
Este martes, decenas de aviones y buques de guerra de chinos comenzaron ejercicios de bloqueo y maniobras militares en los alrededores de la isla taiwanesa.
El coronel Shi Yi, vocero del Comando del Teatro de Oriental del ejército chino, afirmó que las maniobras se centran en “patrullajes de preparación para combate marítimo y aéreo y el bloqueo de áreas clave y rutas marítimas”, señaló que las fuerzas armadas chinas “se acercan a la isla desde múltiples direcciones”.
Un comunicado del mismo comando explicó que los ejercicios incluyen “ataques de precisión multidireccionales” alrededor de la isla y patrullajes por parte de la guardia costera china.
Es menester señalar que los ejercicios chinos se llevan a cabo mientras Pekín profiere amenazas y advertencias hacia el gobierno taiwanés; la portavoz de la Oficina de Asuntos Taiwaneses, Zhu Fenglian, advirtió al presidente de Taiwán, Lai Ching-Te, que perseguir aspiraciones independentistas es “empujar al pueblo taiwanés a una peligrosa situación de guerra”, por otro lado, Guo Jaikun, de la vocería del Ministerio de Exteriores chino, sentenció que “la terca persistencia de las autoridades de Taiwán en su postura independentista está condenada al fracaso”.
Por su parte Taiwán condenó lo que consideró una “escalada en el comportamiento de China” y, de voz de su primer ministro, Cho Jung-tai, criticó al gobierno continental de China que hubo de “recurrir a muestras de fuerza militar” algo que no debería tolerarse jamás en las sociedades que se asumen modernas y progresistas.
En un giro inesperado, el presidente del Partido Popular de Taiwán, PPT, el segundo mayor opositor del actual gobierno isleño, Huang Kuo-chang, declaró que, desde su escaño, se encuentra en toda la disposición para buscar aumentar el gasto militar de la isla frente a las amenazas de China. Ya antes, ante medios internacionales, Huang se dijo abierto a debatir con el Partido Democrático Progresista (PDP) el caso de que Taiwán destinara un porcentaje por encima del 3% del PIB a gastos de defensa.
El gobierno de Lai Ching-Te, también referido como William Lai, anunció que la isla desplegó sus propios aviones ante los amenazantes ejercicios chinos, explicó que se activaron también buques de guerra y un sistema terrestre de misiles que detectó 21 barcos de guerra chinos, incluido un portaaviones, 71 aeronaves y cuatro buques de guardacostas que hostigan Taiwán.
La tensión entre la isla republicana de Taiwán y China continental crece con un particular ahínco desde que, en 2016, la isla recayera bajo la administración del progresista PDP y a partir de que la recalcitrante separatista Tsai Ing-wen, fuera sucedida en el cargo ejecutivo por Lai, compañero de formación política de Ing-wen y quien ha llamado a Pekín “una fuerza extranjera hostil”. Ing-wen y Lai nunca se han reservado sus comentarios acerca de la justa y obligada soberanía de la isla, misma que se mantiene lejos de China por tan solo 180 km de estrecho mar.