
A partir de este 1 de abril, entra en vigor en la Ciudad de México el Impuesto Verde, dirigido a las empresas que emitan más de una tonelada de dióxido de carbono (CO2) al año. La medida busca visibilizar el impacto ambiental de la actividad industrial y fomentar prácticas más sostenibles.
El titular de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF), Juan Pablo de Botton Falcón, explicó que el impuesto no afectará a vehículos ni a personas particulares, sino exclusivamente a las empresas emisoras de CO2. “Creemos que es algo que nos ayudaría a visibilizar el tema de las emisiones de CO2 de las empresas”, señaló.
Durante la presentación del Impuesto Verde, De Botton explicó que la medida no es de carácter punitivo, sino un llamado a reducir la contaminación en la capital. “Es una invitación a que podamos visibilizar las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes, para que disminuya la contaminación en nuestra ciudad”, afirmó.
Se estima que la recaudación anual por este impuesto alcance los 60 millones de pesos, fondos que se destinarán a proyectos ecológicos como el impulso a la electromovilidad y el cuidado de los animales.
“La meta es recaudar cero pesos por este impuesto, pero si se llegara a recaudar algo de dinero, porque efectivamente se está contaminando, todo ese recurso tiene ya un destino específico”, precisó De Botton.
El esquema del Impuesto Verde sigue un modelo ya aplicado en el Estado de México, con el objetivo de abordar la contaminación de manera coordinada en el Valle de México. Finalmente, el titular de la SAF destacó la disposición de las empresas para colaborar con el gobierno en favor del medio ambiente.