Opinión

Crónica del perico y la toalla

Senadores del PAN con pancartas donde exhiben en el Pleno, el nepotismo en Morena

Cambian las cosas entre el primero y el segundo piso y hogaño vemos cómo si en los tiempos fundacionales del Humanismo Mexicano, la Revolución de las Conciencias, la Cuarta Transformación, el perdón de los pecados y la vida perdurable (amén), las iniciativas presidenciales no sufrían ni siquiera la alteración de una coma, hoy los advenedizos pasan de aliados a revisores inclementes y rigurosos, obviamente en su favor, y le quitan el sentido a la primer intento legislativo propio de la constructora del segundo piso: evitar los quistes, tumores y bubones dinásticos de parientes y nepotes incrustados en los cargos de representación los cuales no se logran en las urnas porque en ellas --cuando más-- se confirman, porque la aplanadora de la compra de votos anticipados les concede a los candidatos de Morena y sus satélites, el triunfo prácticamente desde la nominación, pero ese es caso aparte, el asunto ahora es el batacazo indisciplinado contra la presidenta (con A) --lo arregle o no un poco más adelante-- cuya propuesta si bien limitada contra el nepotismo en los cargos por elección cuando debió ser para todo el aparato público, incluidos sus propios nombramientos, con nóminas plagadas de parientes, nepotes, válidos, efebos, concubinas con disfraz secretarial, becario, consejero, especialista; amasias y amasios, pradera donde pace feliz la parentela, ha sido diferida por los interesados en mantener sus canonjías a toda costa, sin pudor ni disimulo alguno, como quien dice como Tonatiuh en el Calendario Azteca, mostrándole la lengua a la promotora de esa tímida legislación en contra del favoritismo (como si en su propia historia no hubiera un lejano antecedente de eso mismo ahora tan mal visto aunque no haya sido en periodos consecutivos al frente de la conyugal delegación Tlalpan), pero no se habla de eso ahora, lo notable es la rebeldía desobediente, la disidencia cuyo mefítico hedor comienza a dispersarse por todos los campos del partido-movimiento, en cumplimiento de las viejas profecías en torno de la crónica peleonera de las izquierdas, enemigas juradas de las otras izquierdas a su vez pugnaces contra el resto, desde los tiempos cuando Stalin perseguía por el mundo a Trotsky hasta asesinarlo aquí a la vuelta, en Coyoacán, como dice la historia, así se quiera suavizar el golpe, para conservar la imagen, con una frase muy desafortunada: se deben buscar los consensos, lo cual es cierto, pero impreciso porque los acuerdos se necesitan con los de afuera, no con los de adentro, a éstos ya se les ha pagado la disciplina y el sentido de cuerpo, de partido, de convicción, aunque ahora los bucaneros del Partido Verde se le pongan enfrente como el chinito de Tienamen frente al tanque y el blindado se haga a un lado frente a la evidencia de tantas hipocresías y la cobranza de sus viejas aportaciones políticas y sobre todo económicas, pero todo eso nos dice algo: ¡caray!, por no decir ¡carajo!, cuántas cosas le están saliendo mal en estos momentos cuando su gobierno debería ser ejemplo de alta capacidad, de suprema organización, de olmo con peras, porque no es nada más este caso en ejemplo de los descalabros, y ahí debemos recurrir, obviamente a la zarandeada cotidiana desde Washington frente a la cual no se puede hacer nada más allá del cotidiano ridículo, pero no sigamos por ahora ese sendero, mejor al rato y volvamos a la cosa local, a los quebrantos partidarios de la señora presidenta (con A), a quien cuando no le llueve le llovizna a veces con la ayuda de sus compañeros de lucha social y política, como Rocío Nahle quien se inconforma por la presencia de los Yunes o como Rocha Mayo quien se aferra con uñas y dientes al hueso protector de su narco gobierno sinaloense y dice lero, lero, no me voy, aquí me quedo sin darse cuenta (o no importarle), cómo su presencia y su protección desde Palenque confirman las acusaciones de alianza narcopolítica denunciada y pretextada por los Estados Unidos para traer a nuestra sufrida patria como perico a toallazos, de aquí para allá y de fecha en fecha pues cuando Trump amanece de un lado, los aranceles serán ahora mismo y si despierta boca arriba tendrán un plazo de 30 días, pero si rueda por la colcha, serán en abril y ahí vamos los mexicanos, todos formaditos detrás de la muleta del greñudo, embistiendo sin tirar ni un gañafonazo ni acertar una cornada, porque a fin de cuentas, tiene Mr. Trump una habilidad espantosa, porque en menos de dos meses –por ejemplo--, logró algo imposible para Putin en tres años de guerra: cobrarle la ayuda militar Ucrania, meterse de lleno en el conflicto y succionar las riquezas minerales de la patria de Gogol y Krushov, y todo sin disparar ni un balazo ni dispensar un abrazo, ni derramar una gota de sangre norteamericana en el conflicto, pero así es la realidad, tan sufrida y comprometida ella, no sólo por los loros y los trapazos, sino por la ausencia de una capacidad nacional frente a los locuras del vecino del norte quien reconoce las labores de prendimiento de narcos y felones de toda ralea, diciendo, sí pero es más mérito[RC1] nuestro; no de ellos, porque yo los estoy empujando, presionando y poniendo a mi servicio o al menos en favor de mis amenazas, contradicciones, cambios de interpretación, de ultimátum o de ocurrencia, mientras el gobierno responde como si la tranquilidad –desmentida cada mañana en la tensión del rictus con disfraz de sonrisa--, fuera argumento convincente con el pueril recurso patriótico de cambiar la soberana Constitución para exaltar la preexistente soberanía nacional previamente a la marcha de casi todo el gobierno a Washington a ver si allá se logra siquiera un rayito de esperanza, siquiera una gotita de miel de esos malvados halcones republicanos cuya orden es sencilla y allá si, bien atendida: someter a medio mundo pues la otra mitad ya tiene puesto el yugo y al Potomac van todos, algunos uniformados; otros con traje de calle y corbata de seda, dóciles ante cualquier movimiento de la muleta trumpiana, a la cual –para seguir con el toro, porque ahora ¡Hay Toro! ¿y qué?, dice Félix Nepote--, embisten claro y sin gañafonazo alguno, sin tirar una cornada, dóciles, pastueños, suaves, no se vaya a enojar todavía más el güero greñudo, y así persigue la 4T.2, la perpetua ilusión de lograr acuerdos favorables, de civilizar el diálogo, de siquiera establecerlo si ya no se puede nada más, en olvido franco de una de las reglas básicas de la negociación: no acudir a los terrenos del otro, porque ahí siempre se pierde toda ventaja lo cual implica negociar desde una posición débil, mientras el otro aquerenciado fortalece su de por sí poderosa actitud envalentonada porque el mundo entero anda (como dicen los chavos banda), erizo y sacado de onda, mi buen, pero ese es el destino de los débiles, de los pobres, de las perpetuas gallinas de abajo.

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