
La Red por los Derechos de la Infancia México (Redim)y Red por los Derechos de La Infancia y la Adolescencia en Chiapas hicieron un llamado urgente a atender a las más de tres mil personas han sido desplazadas de manera forzada del municipio Pantelhó y actualmente se encuentran refugiadas en comunidades de los municipios de Sitalá, Tila, San Juan Cancuc, Chenalhó.
"Presenciamos la omisión y retrasos por parte del Estado en atender de manera urgente a las desplazadas y desplazados, así como la falta de coordinación entre las instituciones para proteger y garantizar sus derechos", expuso la Redim a través de un comunicado.
Agregó que la situación de violencia en Pantelhó no es un caso aislado, sino parte de una larga serie de conflictos derivados de una sistemática presencia y operación de grupos criminales en la región que –con la aquiescencia del Estado– insisten en tomar el control del territorio, ocasionando muertes, heridos, desparecidos e inestabilidad social en las comunidades. De marzo a la fecha se han registrado 12 personas asesinadas por este tipo de violencia, una de ellas un niño.
Según datos de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C. (CMDPDH), del 2006 al 2018 se han registrado en Chiapas más de 5,035 personas indígenas desplazadas por conflictos internos, siendo uno de los estados más afectados del país.
ONG's dieron a conocer que en San Cristóbal de Las Casas se han observado alrededor de mil 200 personas desplazadas, más de la mitad de esta población son niñas, niños y adolescentes, con mayor presencia de niños y adolescentes mujeres y en menos presencia bebés de 0 a 6 meses.
Desde el pasado viernes nueve de julio, Melel Xojobal ha monitoreado y documentado la llegada a San Cristóbal de Las Casas (SCLC) de personas desplazadas desde Pantelhó, movilizadas en camionetas hasta las inmediaciones del crucero de La Garita y las condiciones de vulnerabilidad que actualmente viven niñas, niños y adolescentes entre 0 y 17 años en los diferentes albergues habilitados por iglesias, sociedad civil y gobierno estatal.
Organizaciones civiles han documentado durante el monitoreo que las familias, en su mayoría acompañadas por mujeres, aún buscaban a sus familiares; estaban incomunicadas, no sabían dónde se encontraba el resto de sus familias y si habían salido o no de Pantelhó.
Los espacios habilitados como albergues, recintos religiosos, asociaciones civiles y casas de familia están solicitando apoyo con alimentos perecederos y no perecederos, pañales, fórmulas para bebés, ropa, cobijas, colchonetas, toallas sanitarias, leña, artículos de higiene personal y actividades de contención emocional para las niñas, niños y adolescentes (lúdicas, educativas y recreativas).
Algunos espacios religiosos cuentan con la capacidad para albergar hasta 200 personas, pero por la contingencia de la pandemia, se restringe la capacidad por parte de las instituciones del Estado para evitar cadenas de contagio por COVID.
También han presenciado que algunas de las familias que se trasladaron a San Cristóbal de Las Casas cuentan con familiares y amistades que viven en la ciudad, situación que ante la emergencia subsana la urgente, pero no proporciona garantía de que las y los afectados puedan sostener su manutención por todo el tiempo que dure la resolución del conflicto en sus comunidades.
Las organizaciones civiles alertaron que niños y adolescentes refugiados en los diferentes albergues en San Cristóbal de Las Casas presentan síntomas de angustia, miedo, insomnio ante los recuerdos de los sonidos de las bombas y balas; también presentan malestares de salud como: tos, molestia estomacal y una constante preocupación sobre cuándo regresarán a sus hogares.
Asimismo, convocaron a todas las personas, organizaciones civiles y colectivos para avivar la solidaridad y el apoyo humanitario que requieren las familias desplazadas, a través de las diferentes plataformas de donativos y centros de acopio.
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