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ENTREVISTA. En Crónica Escenario conversamos con el cineasta Enrique Begné y con Leonardo Ortizgris, el protagonista del filme

‘Pérdida total’: Una tragicomedia para reflexionar sobre las consecuencias de las mentiras

Fotograma de Pérdida total (CORTESÍA )

Después de su paso por el Festival Internacional de Cine de Morelia, llega a cartelera Pérdida total, cuarto largometraje del director Enrique Begné, donde seguimos al personaje de Claudio, interpretado por Leonardo Ortizgris, que se verá metido en una red de mentiras y enredos donde se las verá negras para salir airoso.

Crónica Escenario charló con ambos sobre este filme donde la mentira es el inicio de todo. “Definitivamente es el motor”, afirmó Enrique.

“Son las ganas de tener un personaje, digamos, perdedor, complicado, en un momento malo de su vida, mentiroso, un personaje ni especialmente encantador, ni especialmente valiente y loable, más bien todo lo contrario. Y cómo lograr a través del recorrido de la película que ese personaje bastante antipático resulte ser entrañable y que el espectador se compadezca, lo quiera y quiera que salga adelante”, añadió.

“Eso era lo atractivo y el gran desafío de hacer a Claudio. Este personaje tan poco carismático, más bien un tanto nefasto como protagonista de una historia”, declaró a su vez Leonardo.

“Esa apuesta me llamó muchísimo la atención y encontrar la manera que fuera dando el giro para que el espectador se compadeciera y empatizara con su situación. Finalmente, es la condición de este hombre que se ve rebasado por una mala decisión. Y ¿quién no ha tomado una decisión que lo lleve a un pozo sin fondo?”, sumó.

UN FILME QUE JUEGA CON EL PODER DE LAS MENTIRAS

Pérdida total juega por completo con el poder de una mentira y sus consecuencias, poniendo con nosotros a alguien que, a pesar de lo desagradable que puede resultar, empatizas con él.

“Creo que en contra de la voluntad del espectador, se sentirán identificados también con Claudio y eso es lo emocionante de la película y lo divertido también. Que su miseria y su tragedia resulta algo gracioso, con un humor muy tenaz, donde los jóvenes y adultos puedan conectar”, comentó Ortizgris.

Otro aspecto interesante sin duda de Pérdida total es la dualidad que toda mentira tiene. “Es muy interesante. En mi caso la leo en todos los sentidos en esa película”, dijo Begné.

“Claudio está transitando todo el rato entre su realidad y su mentira y esta es la gran dualidad pero finalmente la decisión a límite que toma justo por esta desesperación, pues no es la mejor decisión ni es la mejor idea y creo que a partir de eso se enfrenta a situaciones completamente inesperadas. Con su entorno, su realidad y con la idea que él se creó la suya propia”, expresó.

“Eso es lo que pasa con Claudio, vive en una mentira constante y de pronto se va enfrentando a una realidad que está fuera de su alcance y comprensión. Ahí, él pierde el control absoluto y afortunadamente es un ser con fortuna que poco a poco lo va librando. La dualidad también es importante en los otros personajes porque creo que todos están justo en la línea de la fantasía, la mentira o el encubrimiento”, añadió el actor protagonista.

LAS CONSECUENCIAS DEL ENGAÑO

Asimismo, Pérdida total reflexiona sobre las etiquetas y prejuicios que mentir conlleva. “Una pregunta muy pertinente con esta historia es por qué tener que enjuiciar o calificar de alguna manera la mentira. ¿Por qué no simplemente tenerla como un hecho, como algo que sucede?”, dijo el cineasta.

“Ahora, en lo más mínimo es una apología, ni muchísimo menos, pero creo que la única manera de poder hablar de ella y de meternos más a fondo con lo dañino o vil que puede llegar a ser un mentiroso, sobre todo si está en el gobierno, es hablar de la mentira a partir de que existe. No tratar de ser complaciente y tratar de maquillar el hecho diciendo que el que miente es malo y el que no miente es bueno, cosa que es completamente relativa”, señaló.

Parte de eso es por lo que Claudio es un mago en este relato. “Todo está relacionado, la magia es mentira o es verdad, es lo que uno quiera creer. Bien decía Leo antes algo que me parecía muy interesante, que una mentira que nunca se cacha, es una verdad”, expresó.

“Si nadie comprueba que algo es mentira, es un hecho. La mentira sí tiene consecuencias y el poder retratar distintos personajes con sus miedos, sus obsesiones, sus errores y con su profunda parte humana. Todos están en la batalla por tratar de encontrarle un sentido a la vida”, meditó Leonardo.

UN PERSONAJE CON MUCHOS MATICES Y EL HUMOR DEL FILME

Otro punto destacado es el ensamble que rodea a Claudio en medio de su mísera desventura. “Gracias a ellos, me sentí súper abrazado, protegido y divertido también. Tuvimos algunas dificultades en el rodaje y creo que si no hubiéramos tenido esta calidad de actores y de actrices, con esta profesionalidad, nos hubiéramos metido en serios problemas”, comentó.

“Entonces creo que hicimos una muy buena mancuerna todos, que entendimos muy bien a Enrique y hacia dónde queríamos ir en el tono, en el humor, y pues bueno, ahí está el resultado que la verdad es súper satisfactorio y me siento muy contento de haber participado en esta película”, manifestó Ortizgris.

Además, la mentira es dotada de un humor negro bastante directo. “Justo una de las riquezas es que tiene cosas más punzantes junto con otras más simples y más mensas. Va de un lado al otro y en ese sentido, para mí el tono es resultado de trabajar cada escena por separado como un universo y con la claridad de a dónde te tiene que llevar cada una”, comentó el realizador.

“Si tú logras transmitir esa credibilidad o certeza de que quieres que sea hacia el suspenso, la broma, o mezclando a las dos cosas, el total se vuelve justamente esta película que coquetea con distintos tonos y géneros”, afirmó Begné.

“Destaco también esta amplitud de comedia que tiene la película y, en ese sentido, también es atractiva y cobra interés porque llueve por todos lados y eso se agradece. Y el habitar la humanidad de este güey en su situación en la que se encuentra y compadecerse de esa situación solo pasa cuando uno deja de juzgar si es una mala persona o buena persona al reaccionar o al acudir a este tipo de actitudes”, expresó el actor.

“De decir una mentira o una media verdad o decir una media mentira o decir la verdad que parezca mentira. Son herramientas que como humano las tienes, solo hay que saber usarlas en el momento adecuado y no abusar de ellos. Porque a veces te sale y a veces no, así que hay que apostarle”, recalcó Leonardo.

“Me parece que ahí está justo la virtud de un tono de una película en la que no nos patinamos. No abusar de nada, ni de la facilidad, del otro o de uno mismo, no abusar del talento propio, para sobrarse y equivocarse. Creo que ahí es donde tiene que haber ese rigor y ese compromiso”, concluyó el cineasta detrás de este enigmático viaje lleno de engaños y giros.

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