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Advierten que el bosque pierde su capacidad de regeneración por incendios recurrentes y falta de estrategias preventivas

Estudiantes del ITESO analizan el impacto de los incendios en La Primavera

Bosque La Primavera
Bosque La Primavera: pulmón verde en riesgo Alumnos y externos desarrollaron actividades para ayudar a la recuperacíon del bosque que en 2008 fue gravemente afectado por el incendio. (Roberto Ornelas Orozco)

El Bosque La Primavera, considerado el principal pulmón verde de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), enfrenta una situación crítica debido a los incendios forestales recurrentes. Desde 1998, el fuego ha consumido 77 mil 764 hectáreas, lo que equivale a que la superficie del bosque se haya quemado dos veces y media en los últimos 25 años, según datos de la investigadora Sandra Valdés, directora de Anillo Primavera y coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura del ITESO.

El incendio del 9 y 10 de marzo en la zona de Technology Park consumió el 7% del bosque, lo que resalta la presión que la expansión urbana ejerce sobre este ecosistema. Aunque la declaratoria del área como Zona Natural Protegida ha ayudado a contener el crecimiento de la mancha urbana, Valdés advierte que el modelo de gestión debe cambiar de uno reactivo a uno preventivo.

“Cuando un área se incendia reiteradamente sin tiempo para recuperarse, su capacidad de regeneración se reduce”, señala Valdés. Sin embargo, estudios realizados por Anillo Primavera han mostrado que, si se le da el tiempo suficiente, el bosque es capaz de regenerarse de manera natural. Como ejemplo, la especialista menciona la recuperación del Bosque Escuela del ITESO, donde ya se observan robles con follaje nuevo y el regreso de fauna.

A pesar de los incendios, en las zonas altas del bosque se mantiene la pirámide alimenticia completa, con registros recientes de pumas. “Esto es un indicador positivo, ya que significa que el ecosistema aún es capaz de sostener una gran diversidad de vida”, explica Valdés.

No obstante, la presencia humana sigue alterando la dinámica del bosque. Actividades recreativas como el ciclismo pueden ahuyentar a especies como los venados, y la llegada del estiaje, combinada con el incremento de visitantes por las vacaciones de Semana Santa, hace que el ecosistema sea más vulnerable.

La investigadora subraya que La Primavera no solo es un refugio de biodiversidad, sino también un proveedor de servicios ambientales clave, como la generación de aire fresco, la absorción de agua y la regulación del clima. “Cualquier afectación en el bosque impacta directamente nuestra calidad de vida. Cuando hay incendios, se activan contingencias ambientales y la disminución de la absorción de agua puede provocar inundaciones en la ciudad”, advierte.

Para proteger el bosque, es necesario un cambio de enfoque que contemple tres ejes fundamentales: primero, que los gobiernos estatal y municipales regulen la urbanización y prioricen la conservación del área; segundo, que la academia continúe generando conocimiento y proponiendo estrategias de restauración ecológica; y tercero, que la sociedad aprenda a convivir de manera responsable con el ecosistema. "Es crucial que la gente respete las normas, evite llevar perros al bosque, ya que muchos terminan abandonados y generan jaurías que afectan a la fauna local, e incluso dejar de liberar especies exóticas, como el caso insólito de un cocodrilo en el río Caliente“, señala Valdés.

Finalmente, la especialista enfatiza que la conservación de La Primavera es vital para garantizar la calidad de vida de los habitantes de la ZMG. “Sin áreas naturales, nuestra calidad de vida se reduce”, concluye.

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