Opinión

La sorpresa y el escándalo

Manuel Cavazos Lerma, ex gobernador de Tamaulipas y hasta ese momento integrante de la dirigencia nacional del PRI, justifica que su partido votó en contra del desafuero de Cuauhtémoc Blanco fue por la deficiente integración del expediente, al tiempo que parece asumir la imposibilidad de que el ex futbolista haya cometido el delito del que su media hermana lo acusa porque “no está muy violable, que digamos”.

Flor de María Hernández Mijangos, Jueza Cuarta de lo Civil en la Ciudad de México y de reciente fama por la sentencia en la que condena a Enrique Graue y Fernando Macedo por “obrar ilícitamente con malicia” en el despido de una profesora que dirigió más de 500 tesis a lo largo de su carrera docente, varias de las cuales han sido señaladas como resultado de plagios y triquiñuelas, es exhibida por Guillermo Sheridan como plagiaria en su tesis de licenciatura al haber copiado páginas enteras de la obra de Ignacio Burgoa.

El hallazgo de un campo de exterminio en Teuchitlán, que por varios días se colocó en los medios como la nota principal y como motivo de preocupación política y electoral en el círculo gubernamental, pues significaba la crudeza de un dolor tan vigente como ayer mismo que no podía ser relegado a “la oscura noche neoliberal” de la que hace poco más de seis años salimos, hoy ha sido olvidada y el nombre de Rancho Izaguirre no será recordado sino hasta las palas y las varillas de las buscadoras vuelvan a encontrar fosas y crematorios con los restos de sus hijos.

Rancho Izaguirre (Fernando Carranza García)

En un predio en Ensenada, Baja California, propiedad del ex senador morenista Gerardo Novelo Osuna, fueron localizados 8 millones de litros de hidrocarburo del llamado huachicol fiscal, ese que proveniente de Estados Unidos, ingresa nuestro país sin pagar impuestos para posteriormente ser distribuido de forma irregular lo mismo en los márgenes de las carreteras que en estaciones de servicio y dejar ganancias tanto a la delincuencia organizada como a políticos y funcionarios corruptos que así financian sus campañas.

A dos años de distancia, la senadora Andrea Chávez presume su imagen y su nombre en unidades médicas móviles que recorren su natal Chihuahua, sin importar la impudicia que representa el uso de recursos provenientes de contratistas gubernamentales para la promoción electoral ni la incongruencia de llevar a los más pobres salud sobre ruedas en un país que se suponía ya tenía un mejor sistema de salud que Dinamarca.

Por sí solos, cada uno de los hechos que hemos señalado tendrían que significar la sorpresa, el escándalo, la condena y la reflexión de la sociedad. La realidad es que en el país de nuestros tiempos ya nada sorprende. No sorprende, en primer lugar, porque nada de lo que sucede causa extrañeza. Pareciera que nos hemos acostumbrado a que todo en este país es normal y nada es inesperado. No sorprende, tampoco, porque no incomoda y no indigna. En nuestro catálogo de valores y principios todo encuentra acomodo. Así, sin siquiera llegar a la sorpresa, imposible pasar al escándalo, la condena y la reflexión.

Me pregunto qué tendrá que suceder para que la sorpresa vuelva a formar parte de nuestra sociedad. No sorprende el machismo de quien afirma que una mujer no “está tan violable”, pero tampoco el dolor de las madres y los familiares de desaparecidos. No sorprende el plagio, como tampoco el tráfico de combustible. ¿Será que a la sociedad mexicana ya nada nos sorprende y nada volverá a ser escándalo? ¿Será que nos hemos convertido en una colectividad capaz de aceptar lo peor y asentir en conformidad? Me niego a pensar que esto pueda ser así. Me niego a creer en el fin de la sorpresa y en la extinción del escándalo. Creo que en momentos como los que vivimos solo esto, un escándalo mayúsculo, podrá recordarnos que estamos vivos. Un escándalo grande, gordo y jugoso que nos convoque a su condena y nos invite a la reflexión sobre lo que deba seguir. A estas alturas, creo que eso es lo único que nos puede salvar.

Profesor y titular de la DGACO, UNAM

Twitter: @JoaquinNarro

Correo electrónico: joaquin.narro@gmail.com

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