La premisa del gobierno mexicano ha sido actuar con prudencia, sin estridencias públicas, concentrándose en colocar un grupo de funcionarios de alto nivel en negociaciones que no se han detenido desde que aparecieron las amenazas arancelarias.
Marcelo Ebrard, en lo económico-comercial; Juan Ramón de la Fuente, como cabeza de la diplomacia mexicana e incluso el secretario Omar García Harfuch para el tema de seguridad regional, han debido combinarse para alcanzar, al menos por el momento, pausas a la intención original de penalizar los productos mexicanos que entran a EU con impuestos adicionales.
Particularmente, los trabajos del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, siguen a marchas forzadas porque, como se recordará, en su ámbito de acción no están solamente los productos incluidos en el marco del T-MEC. Temas como el aluminio mexicano, al que se le impondrán aranceles a partir de mañana (pues no está bajo el paraguas del T-MEC) no permiten pausas en este sector.
En cualquier caso, la premisa del equipo negociador de alto nivel fue trabajar coordinadamente, cada quien, desde su ámbito y responsabilidad, pero con un objetivo común.
De allí que, además de las intervenciones directas de Ebrard en torno al T-MEC, el canciller De la Fuente apenas este lunes tuvo una plática con Marco Rubio en la que se tocó el tema del tratado comercial de Norteamérica.
Otro tanto se puede decir del responsable de los temas de seguridad, quien apretó el paso durante las negociaciones y expuso los avances para lograr que la frontera común sea mucho más ordenada y segura que hace unos meses.