
El Gobierno de Alemania lanzó este jueves un contundente mensaje contra la nueva ofensiva arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció la imposición de un 25 % de impuestos a los automóviles y autopartes importados, una medida que afecta directamente a la industria automotriz europea y al comercio global.
“Debe quedar claro que no cederemos ante EU. Europa tiene que responder con fuerza y confianza”, declaró Robert Habeck, ministro alemán de Economía, al advertir que la Unión Europea no tolerará un ataque comercial sin respuesta.
Los aranceles entrarán en vigor el 2 de abril para vehículos completos, mientras que los gravámenes a autopartes comenzarán en mayo. La medida se presenta como un intento de Trump por impulsar la manufactura nacional, pero ya ha provocado reacciones negativas en Francia, Canadá, China, Japón y el Reino Unido.
Europa prepara represalias
El gobierno francés calificó la decisión como una “muy mala noticia”, y su ministro de Finanzas, Eric Lombard, afirmó que la única solución posible es imponer aranceles a productos estadounidenses en respuesta.
“Estamos siendo atacados. Si lo aceptamos, esto no terminará nunca. Debemos responder y reequilibrar el campo de juego”, añadió Lombard.
En Alemania, las acciones de Porsche, Mercedes-Benz y BMW cayeron abruptamente tras el anuncio, al igual que las de Stellantis, fabricante de marcas como Jeep, Peugeot y Fiat.
La industria europea teme un impacto económico significativo, ya que el mercado automotriz estadounidense representa alrededor de 240 mil mdd en importaciones anuales, aproximadamente la mitad de las ventas totales.
México en la mira
México, que se mantiene como el principal proveedor de vehículos a EU, podría ser uno de los más afectados. Según estimaciones del Anderson Economic Group, los aranceles sobre autopartes procedentes de México y Canadá podrían elevar el precio de un vehículo entre 4,000 y 10,000 dólares.
El contexto es aún más delicado por la reciente llegada de inversiones asiáticas a Norteamérica, como el anuncio de Hyundai, que invertirá 21 mil mdd en EU y construirá una nueva planta de acero en Louisiana. Trump celebró la noticia como prueba de que sus políticas “funcionan con fuerza”.
“Una guerra que nadie gana”
El gobierno de Canadá calificó los aranceles como un “ataque directo” a su industria automotriz. Por su parte, China acusó a Washington de violar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
“No hay ganadores en una guerra comercial. Ningún país ha prosperado jamás mediante la imposición de aranceles”, afirmó un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.
En Japón, las autoridades advirtieron sobre un “impacto significativo” en su relación económica con EU, calificando la medida como “extremadamente lamentable”, mientras que en Reino Unido, la industria automotriz lamentó la medida, aunque reconoció que no fue inesperada.
Incluso voces dentro del sector empresarial europeo como John Neill, fundador de Uniparts, alertaron que los consumidores globales podrían optar por productos chinos como alternativa, debilitando a los fabricantes occidentales.
El desafío lanzado por Alemania y el resto de Europa anticipa una posible escalada comercial de consecuencias globales. Trump ya ha advertido que impondrá aranceles “mucho mayores” si Europa colabora con Canadá en lo que él considera acciones que dañan económicamente a Estados Unidos.
La respuesta europea se perfila como una prueba de unidad frente al proteccionismo estadounidense, en un momento clave para el comercio internacional, la industria automotriz y la geopolítica económica. El tablero está en movimiento, y el pulso entre Washington y sus principales socios aún no ha terminado.