Metrópoli

Interminable marcha violeta; la sororidad se desbordó por las calles de la ciudad

Más de 180 mil mujeres protestaron contra feminicidios, violencia, acoso y desigualdad>

Marcha del 8M en la Ciudad de México
Más de 180 mil mujeres se unieron a la marea morada en CDMX Más de 180 mil mujeres se unieron a la marea morada en CDMX (Foto: Jennifer Garlem)

La marcha del 8M fue una enorme marea violeta de 180 mil voces. Año con año las mujeres se unen y salen a las calles para protestar por sus derechos y contra la violencia de género, reivindicando una vida sin miedo y libre de discriminación con consignas, bailando, con pancartas, música, diamantina y confeti.

La asistencia fue tanta que la retaguardia del contingente tardó casi cuatro horas en llegar a la plancha del Zócalo capitalino; fueron casi ocho horas de manifestaciones y al caer la noche cientos de mujeres aún se encaminaban a la Plaza de la Constitución y en las calles aledañas.

En esta movilización, que partió del Ángel de la Independencia, no hubo actos vandálicos, ni saqueos, las pocas pintas quedaron sepultadas por la emotividad y un mensaje claro: “¡Alto a los feminicidios!”. Destacaron en esta ocasión los llamados de justicia y las historias de víctimas y deudos de mujeres desaparecidas o asesinadas.

Este 8M la marcha fue interminable, en su mayoría integrada por mujeres de todas las edades, incluso en sillas de ruedas; también asistieron algunos hombres; muchos bebés, niñas y niños. No faltaron los perritos y gatitos.

Decenas de colectivos como el de víctimas, de madres buscadoras y de sobrevivientes, destacaron entre la multitud porque la empatía de las mujeres les abrió paso y guardó silencio para que ellas pudieran avanzar y dar su mensaje.

A la marcha se unieron contingentes encabezados por personajes políticos e influyentes como Denise Dresser, politóloga y escritora; Alessandra Rojo de la Vega, candidata a la alcaldía Cuauhtémoc; la candidata a la jefatura de Gobierno, Clara Brugada; la alcaldesa de Venustiano Carranza, Evelyn Parra, quien fue acompañada por miles de mujeres de la demarcación.

A diferencia de otros años, éste superó el número de asistentes por miles, el Gobierno capitalino reportó que la marea violeta fue de 180 mil mujeres y en esta ocasión las Ateneas se vieron más relajadas, sonrientes y recibiendo las flores que les regalaban; no hubo necesidad de seguir al contingente como es costumbre.

Hubo mujeres que regalaron aguas y dulces a quienes veían sedientas, ¿quieres un agua hermana?, ofrecían a su paso y también a las policías.

Muchas iban solas, en grupos pequeños y también en grandes contingentes, pero la sororidad las unió a todas, incluso lograron dividir la manifestación a lo largo de la calle 5 de Mayo para ceder el paso a una ambulancia, también para buscar a algunas niñas que se habían extraviado; bastaba con que una levantara el puño para que todas guardaran silencio y pudieran indicar que debían agacharse para buscar a las menores.

La sororidad se extendió a los hombres que se unieron a la manifestación para exigir justicia por sus hijas, hermanas o novias, "no estás solo, no estás solo", gritaban a una sola voz; algunas se acercaban a extenderles la mano. Hubo algunos que acudieron para hacer y regalar lonas, lo que las mujeres agradecieron.

A lo largo de la manifestación había tendederos en los que las manifestantes exhibieron a sus agresores; las vallas que estaban en los edificios principales y monumentos también se llenaron de mensajes. Al llegar al Zócalo capitalino, no había bandera, pero sí edificios iluminados de morado; algunas de las mujeres dejaron sus pancartas a los pies de las vallas para que se les prendieran fuego.

Entre los mensajes de la marea había algunos relacionados con los comicios: "Ustedes quieren nuestro voto, nosotras queremos justicia", "Te cambio mi voto por el feminicida de mi mamá", "Ni Xóchitl, ni Claudia, sí a la revolución".

Batucadas, bailes, performances, cánticos, muestras de apoyo y sororidad desbordaron Paseo de la Reforma, la Avenida Juárez y la calle 5 de Mayo, en el Centro Histórico, hasta el Zócalo. Todas las calles, muros, vallas y tapiales fueron tapizados con cartulinas que difundían muestras de apoyo a las mujeres que son víctimas y exigencias de justicia por aquellas que ya no pueden alzar la voz.

Miles de tonos violetas inundaron las calles para expresar un solo reclamo: “Ni una más, ni una asesinada más”.

México es uno de los países con mayor tasa de feminicidios en Latinoamérica; del 1 de diciembre de 2018 al 31 de enero de 2024, la presente administración del presidente Andrés Manuel López Obrador sumaba 4 mil 817 casos de feminicidio.

El Estado de México ocupó el primer lugar en ser la entidad más violenta para las mujeres con un total de 668 víctimas; Nuevo León es el segundo en la lista con 386 casos; le siguen Veracruz con 369, la Ciudad de México con el cuarto lugar, 362 víctimas, y Jalisco con 289 mujeres asesinadas, lo anterior se basa en datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En 2018, año en el que AMLO comenzó su mandato, se registraron 898 feminicidios en México; en el 2019 la cifra subió a 944 víctimas. Al año siguiente, 2020, aumentó nuevamente con 947 casos registrados; en 2021 la tasa siguió en aumento y llego a 981 víctimas; en 2022 la cifra tuvo una baja a 959; y el 2023 cerró con una baja de 832 casos.

Durante dicho periodo las entidades con menos casos son: Baja California Sur con 22 casos; Yucatán con 28; Aguascalientes, 31; Nayarit con 34; Tlaxcala y Campeche con 43 cada uno.

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