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“Podrían haberles salvado, pero prefirieron venganza. Perdimos”, la tía de los niños, en alusión a Netanyahu y su gabinete, por resistirse a negociar con los terroristas durante demasiado tiempo

Israel despide a la madre y los hermanos Bibas, símbolos de la crueldad de Hamás

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Tributo Miles de personas se concentran en Tel Aviv en homenaje a Shiri y sus dos niños pequeños (en la foto, la madre junto al bebé Kfir), rehenes de Hamás y cuyos cuerpos fueron enterrados este miércoles (MAGDA GIBELLI/EFE)

Miles de israelíes participaron este miércoles en un tributo nacional a Shiri, la mujer de 38 años secuestrada por Hamás junto a sus dos hijos pequeños durante el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, y que se convirtieron en los rehenes más jóvenes muertos durante los duros bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza.

Yarden Bibas, el padre de los niños que tenían 4 años y 9 meses, dio un emotivo discurso en el entierro de sus dos hijos y de su mujer, muertos en el que le pidió a su hijo mayor que le perdone por no haberle salvado.

“Ariel, espero que no estés enojado conmigo por no haber podido protegerte adecuadamente y por no estar ahí para ti. Espero que sepas que he pensado en ti todos los días, cada minuto”, dijo Yarden durante el entierro cerca del kibutz Nir Oz, a pocos kilómetros de Gaza y que fue masacrado el día más trágico de la historia del Estado judío.

“Espero que estés disfrutando del paraíso. Estoy seguro de que estás haciendo reír a todos los ángeles con tus bromas tontas e imitaciones. Espero que haya muchas mariposas para que las observes, tal como lo hacías durante nuestros picnics”, continuó Yarden.

Aludiendo a su mujer, Shiri, de orígenes argentinos y peruanos, su marido dijo que le amará siempre y recordó la última decisión que tomaron juntos: “En el búnker, pregunté si debíamos luchar o rendirnos. Dijiste luchar, así que luché”, dijo Yarden.

El hijo más pequeño de la familia, Kfir, tenía tan solo 9 meses cuando fue secuestrado, y ya en noviembre de 2023 el brazo armado de Hamás dijo que, junto a Ariel, habían muerto en un bombardeo israelí en Gaza, una circunstancia que no ha sido verificada.

Sobre Kfir, Yarden, que llevaba una kipá naranja, del color del pelo de su mujer e hijos, dijo que extrañaba mordisquearle y escuchar su risa, así como sus juegos matutinos antes de ir a trabajar. “¡Apreciaba tanto esos pequeños momentos y ahora los extraño más que nunca!”, explicó.

“Las vidas que podrían haberse salvado”

A unos cien kilómetros del kibutz, Shiri (que se llama igual que la víctima), de 46 años, participó desde Tel Aviv en el homenaje llorando y con un niño en brazos. Al igual que tantos israelíes, la joven lamenta que por culpa de la intransigencia del gobierno de Benjamín Netanyahu y su resistencia durante meses a negociar con los terroristas, hayan muerto tantos rehenes y otro medio centenar siga secuestrado en cualquier lugar de la destruida Gaza.

“Es muy triste ver las vidas que podrían haberse salvado”, dijo desde la ya conocida como Plaza de los Rehenes, donde reconoció que tiene miedo por el futuro de sus hijos y pidió la dimisión de todo el gobierno.

“Siento personalmente que el gobierno no me representa ni representa lo que quiero para Israel. Deseamos que todos nuestros rehenes regresen”, añade Shiri.

Esta convicción de que el gobierno de Netanyahu podría haber hecho mucho más la expresó la hermana de Yarden, Ofri Bibas, dijo que sus muertes eran “evitables” y pidió a Netanyahu que asuma responsabilidades.

“Podrían haberles salvado, pero prefirieron venganza. Perdimos. Nuestra imagen de triunfo nunca se hará realidad. Nuestra lucha contra los enemigos será eterna”, sentenció Ofri.

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