
Desde el primer minuto de este jueves, exportar un coche mexicano a Estados Unidos será más caro, luego de que entrara en vigor los aranceles del 25 % para los automóviles y camiones ligeros, una medida que dañará a la industria automotriz de México y Canadá, aunque en menor medida que a otras potencias exportadoras, como Alemania, Japón y Corea del Sur, gracias al paraguas del T-Mec.
Según la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, las autopartes que hayan sido fabricadas en EU y ensambladas en México o Canadá, quedan exentas de gravámenes.
“Las importaciones de automóviles bajo el acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) tendrán la oportunidad de certificar el contenido estadounidense de sus vehículos y sistemas. Esto permitirá que el arancel del 25 por ciento se aplique solo al valor de los componentes no estadounidenses”, se lee en el documento.
Los tres grandes fabricantes estadounidenses, GM, Stellantis y Ford, que producen parte de sus coches precisamente en los dos países vecinos y que además emplean en todos sus vehículos piezas fabricadas fuera de Norteamérica.
Sin embargo, el alcance del impacto no está claro aún por lo compleja que resulta la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 26 de marzo. En principio, las piezas de automóviles que cumplan con el T-MEC permanecerán libres de aranceles hasta que el Departamento de Comercio de EU, en consulta con aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), establezca cómo aplicar con agilidad aranceles a los componentes no estadounidenses, un proceso que podría ser más complejo de lo querría Trump.
Industria clave para México
La industria automotriz es una de las más importantes en México y es el principal lazo comercial con Estados Unidos.
México envió poco más de 2.5 millones de vehículos terminados a Estados Unidos, por un valor cercano a los 78 mil 500 millones de dólares, según información del Departamento de Comercio de EU.
Coches más caros
La Casa Blanca asegura que esta medida sobre los vehículos atraerá inversiones de capital extranjero y fomentará la industria automotriz nacional.
Pero también puede provocar una subida de precios para los consumidores estadounidenses (hay estudios que hablan de incrementos de precio en los coches de entre 2,500 y 20,000 dólares), además de recrudecer aún más la guerra comercial que Washington ha decidido librar con varios de sus principales socios comerciales, que se preparan a su vez para presentar medidas punitivas correspondientes.