
Jesús Almaguer Salazar, expresidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres habla como siempre ha hablado: al grano, con el colmillo bien puesto y sin pedir permiso. Y aunque no lo dice abiertamente, deja claro que si la gobernadora Mara Lezama lo llama para asumir una nueva responsabilidad, él está donde tiene que estar.
“Mira, Cancún no puede estar a la deriva. Esto no se maneja con discursos, se maneja con acción. Si hay que entrarle, se le entra. Yo vivo aquí, lo camino todos los días. No tengo que venir a entenderlo, lo traigo en la piel.”
El tema de fondo es el nuevo fideicomiso que sustituye a Fonatur, el llamado Foatqroo, que hoy tiene bajo su encargo la operación y mantenimiento de la zona hotelera de Cancún y la Marina de Cozumel. Y para Almaguer, la intención puede ser buena, pero si no hay claridad, recursos y liderazgo, se corre el riesgo de que quede en puro papel.
“No basta con cambiarle el nombre al muerto. Aquí lo que hace falta es que alguien sepa qué se tiene que hacer. Si no hay ni quien revise que pasen a barrer, ¿de qué estamos hablando?”
Recuerda —porque el tema sigue vivo— lo que ya había advertido meses atrás sobre el proyecto inmobiliario en Pok Ta Pok, que pretendía levantar miles de viviendas y cuartos hoteleros sobre el histórico campo de golf. Aunque la empresa promotora retiró la solicitud ante Semarnat, vecinos y hoteleros siguen alertas, y con razón.
“Lo dije y lo sostengo. Si dejan que construyan eso, se echan encima el alma de Cancún. Y luego, a ver quién lo arregla.”
Y lanza lo que considera una oportunidad que sigue sin aprovecharse: “Ahí está Brasil. Ese mercado está listo. Los brasileños son los que más gastan, más que los americanos. Y ellos no nos están cobrando aranceles. Lo único que falta es voluntad política. Con eso, los traemos mañana mismo.”
Sobre promoción turística, no se guarda nada: “Hay cosas que salen bien, y otras que ni se hacen. ¿Por qué? Porque el dinero se lo llevaron. Para ellos, o mejor dicho, para el tren.”
Y si se trata de facilitar las cosas para que el turista llegue, su propuesta es directa: “Que no nos ayuden, nomás que no estorben. Que migración y aduanas dejen de sacarles más dinero a los visitantes. Lo que necesitamos es que timbre la caja.”
Al final, no podía faltar su postura sobre los impuestos y las cargas al sector: “A los cruceristas, que les cobren. A los de renta vacacional, también. Y el Visitax… que nos digan dónde quedó, porque no se ve por ningún lado y quejas hay, bastantes.”
Jesús Almaguer no pide el cargo. Pero deja claro que, si Cancún necesita un timón firme en medio de la tormenta, él no solo sabe cómo manejarlo, sino que ya está en el barco. Porque como él mismo lo dice: “Aquí no venimos a calentar silla, venimos a que las cosas pasen.