ese acto se convierte en un mecanismo de evasión de darle un valor emocional a cada cosa que recogen. Todo lo que tienen conlleva un significado intenso y un valor sentimental y por eso no pueden dejar de hacerlo eso”, complementó Adam.

“Eso es parte de lo que aprende Grace a hacer para enfrentar su trauma y es a través de Pinky que aprende a dejar de hacerlo observando que no es sólo que ella está físicamente dejando de hacer la búsqueda de objetos, sino que psicológicamente es muy catártico para ella hasta que, como recompensa por soltar, su hermano Gilbert regresa”, meditó a su vez Elliot sobre la evolución de la pérdida en su protagonista.

Existe un momento emotivo cumbre que involucra una bella carta de Pinky a Grace en la cinta, retomando el tema de la correspondencia y la escritura vistos en su anterior largometraje.

“A mí me encanta escribir cartas, así que mi amigo de pluma, Max, en quien me inspiré para la cinta de Mary y Max, escribimos mucha correspondencia entre ambos hasta que murió hace unos meses. Creo que hay una potencia en eso, incluso si son meramente felicitaciones de cumpleaños, el hecho de que alguien escriba a mano, implica una increíble intimidad y algo muy visceral sobre ello. Hay una autenticidad emocional en ello que no se puede conseguir en un correo electrónico”, expresó.

“Además, me encantan los monólogos en las cintas. Pero, en particular en este filme, el que dice Pinky, está tan lleno de alegría, esperanza y profundidad, pero también tragedia y oscuridad. Es en verdad una carta muy densa, muy cargada. Que además me tomó mucho tiempo escribir porque había tanto que tenía que dejar fuera. Tuve que trabajar en lo que iba a dejar en ella”, aseveró el australiano.

UN CINE QUE CONFRONTA


Para Adam, el cine tiene que ser un recurso que confronte y rete al cineasta y al espectador mismo, algo que también logra con sus filmes constantemente. “Me encanta desafiar a la gente y tomar riesgos. Creo que, como escritores de cine, es nuestro trabajo hacerlo, si no el cine se vuelve predecible, estúpido y aburrido y así, muere. Es nuestro trabajo empujar los límites y tener material que provoque el pensamiento”, afirmó.

Hablando de los desafíos, Elliot no duda en tocar el tema del fanatismo religioso en Memorias de un caracol de manera punzante. “Solamente algunos fanáticos devotos encuentran que el quemado de la cruz es un problema”, explicó.

“Pero a la vez, tengo amigos que han pasado por la terapia de conversión gay y es traumático, es una horrenda tortura que es todavía legal en muchos países. Eso lo puse en ahí para realmente desafiar a la gente y hacer que piensen sobre qué son las cosas que estamos enseñando a nuestros niños. Pero todo se trata de la empatía y que el público se ponga en los zapatos de mis personajes”, dijo el cineasta.

Asimismo, el australiano valora que su cine ahora sea usado para concientizar y ejemplificar temas complicados en los jóvenes.

“Siento que estoy realmente tratando de que la audiencia entienda qué es ser marginalizado o mal entendido o asesinado o atrapado. Y ahora, mis películas son usadas como formas educativas en escuelas en todo el mundo, para enseñar a los estudiantes sobre la diferencia y la aceptación. Y me encanta eso. Nunca había sido mi intención que mis películas se conviertan en ese tipo de herramientas”, dijo.

Finalmente, el ganador del Oscar salió en defensa de la animación, invitándonos a verlo más allá de las etiquetas que le han puesto. “Me enojo mucho cuando la gente dice que sus historias no son para niños. Olvidan que la animación no es un género, es un medio”, comentó.

“Y creo que todos nos hemos encargado de pensar que solamente maneja narrativas para niños, pero no es así y hay un maravilloso cine saliendo de México y Europa que es realmente genial. Directores como Guillermo del Toro están realmente mostrando que la animación puede ser oscura y al mismo tiempo ser entretenido”, concluyó.

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