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La inteligencia artificial y la digitalización están transformando la forma en que formamos nuestras ideas y creencias

Oye Grok, ¿cómo nos afecta vivir en la infosfera?

Globo terráqueo rodeado de datos
Infosfera El concepto de infosfera es un término desarrollado por el filósofo Luciano Floridi que se refiere al entorno informacional que abarca tanto los espacios digitales como los analógicos

En los últimos días, la plataforma X ha sido testigo de intensas discusiones políticas, impulsadas en gran parte por las respuestas generadas por Grok, una inteligencia artificial basada en un modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM). Este sistema, diseñado para ofrecer respuestas con ingenio y humor, ha ganado popularidad al convertirse en una herramienta de validación para muchos usuarios que buscan confirmar sus posturas políticas. Sin embargo, más allá de la controversia puntual, la situación plantea una pregunta más profunda: ¿cómo influye la digitalización del conocimiento en la forma en que formamos nuestras creencias y percepciones sobre el mundo?

Este fenómeno puede entenderse mejor si analizamos el concepto de infosfera, un término desarrollado por el filósofo Luciano Floridi, que se refiere al entorno informacional que abarca tanto los espacios digitales como los analógicos. A medida que la tecnología avanza, las barreras entre ambos mundos se desdibujan, lo que da paso a una experiencia completamente integrada y digitalizada, conocida como la experiencia onlife.

La disolución de las fronteras

La infosfera está moldeada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), que han transformado la manera en que interactuamos con la información. En el contexto actual, donde algunas plataformas se convierten en escenarios clave para la interacción política, los usuarios no solo consumen información, sino que participan activamente en la creación y diseminación de contenido. Esto implica una constante interacción entre lo digital y lo físico, donde las tecnologías ya no son herramientas separadas, sino que se integran tan profundamente a nuestras vidas que la distinción entre el mundo virtual y el analógico comienza a desaparecer.

En la experiencia onlife, los usuarios ya no necesitan preguntarse si están “en línea” o “desconectados”, porque todo está conectado. Es en este entorno donde sistemas como Grok juegan un papel importante, ya que responden y validan creencias sin necesidad de intervención humana directa, operando bajo protocolos automáticos que hacen que el conocimiento y la información fluyan de manera casi instantánea y constante.

La influencia de las tecnologías de tercer orden

El concepto de tecnologías de tercer orden, como las que permiten la interconexión automática entre dispositivos sin la necesidad de intervención humana, es fundamental para entender cómo la tecnología está transformando nuestra manera de interactuar con la información. Estas tecnologías, que operan entre sistemas sin la necesidad de que el usuario sea un mediador constante, permiten la creación de un entorno digital totalmente autónomo. En este escenario, las interacciones tecnológicas se desarrollan por sí mismas, sin que los usuarios tengan un control directo sobre ellas.

Esta dinámica se ve reflejada en cómo la información es generada, procesada y difundida por sistemas automáticos, como las IA, que alimentan las discusiones políticas. A menudo, los usuarios recurren a la inteligencia artificial para obtener respuestas que validen sus creencias preexistentes, sin cuestionar realmente las fuentes o la exactitud de la información. Este fenómeno subraya cómo las tecnologías pueden reforzar sesgos y perpetuar visiones parciales del mundo.

El conocimiento y la responsabilidad en la infosfera

Una de las consecuencias más relevantes de la digitalización del conocimiento es el aumento del conocimiento común. Floridi sostiene que, gracias a la accesibilidad de la información, las personas no solo acceden a más datos, sino que también tienen conciencia de que otros también lo hacen. Esto genera un aumento de la responsabilidad moral de los individuos, ya que, en un mundo donde la información es más accesible que nunca, resulta más difícil justificar la ignorancia.

Así, las plataformas digitales y sus tecnologías, al facilitar la diseminación de información, también alteran nuestra responsabilidad sobre lo que sabemos y compartimos. Este acceso instantáneo a información valida la responsabilidad ética de los usuarios al tomar decisiones y posturas, pues la disponibilidad de datos pone en evidencia que cada acción o palabra está respaldada por un vasto mar de información.

El impacto en las creencias y la identidad

Otro aspecto fundamental que plantea la digitalización del conocimiento es cómo afecta la construcción de nuestras creencias. En el pasado, las creencias se formaban principalmente a partir de fuentes limitadas y directas, como la educación, la experiencia y el entorno social. Hoy, la tecnología ha democratizado el acceso al conocimiento, pero al mismo tiempo ha creado un entorno donde la información es fácilmente manipulable, y las creencias pueden ser reforzadas o distorsionadas de acuerdo con lo que buscamos en línea.

La idea de deindividualización, también mencionada por Floridi, es particularmente relevante. En el espacio digital, las personas tienden a ser vistas menos como individuos únicos y más como categorías dentro de un sistema que organiza y clasifica información. Esto transforma nuestra identidad en un conjunto de datos que puede ser fácilmente manipulado o influenciado por las interacciones digitales. Las tecnologías entonces tienen el poder de redefinir nuestra relación con la información, nuestra identidad y, en última instancia, nuestras creencias.

Los cambios en las autoridades epistémicas

Un aspecto crucial que también surge en este contexto es el cambio en las autoridades epistémicas. Tradicionalmente, las fuentes de conocimiento han estado controladas por instituciones como universidades, medios de comunicación establecidos y expertos reconocidos. Estas entidades eran las encargadas de filtrar, validar y difundir información. Sin embargo, la digitalización ha permitido que nuevas formas de autoridad surjan en la infosfera. Plataformas como X y sistemas de inteligencia artificial como Grok han comenzado a ejercer una influencia significativa sobre cómo entendemos el mundo y validamos nuestras creencias.

En este nuevo panorama, las autoridades epistémicas tradicionales pierden terreno frente a algoritmos y voces digitales que no necesariamente se adhieren a los mismos estándares de verificación o rigurosidad. La capacidad de la IA para generar respuestas aparentemente acertadas, pero que no siempre están basadas en evidencia sólida, cambia nuestra relación con la autoridad del conocimiento. Los usuarios, en lugar de recurrir a expertos o instituciones confiables, pueden acudir a fuentes automatizadas que, aunque rápidas y eficientes, no siempre ofrecen la profundidad necesaria para un entendimiento completo y crítico. Esto ha provocado un reordenamiento de quién tiene el poder de generar conocimiento y quién puede considerarse una fuente confiable de información.

Conclusión

La digitalización del conocimiento ha transformado la forma en que formamos nuestras creencias, interactuamos con el mundo y nos definimos a nosotros mismos. A través de la infosfera, la tecnología ha creado un espacio en el que la información se mueve rápidamente y sin obstáculos, lo que plantea tanto oportunidades como desafíos para nuestra responsabilidad ética y nuestra capacidad para formar juicios críticos. Además, los cambios en las autoridades epistémicas reconfiguran el panorama de cómo entendemos y validamos el conocimiento, abriendo un debate sobre la fiabilidad y el poder que estas nuevas formas de autoridad tienen en la construcción de nuestra visión del mundo.

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