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Corea del Norte no se conforma con ser el arsenal de Vladímir Putin en la guerra de Ucrania. Ahora, además de enviar decenas de miles de proyectiles, también ha reforzado su presencia humana en el conflicto.
Según fuentes militares surcoreanas, más de 1.000 soldados norcoreanos han sido enviados a Rusia en los dos primeros meses de 2025 para ser desplegados en el frente ucraniano, sumándose a los 11.000 efectivos que ya combaten bajo bandera rusa.
Carne de cañón
El pacto de “asociación estratégica” firmado entre Putin y Kim en junio de 2024 ha convertido a Corea del Norte en un aliado clave para el Kremlin. En virtud de este acuerdo, Pionyang ha suministrado a Moscú armamento en cantidades industriales, pero ahora también aporta tropas humanas, muchas de ellas enviadas bajo engaño.
Un prisionero de guerra norcoreano, capturado en Ucrania y entrevistado por medios surcoreanos, reveló que no sabía que iba a entrar en combate en territorio ucraniano. Según su testimonio, le hicieron creer que peleaba contra soldados surcoreanos, lo que sugiere que las autoridades norcoreanas han manipulado a sus propios reclutas para sostener la guerra de Putin.
El despliegue de tropas norcoreanas no ha estado exento de consecuencias. La inteligencia surcoreana estima que al menos 300 soldados norcoreanos han muerto en combate, mientras que unos 2,700 han resultado heridos. Seúl también ha detectado movimientos recientes de tropas norcoreanas en Kursk, una zona clave en la línea del frente.
Lo más llamativo es que, según informes de inteligencia, las tropas norcoreanas estuvieron ausentes del combate desde mediados de enero, probablemente debido a las numerosas bajas sufridas. Pero ahora, el régimen de Kim ha decidido enviar más soldados al matadero, ignorando las pérdidas y profundizando su participación en el conflicto.
Un régimen que apuesta por la guerra
Corea del Norte no solo ha aportado hombres y armas, sino que lo ha hecho bajo un acuerdo de defensa mutua con Moscú que, en teoría, obliga a ambos países a protegerse militarmente. Mientras el Kremlin se beneficia de la infantería norcoreana, Kim obtiene a cambio tecnología militar avanzada y respaldo político, fortaleciendo su dictadura y su programa armamentístico.
El envío de soldados y material bélico deja claro que el régimen de Pionyang ha decidido jugar un papel activo en la guerra de Ucrania, convirtiéndose en un socio estratégico de Putin con costos humanos que, al parecer, no le preocupan. La gran pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar Kim Jong-un en esta apuesta por la guerra (con información de EFE).